La infancia es la edad de la inocencia y la obediencia; la juventud es incertidumbre y  rebeldía; entre 40 y 60 años domina la certeza, el dogmatismo y poderío; pero quienes van delante de estos los miran sonriendo sabiendo que llegarán donde ellos están, con la templanza, tolerancia, capacidad de perdón y humildad que en su efímero trono no sospechan.

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