EL TREN DE LA VIDA

EL TREN DE LA VIDA

El tren de alta velocidad que vuela por las vías pasando los pueblos de tres en tres, sin dar oportunidad a los viajeros de ver estos días las espadañas coronadas de cigüeñas, evoca en nostálgica mente el recuerdo del tren de la infancia, con vagones tirados por máquinas de vapor que bufaban y rebufaban en las trincheras pidiendo espacio para trotar libremente por llanuras y detenerse a recuperar fuerzas en los bebederos de agua cercanos a los pueblos, entonces ocupados por lugareños de tierra, alpargatas, puchero y pan.

Trenes solidarios donde la vida habitaba en ellos sin reserva alguna, porque en sus departamentos se compartía comida embutida en fiambrera y pan de hogaza, superando el vaivén que dificultaba el gorgoteo en el paladar del vino procedente de las botas, en medio del estrepitoso traqueteo del tren como música de fondo a canciones, risas y bromas, solo interrumpidas por un policía “secreta” que buscaba “rojos” despistados por los vagones.

En aquellos trenes hubo nacimientos imprevistos, muertes anticipadas, romances inesperados, espontáneas peleas, robos de guante negro, detenciones injustificadas, trileros de paso, rifas de afeitadoras,  niños corriendo por los pasillos, comerciantes en las plataformas haciendo negocios, váteres testigos de inconfesables aventuras amorosas, discusiones matrimoniales, reconciliaciones y aves de corral asomando la cabeza en la cesta de mimbre.

Pero también había despedidas de viajeros que habían compartido esas historia de la vida con quienes quedaban en el tren, a los que no volverían a ver cuando abandonaban definitivamente aquel convoy de la vida en la estación correspondiente, quedando los demás viajeros a la espera de que llegara su estación para apearse dejando al tren de la vida que siguiera su camino.

CONSEJEROS DE CONSEJOS

CONSEJEROS DE CONSEJOS

El desaparecido Jaume Perich escribió en 1970 su libro “Autopista”, inspirado en el “Camino” de monseñor Escribá, como parodia de similar estructura, formada por ácidas máximas, entre las que figuraba: “la mejor prueba de que en los Estados Unidos cualquiera puede llegar a presidente, la tenemos en su presidente”. Mordaz ironía sobre el democrático orgullo americano que solo imponía como condiciones constitucionales para ser presidente: haber nacido en el país o vivido en él por lo menos 14 años y ser mayor de 35 años de edad.

En España se lo ponemos también fácil a los ciudadanos aspirantes a ministros, pues según el artículo 11 de la Ley del Gobierno, para ser ministro se requiere simplemente ser español, mayor de edad, disfrutar de los derechos de sufragio activo y pasivo, así como no estar inhabilitado para ejercer empleo o cargo público por sentencia judicial firme. Algo que en palabras “del Perich” significa que a ministro/a del gobierno español puede llegar cualquiera que tenga más de 18 años y no esté señalado por el dedo judicial.

Las condiciones exigibles para ser miembro/a del más importante consejo de administración del Estado no son seguidas por los consejos de administración de las grandes empresas, que se niegan a imitar los pasos del Gobierno, exigiendo a sus miembros méritos profesionales y competencias demostradas para el ejercicio del cargo, sin que comprendamos por qué les requieren cualidades no demandadas a los componentes del máximo consejo rector del país.

Consideramos que la actitud de tales consejos privados es un abuso de poder contra el que debe querellarse la fiscala general del Estado, porque las grandes empresas no tienen derecho a pedir a los miembros que las gobiernan, cualidades no requeridas a quienes se sientan en el Consejo de Ministros, como son, por ejemplo: garantía para abordar con éxito los aspectos de su gestión, experiencia previa, aptitud profesional, idoneidad para el cargo y sólida formación.

 

BENZODIAZEPINA PARA LOS ACADÉMICOS

BENZODIAZEPINA PARA LOS ACADÉMICOS

El desencuentro lingüístico entre la vicepresidenta Calvo y los académicos sobre el lenguaje inclusivo, da pie a jugar con el género gramatical sin ánimo de molestar a personos que combaten con radicalidad el tradicional lenguaje sexista, recomendando previamente a quienes dan brillo y esplendor a nuestra lengua desde los sillones académicos de la calle Felipe IV, la ingesta de Clorazepato.

Espero que las miembras rectoras del Ministerio de Igualdad, erradiquen el leguaje no sexista de los textos que redacten, los discursos que pronuncien y las entrevistas que concedan, pero que entiendan este juego como broma que alivie la pesadumbre que padecemos los que contemplamos pacientemente excesos carentes de sentido, lógica y justificación lingüística.

Sin entrar en profundidades gramaticales ni filológicas, preguntamos qué nuevas palabras o palabros, saldrán por la puerta número 33 de la madrileña calle Alcalá. ¿Caballo será caballa o mantendrán yegua? ¿mesa o meso? ¿sillón será sillona o bastará con silla? ¿tendremos persona y persono?; ¿víctima y víctimo? ¿piloto y pilota? ¿modelo y modela? ¿testigo y testiga? ¿otorrino y otorrina? ¿cineasta y cineasto? ¿logopeda y logopedo? ¿militar y militara? ¿portavoz y portavoza? ¿cabo y caba? ¿jurado y jurada? ¿intérprete e intérpreta? ¿miembros y miembras herederas de Aido?

