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Etiqueta: Estado

RESACA DE INTERROGANTES

RESACA DE INTERROGANTES

La votación parlamentaria que el viernes llevó al líder socialista desde su piso en Pozuelo de Alarcón al palacio de la Moncloa no fue hecha a favor de este, sino en contra de Rajoy para sancionar la corrupción, contribuyendo a la defenestración política del gallego, los diputados del “tres per cent”, con asombro de propios y de extraños.

El voto real a Pedro Sánchez y a don Mariano llegará en las próximas elecciones generales, donde sabremos la realidad que ahora se oculta tras la euforia de “hunos” y la frustración de “hotros”, mientras diez interrogantes ocupan el pensamiento de los ciudadanos que buscan respuestas sin encontrarlas.

  1. ¿Cuándo serán las próximas elecciones que hagan realidad la XII legislatura española democrática, pilotada por el sexto presidente del Gobierno?
  2. ¿Se reproducirá en la derecha española la descomposición que hubo en la Unión del Centro Democrático, disuelta el 18 de febrero de 1983?
  3. ¿Cómo va a gobernar un gabinete moderado de izquierda socialista con unos presupuestos de derechas elaborados por el presidente decapitado?
  4. ¿Hay algún plato especial guisado en mesas herméticas que nos obliguen a engullir en un futuro inmediato, con riesgo de indigestión colectiva?
  5. ¿Qué esperan recibir los partidos Unidos Podemos, ERC, PDeCAP, PNV, Compromís, EH Bildu y Nueva Canarias, del Gabinete socialista?
  6. ¿Ha quedado algún asesor presidencial junto al deportado Rajoy, para llevarle a futura exclusión definitiva y eterna con sus consejos?
  7. ¿Encontrarán los líderes anaranjados de Ciudadanos la estratégica brújula perdida que les permita recuperar el codicioso rumbo a la Moncloa?
  8. ¿Conseguirá el PSOE convencer a los ciudadanos de que ha llegado a la Moncloa para quedarse en ella por votación popular, y no como transeúnte?
  9. ¿Enterrarán los independentistas catalanes la estelada en el marco de un Estado Federal monárquico con futura aspiración a República Federal del Estado o continuarán pertinaces reclamando la República Independiente Catalana?
  10. ¿Tendrá internamente el Partido Popular generosidad y talento para renovarse, radicalizando su actitud en sentido contrario al comportamiento mantenido desde que Aznar quedó investido rey de reyes, señor de señores y patriarca universal inmune a todo error, con sabiduría divina y poder infinito.
AMARILLO VADE RETRO

AMARILLO VADE RETRO

Actualmente, recupera la cultura medieval del simbolismo su espacio en nuestra sociedad, adquiriendo el lenguaje del color un papel relevante, similar al que tuvo en la Edad Media, aunque su significado difiera del otorgado en aquel tiempo, como sucede con los independentistas catalanes que lucen bufandas, lazos, pañuelos camisas y paraguas amarillos pidiendo libertad para los presos condenados por tribunales de justicia, ignorando que ese color ha representado históricamente todo lo negativo que imaginarse pueda, como la falsedad, el engaño, la traición o la codicia.

Domina entre los segregacionistas el color amarillo en solapas, cuellos, carteles, estudios televisivos y portadas de periódicos con fines diferentes a los que dicho color representa en las banderas playeras amarillas que anuncian marejadas; en la prensa amarilla torticera; en los teatros desde que Moliere falleciera en la representación de su “Enfermo imaginario” luciendo ropa amarilla; o en los amarillistas que apoyan a patronos en las huelgas, siendo la fiebre amarilla una grave enfermedad viral infecciosa….

El significado del término “amarillo” queda definido en la propia palabra que lo determina, pues amarillo procede de amarellus y del latín amarus que significa “amargo”, pudiendo aplicarse a la palidez de quienes padecen ictericia causada por trastorno en la secreción de bilis o humor amargo con sonrisa de conejo.

