LOBBYCRACIA

LOBBYCRACIA

Comienzan las manifestaciones ciudadanas contra los recortes impuestos por Bruselas, es decir, por ladinos lobbyes económicos que nos gobiernan, aunque los políticos se crean que son ellos quienes toman las decisiones y los ingenuos votantes los que rigen las democracias occidentales.

En estos tiempos donde está de moda el puenting, tracking y rafting, se impone sobre todos nosotros el lobbying, o sea, la actividad de personas que obligan a los poderes ejecutivos y legislativos a tomar decisiones a favor de sus intereses.

Aunque hay lobbyes de todos los colores, como pueden ser los armamentístisticos, ecológicos y sindicales, quiero referirme al grupo de presión que más nos presiona y ajusta el cinturón, aunque nos lo disfracen de escenarios democráticos y sean los consejos de Gobierno portavoces de las decisiones tomadas en los consejos financieros de administración.

Cabildeo que todo el mundo conoce, sufre y tolera, sin que nadie haga por evitarlo, ya que muchos de quienes podrían hacerlo forman parte de tan macabro juego, al ser accionistas de los trusts empresariales que empujan gobiernos y parlamentos en la dirección que les beneficia, como es el caso del felón italiano.

Se ha extendido la lobbycracia como una mancha de aceite por todos los países, haciéndonos creer que vivimos en democracia, cuando la realidad es bien distinta, pues los grupos económicos influyen de manera terminante en los policy makers de Bruselas con fuerza desmedida.

Y si las cosas no van a su favor con vaselina en oscuras mesas de negociación, no tienen escrúpulos para acudir al persuasivo lubricante de corromper a los ministros, jueces o diputados que se venden por un simple plato de lentejas, con piedras que destrozan nuestra dentadura para impedirnos morderles.

Originariamente, los cabilderos esperaban durante horas a los políticos en la puerta del Parlamento para influir en su voto, pero hoy van directamente al grano y se sientan directamente en los consejos de ministros y parlamentos a dictar resoluciones, imponer decisiones y extender su voluntad más alla de de lo permitido por la democracia que utilizan como felpudo.

Nos han puesto a los ciudadanos en su punto de mira y no dejan de disparar recortes contra nosotros, obligándonos a salir a la calle tratando de evitar una muerte segura, para  expulsarlos del territorio que nos pertenece.

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