¿Estudiante se duplicará en estudiante y estudianto? ¿cantante, en cantanta y cantanto? Y lo que es peor y puede afectar directamente a ciertos personajes y algunas personajas ¿ignorante, acabará con división entre ignorantas e ignorantos?

Mientras estamos a la espera de lo que venga, conviene recordar lo que le ocurrió al sindicalisto periodisto que fue de turisto con el poeto y el contratisto a escuchar al orquesto formado por pianisto, trompetisto y violinisto, artistos detenidos por un policío que salía del dentisto para ir al masajisto, sin avisar al telefonisto porque el electricisto estaba en el oculisto esperando que el maquinisto dejara de ser machisto.

ROMANTICISMO DEPORTIVO

ROMANTICISMO DEPORTIVO

La situación que viven en Salamanca los aficionados al fútbol con motivo de la eliminación “del Coruña” por parte de los “Unionistas” salmantinos, me ha animado a informarme del problema por boca de mi querido amigo Vicente, socio, forofo y defensor de dicho club, provocando con su relato mi adhesión a ese grupo de románticos que se niega a dejar su “casa” y llevarse el balón a campo ajeno, perdiendo con ello el dinero que tanto necesitan, pero salvando el alma que inspiró su fundación, según relato del hispano-brasileño amigo.

De nada han servido los alegatos de muchos ciudadanos para ver correr por el césped a los jugadores que vengan “del Madrid” dispuestos a darles un previsible disgusto a ritmo de chotis a los del tamboril y la dulzaina. Tampoco el ofrecimiento de los descendientes de Bernabéu para jugar el partido en su finca ha servido de nada. Ni las palabras institucionales les han hecho cambiar de opinión.

Los socios unionistas han decidido que sus muchachos jueguen el polémico partido en su prado de “las pistas” y sin grada supletoria, recordando que a este campo llegaron tras dar sus primeras patadas al balón en el campo de tierra de “La Sindical” hace siete años, con la ilusión por bandera, hasta llegar hace dos años al grupo II de la Segunda División B del fútbol español, con gestión democrática interna haciendo valer cada socio su voto, por encima de otros intereses y presiones externas, apoyados por pequeños granos de arena económicos procedentes de múltiples marcas comerciales salmantinas.

Todas las críticas recibidas por los “unionistas” que vestirán la camiseta blaqui-negra contra los jugadores del Real Madrid que vengan a sus pistas el próximo miércoles, no han podido romper la voluntad de permanecer en su sitio sin utilizar las gradas prestadas por el mejicano del Helmántico, ni el aforo madrileño de la Castellana, salvo que autoridades judiciales o federativas desautoricen el encuentro por intentar jugarlo en una instalación sin licencia para desarrollar la actividad que llevan practicando desde hace años, según denuncia hecha pública en la prensa salmantina por un edil municipal.

LA VIRTUD DE ESCUCHAR

LA VIRTUD DE ESCUCHAR

En tiempos convulsos y políticamente revueltos, con síntomas terminales causados por aguda prepotencia partidista, mórbida fractura parlamentaria y patológica sordera en los escaños, no queda otra opción que pedir a los pastores que apacientes sus rebaños; a los entomólogos que lubrifique las alas de los grillos camerales para enmudecer su griterío; y a los otorrinos comunales que extraigan los tapones ideológicos de los oídos para que los sordos de ambos lados puedan escuchar palabras ajenas a sus idearios respectivos.

De no hacerlo, será difícil vivir pacíficamente en un país donde la empatía ha salido huyendo por la ventana del dogmatismo y el diálogo ha escapado por la gatera de la intolerancia, obligándonos a realizar un alto en nuestro camino hacia el despeñadero donde nos llevan, porque de seguir el rumbo tomado por los putativos padres de la patria con su enfrentamiento, solo cabe esperar un desgarro en el alma común que todos compartimos.

Se oyen hunos a hotros sin distinguir los sonidos emitidos por cada cual, porque rebotan los mensajes en tímpanos del oponente, impidiendo que las neuronas transmisoras los lleven al cerebro para ser escuchados, pues no se trata de oír, sino de escuchar, como virtud de prestar atención a lo que se oye, percibir los sonidos en su tono, entender los mensajes, interiorizar su contenido y conceder a cada cual la parte de verdad que el adversario siempre tiene, porque nadie está en posesión de la verdad absoluta.

Ante tal panorama, los ciudadanos nada podemos hacer porque se enfrentan a nuestro empeño los políticos, inhabilitados genéticamente para escuchar al adversario; los tertulianos con los audífonos desconectados en los debates para no escuchar a los antagonistas; los tuiteros eliminando de sus cuentas a los discrepantes; y los periódicos silenciando a los que se apartan un nanómetro de su línea editorial.

