No confundir domicilio con vivienda, ni casa con hogar, ni hospedaje con morada, ni cocina con fogón, ni intimidad con cama, ni confidencia con charla, ni vistazo con mirada, ni queja con suspiro, ni caricia con palmada, ni mirar con ver, ni oír con escuchar, … porque el amor altera diccionarios, conceptos y palabras.

No quiero ilusionarme con que el nuevo año detenga la rotación de la Tierra para que se baje de ella todo lo indeseable, porque volverán las oscuras golondrinas, habrá equinoccios y solsticios que marcarán los biorritmos, las modas fijarán los atuendos, las tradiciones mantendrán sus costumbres, las enfermedades dolores y las muertes quebrantos; pero también habrá quien merezca un abrazo, alguien que sentar a nuestra mesa y la felicidad seguirá manando en la fontana del amor.

Sabemos que algunos libros no volveremos a leerlos; que ciertas miradas nunca las recobraremos; que los desfiladeros de la piel olvidarán las caricias; que la soledad acompañará las vigilias del insomnio; que habrá encrucijadas donde perdamos lo inalcanzable; y ecos de voces perdidas vibrando en la memoria; pero esto no debe malograr la esperanza en redentores guiños inesperados de la vida.

Un organismo vírico microscópico, dependiente y simple, formado solamente por ácidos nucleicos rodeados de proteínas, tan limitado que necesita las células que invade para reproducirse, nos ha volteado la vida, haciéndonos comprender que la salud es más importante que el armamento y la investigación el camino al bienestar. Pero no os hagáis ilusiones porque quienes tienen que saberlo siguen sin enterarse de ello.

Todas las personas tenemos debilitada una parte de la coraza que nos protege ante los demás, siendo vulnerables a la seducción amorosa. Por eso, cuando alguien descubre tal flaqueza y nos ataca por ese flanco, saltan las cerraduras de la íntima puerta que nos abriga y caemos atrapados en la persona que descerraja los pestillos, con enamoramiento y la pasión.

Si pensamos que solo hay dos opiniones: la nuestra y la equivocada, nunca saldremos de los errores; si creemos que solo nuestro camino lleva a la meta, perderemos el rumbo; si corremos más de la cuenta, no llegaremos al destino; si las personas son para nosotros peldaños, acabaremos rodando por la escalera; y si soñamos levantando los pies de la tierra, nos daremos de bruces contra el suelo.