ESCRACHE

ESCRACHE

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Hemos tomado de los bonaerenses y montevideanos el término escrache para expresar la hartura del pueblo ante la falta de respuestas políticas a las justas reivindicaciones ciudadanas. Este método consiste en realizar acciones directas frente a los dirigentes políticos para forzarles a reaccionar, una vez agotadas todas las peticiones civilizadas y formas reivindicativas legales.

El colectivo de personas afectadas por la estafa de las “preferentes” amargó el café al popular Marcial Martín en la estación de Atocha, obligándole a salir escoltado de la cafetería por varios policías que le protegían de la pobre anciana estafada que consiguió finalmente cruzar unas palabras con él.

Situación parecida se ha producido ante el domicilio de los señores Gallardón, Oyarzábal y González Pons,  por parte de miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, para recordarles el millón y medio de firmas entregadas en el Congreso pidiendo la dación en pago y el alquiler social, declarando el diputado Pons que así no van a convencerle para que vote a favor de la propuesta ciudadana.

Pero el vicesecretario de Estudios y Programas del PP debe poner más atención en el contenido que en el recipiente, y reflexionar sobre el estado de indignación que se está apoderando de muchos ciudadanos ante la falta de respuesta política a sus problemas, porque nadie lleva gratuitamente las peticiones a esos extremos, ni se suicida sin causa grave que provoque su inmolación.

La situación se está haciendo insostenible para millones de ciudadanos que sobreviven en la indigente pobreza del mendrugo, y quienes gobiernan deben saber que cuando las personas no tienen nada que perder están dispuestas a perderlo todo, sin importarles demasiado que alguien les acompañe en su último viaje.

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