Solos estamos, amigos, como el sheriff de Hadleyville, Will Kane, ante dos bandas de sordos endémicos mirándose al espejo, sin la esperanza de acabar políticamente con ellos, y convencidos que terminaremos arrojando al suelo la toalla con la insignia de sheriff envuelta en decepción, antes de marcharnos frustrados a nuestras casas lamiéndonos las heridas de la impotencia, sin oportunidad de redención.

CARTA A LOS REYES MAGOS

CARTA A LOS REYES MAGOS

A sus Majestades de Oriente:

Un año más les escribo mi carta con la desconfianza propia de quien no ha visto satisfechas sus peticiones en las últimas décadas, desde que cambió los juguetes infantiles por deseos alejados de seductores escaparates navideños, estanterías comerciales, alforjas reales y taquillas donde no pueden comprarse aspiraciones que son patrimonio del alma.

Les escribo esta madrugada, desde el silencio de mi cenobio doméstico, cuando los ujieres abren las puertas del Congreso, están a punto de encenderse las luces de la Casa del Pueblo y los padres de la patria se desperezan en casas y hoteles, mientras afilan con piedra pómez las uñas, hacen gárgaras con cicuta para contaminar sus voces, masajean las manos encallecidas de aplaudir a los pastores y consultan el “manual de insultos parlamentarios”.

Pido simplemente ser representado en el Congreso por quienes merezcan ser mis representantes, no por aquellos que se representan a ellos mismos.

Pido que los salvadores de la patria no transformen en “Sálvame” el hemiciclo y que nos salve de ellos la magia de sus majestades.

Pido ejemplo de tolerancia y respeto a nuestros padres putativos, para que el cuadro goyesco de los garrotazos continúe siendo solo obra de arte en el Prado.

Pido alejar del Parlamento a los que transforman escaños en corrales con más suciedad moral que excrementos tienen los palos de un gallinero.

Pido que se sustituya la pantalla de votaciones del Congreso por “El cuarto Estado” de Pellizza que abre Novecento de Bertolucci, para que los diputados tengan presente el resultado del abuso mostrado en esa película de culto popular, porque los ciudadanos estamos hartos de ver la fractura política entre las distintas facciones, unidas solamente para defender sus intereses, privilegios y sueldos.

INOCENTES Y NOCHEVIEJA

INOCENTES Y NOCHEVIEJA

Hoy domingo 29 de diciembre llega a nosotros con el corazón tan “partío” como el del cantante Sánchez Pizarro, ocupando espacio entre los santos inocentes que ayer celebramos con bromas pervirtiendo el significado de tal recuerdo, y la festivalera Nochevieja con sabor etílico, bailes latinos, rojizas prendas íntimas y saturnal festín.

Mitad de nuestros corazones dedicados hoy a recordar la inocente prostituta que unos farsantes trajeron desde no se sabe dónde, engañada con promesas falsas. Mitad descorazonada evocando al inocente parado sin salario de subsistencia. Al inocente hambriento que busca alimentos caducados en los contenedores. Al inocente niño seducido por un puñado de caramelos que termina en las páginas más detestables de Internet. Al inocente sursahariano que duerme sobre cartones y es explotado por un empresario sin escrúpulos. A los inocentes muertos víctimas de la locura guerrera humana. Mitad del corazón enarbolando por todos ellos la bandera de la paz y la solidaridad tras una pancarta que pide justicia para todos los ajusticiados injustamente, amparados por leyes al servicio de los justicieros.

La otra mitad de nuestro corazón “partío” funde en Nochevieja risas y lágrimas; compañía y soledad; hartura y hambruna; ensimismamiento y olvido; en un despreciable juego donde pierden los que nunca han ganado, ni se espera que ganen en la vida, conocidos en todas las latitudes con el nombre de perdedores.

Analizando los posos depositados en el fondo del odre viejo que termina, vemos mucha soledad paseándose por las almas de los discapacitados mentales aparcados en residencias, mientras las familias toman festivamente las doce uvas con amigos.

Asomándonos por el ojo de la cerradura vemos a los ancianos en asilos, humedeciendo la soledad con sus lágrimas, mientras los familiares brindan con espumoso zumo de uvas, envueltos en serpentinas y confetis.

Paseándonos entre permeables tiendas de campaña, contemplamos las siluetas de los refugiados desarraigados de la tierra que los vio nacer, esperando la salvación celestial que no les llegará, porque a nadie interesa su redención.

Observando la foto de un buitre acechando a un niño famélico en cuclillas sobre el suelo, seguimos sin comprender que el ser humano prefiera invertir en armamento el dinero que eliminaría la hambruna.

Pregunta los inocentes de ayer pisando las uvas de Nochevieja, por qué los políticos se han dejado suplantar por politiqueros; los estadistas, por electoreros; los sindicalistas por sindicalistos; los empresarios, por explotadores; los inversores, por especuladores; los apóstoles, por capelos;  y los trabajadores, por ovejas temerosas al pastor y sus mastines, cuando un topetazo de los muflones bastaría para arrojar a los rabadanes por el despeñadero.