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Año: 2011

EL DÍA e

EL DÍA e

 Que no se molesten catalanes, vascos, gallegos, mallorquines, valencianos, saharauis, amazónicos, andinos, beliceños, caleños, llaneros, caribeños, chilotes, cuyanos, mexicanos, tucumanos, llanitos y tantos otros, si este sábado 18 de junio de 2011 nos referimos a la lengua española hablando de la castellana, en vísperas que el solsticio de verano alumbre con su fuego millones de ventanas.

Celebrar la fiesta del español es celebrar la fiesta de una lengua oficial en veintiún países, a la que se han entregado once premios en Estocolmo, además de ser la segunda más estudiada en el mundo y la tercera con mayor número de usuarios en Internet, según informa la pantalla del Instituto Cervantes.

Es el español la torrencial lluvia de palabras que inunda libros, periódicos, emisoras de radio y cadenas televisivas, formando el gran imperio de la lengua española, sin imperialismo alguno.

A quienes desestiman el placer de disfrutar la literatura española voy a decirles que la honesta envidia intelectual de una colega holandesa que compartió tarima conmigo en Bruselas, la llevó a estudiar español solamente para disfrutar del Quijote en lengua original, sin artificiosas traducciones, por buenas que éstas sean.

A esta amiga utrechtense dedico el artículo de hoy con mi mejor recuerdo hacia ella porque sé que habitualmente se pasea por las páginas de mi bitácora, y la invito a participar en las actividades que en Utrecht celebra hoy el Instituto Cervantes, donde podrá degustar sabores hispanos, asistir a clases de español, oír canciones y, sobre todo, participar en una lectura del Quijote.

Desde este blog levanto mi copa de cava español para brindar con los quinientos millones de hispanohablantes que están repartidos por los diferentes rincones del mundo, entre los dos extremos del Pacífico y desde el Círculo Polar Ártico a la Antártida. Y quiero hacerlo porque el español me ha dado vida, a pesar de los esfuerzos que ha hecho la vida por apartarme de él.

He clavado mi estaca durante años en varios países europeos donde me he visto obligado a comunicarme en lenguas diferentes a la española que me sustenta, pero jamás dejé de pensar en español, de soñar en español, de escribir en español, de traducir al español los pensamientos y de llevar el español como bandera allí donde estuve

¡Ah!, para complacer la petición del Instituto Cervantes, diré que mi palabra fonéticamente preferida es alcorque; la nacida con mayor vocación social, honradez; en las relaciones personales, nada estimo más que la sinceridad; sosiego los latidos del amor con el pronombre personal ; en el trabajo profesionalmente pido competencia; generosidad es mi palabra para salvar la convivencia; pido responsabilidad a las personas por sus actos; para los corruptos demando justicia; condenación a galeras sin remisión de pena a los tramposos; solicito el destierro a los politiqueros; y vaya para los desfavorecidos mi solidaridad.

 

 

MENÉAME, UN JUEGO DIVERTIDO

MENÉAME, UN JUEGO DIVERTIDO

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Entre los juegos virtuales que pueden hallarse en comercios informáticos,  grandes superficies, casas de amigos e Internet, destaca por sus virtudes una diversión que sólo pretende llevar a los usuarios a elevados niveles de energía karmática trascendente, en función del comportamiento que tengan sobre la pantalla y de las acciones que realicen durante el tiempo de recreo.

Consiste el pasatiempo en buscar una noticia entre las miles que vuelan por la red y colgarla en la página de juego.  Algo que a primera vista parece fácil, simple, monótono y aburrido, ¿verdad? Pues está muy equivocado quien piense así, porque la noticia no puede estar repetida, ni copiada, ni falsear la verdad, ni contar peripecias del tío Bartolo, ni ser añeja, novedad amarilla, publicitaria o autopropagandística de blogs o páginas web.

En el sitio entran cientos o miles de noticias al día y hay que anticiparse al adversario para ser premiado con la rosquilla, porque de lo contrario los tres “controladores” isleños: Ricardo, Benjamín y Carmen, acompañados de cinco cibernéticos, el “nocturno” de la estepa y cientos de “cómplices”, bloquearán, castigarán y enviarán a las tinieblas al despistado, con sus votos negativos, comentarios y censuras, haciendo que el karma del intruso no levante el vuelo.