Pigmento tradicionalmente relacionado en occidente con la infamia, la avaricia y la locura, siendo el color medieval representativo de lo negativo en quienes lo lucían, simbolizando en las miniaturas de los Beatos el caos, la violencia, el desorden, la turbación y el desconcierto, estando obligados a lucirlo las prostitutas, locos, delincuentes y traidores, con el fin de que fueran reconocidos a distancia.

De hecho, en la iconografía medieval expuesta en pinturas y vidrieras se representa a Judas de amarillo, simbolizando así la codicia y la traición, como puede verse en la catedral de Chartres o en la obra de Giotto expuesta en la capilla Scrovegni, aislando al traidor en una capa amarilla. Igual sucede en el Libro de las Horas de Rouen. Incluso en la aragonesa iglesia de San Salvador de Pallaruelo de Monegros puede verse el manto amarillo que cubre al traidor.

Todo ello permite concluir que el amarillo ha despertado en tiempos pasados sospecha, rechazo y condena por todo lo que representaba, aunque ahora se utilice con finalidad diferente, para solicitar la libertad de presos condenados en un Estado de Derecho por tribunales representativos de uno de los poderes del Estado.

AYUDA Y COMPRENSIÓN

AYUDA Y COMPRENSIÓN

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Un joven, con el atrevimiento de la ignorancia, recriminaba en las ondas a una persona nonagenaria su falta de adaptación a los nuevos tiempos, dominados por culturas políticas y sociales alejadas de las que en otro tiempo vivió el veterano interlocutor que pacientemente y con humildad franciscana guardó silencio ante los reproches del inmaduro conversador, dándome oportunidad de responderle abiertamente en nombre del «inadaptado» veterano.

Quienes han pasado la vida entera reciclándose de forma continua, como le sucede a todos los ancianos que viven entre nosotros, merecen indulgencia, tolerancia, benevolencia y recuerdo de todos los cambios que han hecho en su larga existencia, estando ya hartos de modificaciones y sin fuerzas para renovarse otra vez asumiendo las nuevas culturas dominantes.

Recordemos a los jóvenes que los veteranos nacieron con la monarquía de Alfonso XIII a la espalda, se reciclaron a la república de don Niceto, cambiaron con la guerra civil, modificaron su actitud ante la dictadura de Franco, evolucionaron a la democracia y se acomodaron a la monarquía, requiriendo cada circunstancia las transformaciones y el desgaste correspondiente.

En el orden religioso, llegó el Vaticano II a cambiarles los esquemas apuntalados por el catecismo del padre Astete. La televisión modificó sus hábitos de vida y horarios. Los supermercados desterraron la vecinal tienda de ultramarinos donde compraban alimentos. Vivieron duros a tiempos de estraperlo, escasez y hambruna de posguerra, les quitaron infierno, purgatorio y limbo, los tradicionales valores pasaron a la almoneda moral y nada es para ellos lo que fue.

Internet se ha metido en sus alcobas. La libertad sexual no baila tangos en París. El dominio laico ha vaciado iglesias y seminarios. Los teléfonos móviles han sustituido a la baquelita negra de las demoras telefónicas. El respeto social se balancea. Y las nuevas leyes han destrozado todos sus esquemas con el divorcio, el aborto, la libertad religiosa, el matrimonio homosexual y toda la normativa que ha desterrado las añejas leyes que ordenaron su vida durante décadas.

Todo ello y más, ha sido soportado por nuestros mayores con resignación cristiana, llegando al lógico cansancio que les incapacita para asumir las nuevas culturas urbanas que han brotado como las setas en otoño, porque la sociedad intertextual fruto de la posmodernidad, no es apta para quienes tanto han pasado, sabedores que los jóvenes reprochadores no hubieran aguantado todo lo que ellos han soportado.

Ayudar debemos pues a nuestros veteranos patriarcas y comprensión merece su incapacidad para hablar por teléfono con una máquina, mover sus cuentas bancarias con el ordenador, manejar las teclas del móvil, hacer gestiones informáticas, asumir los cambios estructurales y adaptarse a las nueva cultura política, social, periodística, judicial, comunicativa, sanitaria, empresarial, educativa, sindical, laboral, urbana, …. y hasta ¡nueva cultura cultural!

