DICTADURA EMPRESARIAL MOTORIZADA

DICTADURA EMPRESARIAL MOTORIZADA

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El dominio que tuvieron durante muchos años los caminos de hierro por donde circulaban trenes y tranvías, dio paso a la dictadura del motor de cuatro tiempos, cuando se abrazaron Henry Ford, Harvey Firestone y Rockefeller, sellando un pacto para desterrar los railes e imponer el dominio del asfalto para los vehículos que salieran de sus fábricas de motores y neumáticos.

Lo que en principio fue un negocio menor, se multiplicó cuando se unieron a ese trío de fabricantes las empresas productoras del petróleo, encargadas de extraer y transformar el crudo en combustible para ser quemado en los motores que salían de la Ford Motor Company, rodando sobre neumáticos de caucho procedente de Firestone Tire and Rubber Company.

El resultado de aquel abrazo empresarial es bien conocido desde el Ártico al Antártico: infinitas millas de carreteras, surtidores de gasolina en el Cañón del Colorado, millones de kilómetros de autopistas, contaminación atmosférica progresiva y más muertos que en la guerra del Peloponeso.

La British Petroleum se puso a la cabeza en el ranking mundial de grupos industriales, seguida por la General Motors americana, dominando ambas los gobiernos, Universidades y entidades bancarias, al tiempo que coagulaban cualquier proyecto de investigación alternativo a sus motores y explotaciones petrolíferas, que hicieron megamultimillonarios sus beneficios empresariales.

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