PODER FÁCTICO

PODER FÁCTICO

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Nadie ignora que a los tres poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial, se añaden otros poderes en la sombra que influyen decisivamente sobre ministros, parlamentarios y jueces, afectando a las resoluciones que toman los miembros de esos tres colectivos.

No es intención del poder fáctico gobernar de iure porque le basta con ejercer el poder de facto, usurpando voluntades democráticas con su enorme capacidad de penetración en órganos de poder, algo que le permite maniobrar y presionar en su propio beneficio, influyendo en las decisiones de gobierno, provocando leyes favorables a ellos, contaminando sentencias y estimulando mandatos a su favor en quienes están autorizados por el voto ciudadano para dictarlos.

Ejercer este poder al margen de los cauces democráticos es un vicio viciado en sí mismo, haciendo a los viciadores y viciados merecedores del mayor desprecio social, aunque las leyes lo permitan y el ultraje moral no afecte a los protagonistas, al ver cumplidas sus ambiciosas aspiraciones y codiciosas pretensiones.

Banca, empresa, sindicatos, iglesia y medios de comunicación son cinco “lobitos” destacados, a quienes se suman lobbies y cabildeos menores, como gremios profesionales, patronales, ecologistas, fundaciones, homosexuales, foreros y wikipedistas sesgadores de información en beneficio propio.

Cometen los poderes fácticos pecados comunitarios impunes a todo castigo, en una sociedad maniatada por normas dictadas por ellos al oído de los legisladores, mientras los “dictadores” permanecen escondidos en la sombra de las urnas para no ser vistos, ocultando su vocación de gobierno en las alfombras de los despachos, donde compran voluntades de quienes deben gobernar en beneficio del pueblo que los ha elegido para ello.

De tal situación resulta que los poderes fácticos representan una de las grandes perversiones del sistema democrático, que lleva a la corrupción en puertas giratorias, consejos de administración, bajo palio, detrás de las pancartas y en infracabeceras informativas, con poco esfuerzo y contrastada eficacia, a base de cinismo, usurpación, opacidad y cobardía, porque niegan apocadamente ejercer un poder ilegítimo, -de facto y en la sombra-, que no merecen ni les corresponde, violando sin violencia física aquello que se opone a sus deseos, desde invisibles tronos plutocráticos, eclesiales, informativos y mercantiles.

DEL PARO A LA REVOLUCIÓN

DEL PARO A LA REVOLUCIÓN

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La comisaria europea de Empleo, Marianne Thyssen, ha manifestado en varias ocasiones que el alto nivel de paro juvenil en España es «insostenible», porque casi la mitad de nuestros jóvenes están ociosos, de brazos cruzados y sin futuro laboral, mirando unos para la frontera y otros esperando resignados a que pase un temporal que los meteorólogos sociales predicen largo, duro, profundo y duradero con aguas torrenciales que los mantendrá durante años en las tierras movedizas del paro.

Dicen que tenemos la juventud mejor formada de la historia, pero a la mitad de ellos se les niega la posibilidad de demostrarlo, y una gran parte de los que pueden demostrarlo tienen que hacerlo en lugares alejados de la tierra que les vio nacer, tras recibir una formación y pericia profesional que aprovechan quienes nada hicieron por capacitarlos.

Esta situación nos obliga a revisar los fundamentos de una sociedad ensimismada en el presente, que desaprovecha los conocimientos, el vigor, la fortaleza y el empuje de su juventud, único garante del futuro al que la sociedad no llegará con éxito si mantiene su empeño en postergar a los jóvenes cuando más los necesita, porque el mejor camino hacia el progreso que todos deseamos no es taponar los vasos liberianos del cuerpo social impidiendo el paso de savia joven a la vida laboral, sino abriéndole sus compuertas.

De persistir la situación, solo cabe esperar una revolución juvenil contra el futuro que le impone una añeja sociedad, ofreciéndoles sudores en tierra extraña o dolores de supervivencia doméstica al amparo familiar, con el peso de la frustración a la espalda y la indignación en el alma, venciendo con su rebeldía la desigualdad discriminatoria que sufren al pairo de la vida.

RES-PÚBLICA

RES-PÚBLICA

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Con voz engolada y a micrófono pelado, hablaba un tertuliano sobre algo desconocido para él, como le sucede habitualmente, sin que el moderador le pusiera un esparadrapo en la boca al identificar República con izquierda y caos, debido a la deformada educación escolar recibida con añadido de inoculación genética, confundiendo régimen con gobierno.

República viene de res-pública, es decir, cosa del pueblo. O si se prefiere, participación del pueblo en la gestión de aquello que le pertenece, por decirlo de otra manera. Vamos, que la gente decide quien debe sentarse en el sillón; a diferencia de Monarquía donde la jefatura del Estado es ejercida por una persona con carácter ¡vitalicio y hereditario!.

La asociación hecha por este tertuliano es una falacia, pues la República no es más que una organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida libremente por los ciudadanos, como sucede en Alemania, Francia, Italia, Portugal, Austria, Grecia, Irlanda, Finlandia, República Checa, Estados Unidos y tantos otros países republicanos, una vez superada la Edad Media y conocidas las nefastas consecuencias que ha tenido la Monarquía para los ciudadanos en algunos momentos de la moderna historia.

Ahí están para demostrarlo Fernando VII, Isabel, Carlos II y mismísimo bisabuelo de Felipe VI, que abandonó su arbitraje apoyando los sectores más conservadores del ejército hasta llegar al Directorio militar, preludio de lo que vendría después, que terminaría con el bypasseador Juan Carlos, de quien hablará la historia cuando el tiempo lo autorice.

DE POLITÓLOGOS UNIVERSITARIOS A POLÍTICOS PARLAMENTARIOS

DE POLITÓLOGOS UNIVERSITARIOS A POLÍTICOS PARLAMENTARIOS

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La politología estudia la teoría política, siendo los politólogos quienes practican esa ciencia analizando profesionalmente la política, sacando conclusiones de los hechos políticos y realizando estudios sobre el tema, arriesgándose en muchos casos a bajar a la arena y participar del juego, sin percibir que pueden caer en los mismos errores que han censurado desde los despachos universitarios y tribunas públicas.

Ser politólogo no es interferente con ser político, como hemos podido ver con los jóvenes politólogos universitarios que en pocos meses se han transformado en parlamentarios, con la responsabilidad histórica de no defraudar las expectativas puestas en ellos como redentores de lo detestable practicado por la llamada «casta» política.

Su apariencia de jóvenes moralmente limpios, honrados, generosos y comprometidos, ha convencido a millones de ciudadanos desencantados con los mandamases tradicionales que han gobernado durante décadas, esperando ahora que las emergente promesas de regeneración democrática se hagan realidad, porque de lo contrario la decepción frustrará toda esperanza en la recuperación de los valores cívicos fundamentales.

Los nuevos políticos de izquierda procedentes de tribunas universitarias se han transformado en congresistas sin piercing, pero tienen que evitar la seducción de la poltrona que transformó la “Gauche divine” de los años sesenta en “gauche de vino” con chaqueta de pana, para terminar siendo “gauche de whisky” escocés de malta y piña colada en la bodeguilla, antes de comenzar a dar vueltas en las puertas giratorias.

Para evitar esto, no puede volver a repetirse entre los «poderosos» miembros “círculares” el error de “papelitos” sin importancia, pero de obligado cumplimiento legal. Ni la ocultación de ingresos económicos sin la preceptiva limpieza impositiva, que terminó en declaración complementaria, atribuyéndose la culpa en ambos casos a conspiraciones y conjunciones astrales, criticadas por ellos a los demás partidos.

A pocos ciudadanos les gusta la prepotencia desmedida, las posturas tabernarias, los parlamentos indios, el insulto, la crítica global a la transición o el desprecio a la veterana izquierda, porque son «pequeñas cosas» que abren las puertas a mayores desencantos, tras confiar en la fuerza de una juventud sana, responsable, seria, respetuosa, honesta, autocrítica, trabajadora y competente, que parece dispuesta a practicar una política distinta en esta democracia española, todavía por madurar.