Pero en la dificultad está el aliciente del juego meneador, porque así hay que tomar el invento del argentino Galli, copiado de la americana Digg sin que esto nos permita calificar “Menéame” de “spam” o “plagio”, como en su página se hace con muchos de  los envíos que recibe. Contradicción que debe asumirse mirando para otro lado porque se trata fundamentalmente de jugar, dejando aparte cuestiones de menor importancia.

Como juego debe tomarse “Menéame” para evitar dolores y purgaciones como las sufridas por los decepcionados que han pasado por el sitio pensando que era lo que no es. Ingente colectivo que va lamiéndose las heridas por los foros, quejándose de manipulaciones internas y otras fechorías, que no afectan a quienes borran la seriedad de su intención y convierten la tarea en actividad lúdica o simple divertimento, con unas cualidades que para sí quisieran muchos de los miles de juegos que dan vueltas por el mundo en consolas de alto precio.

Es más, si el fraude denunciado se consuma y las trampas son ciertas, sean éstas bienvenidas porque añaden un estímulo complementario al juego, como pasa con los bunkers, rías, lagos y árboles repartidos por los campos de golf, que espolean el juego con dificultades añadidas, aunque en principio no estuvieran en el terreno y hayan sido puestas con el propósito de entorpecer los golpes y darle larga vida, porque sin ellas el golf habría muerto de aburrimiento. Ya sé que en el campo de golf se ven trampas y en “Menéame” se intuyen, pero da igual porque lo importante es su efecto estimulante, dificultando la victoria. Triunfo que se obtiene al llegar al vigésimo karma, llevando a portada noticias que permitan al porteador ser el más grande y recibir el aplauso de los miles que gritan dando vivas a la madre que parió al vencedor.

Para obtener tal honor hay que ser ágil en la búsqueda; despierto en la anticipación; paciente en la espera; perseverante en la derrota; sordo a las críticas;  acertado en los comentarios; y prudente en las jugadas. Haciendo eso, el ganador será famoso en Australia, conocido en el Polo Norte, ovacionado en el Machu Pichu, jaleado en la Pampa,  aclamado en los fiordos,  popular en el Himalaya y glorificado en los campos de Aaru tras alcanzar el nirvana.

A semejante estado de felicidad sólo puede llegarse olvidando que “Menéame” es un recopilatorio de noticias ya publicadas, donde unos disputan a otros vanidades, y considerarlo como un juego simplemente, porque no es más que eso. Las primicias se hicieron públicas en la prensa digital, emisoras de radio, televisiones, páginas Web y blogs, antes de llegar al juego.

Para evitar que los ingenuos ilusionados que inician la partida den palos de ciego al aire sin acertar con el botijo, les diría que no sufrieran en la competición porque siempre habrá alguien que desenfundará la noticia antes que ellos, y que eviten pedir a los amigos que les empujen porque más dura será la caída si los vigilantes detectan la ayuda de costaleros. También les aconsejarían que no apostaran por noticias que han sido votadas negativamente, porque les afeitarán el karma en seco dejándolos sin derechos, y que no les importe ver en portada a los mismos y a la cola los de siempre.

Si esto hacen serán largos sus días en el juego y su karma ascenderá a cotas de victoria con la autorización de poderosos teclados, que impondrán sobre sus frentes coronas de laurel con 20 karmáticas hojas, símbolo de la conquista sobre ellos mismos que deberán tomar como recompensa a cuanto han informado y se han informado; a cuanto han enseñado y aprendido tras recorrerse todas las esquinas del mundo.

Las virtudes fundamentales de pasatiempo tan singular, recuerdan en número a las tres teologales enunciadas por Astete en 1599, cuando todavía no habíamos tenido oportunidad de jugar al “Menéame”:

Divertido

Es la cualidad principal de tan solaz esparcimiento, que obliga al jugador a buscar y rebuscar rabos mordiendo perros por los rincones. Que exige anticipación y reflejos para retirar el pie antes de que le pisen – la noticia, claro -. Que promueve la inquietud por el chaparrón que pueda pillarle en la soledad de la entradilla sin visitas consoladoras. Que demanda fortaleza para superar el desánimo de la censura. Y ¡cómo no! que reporta la satisfacción del éxito cuando la noticia ha sido votada por dos internautas despistados, ya que las ovaciones son para “escolares” tertulianos que habitan en “mundos” periodísticos formados por “países” independientes, donde los “ser-es” radiofónicos “cope-an” entre ellos, dejando a los blogs independientes a la intemperie, entre la indiferencia del “público”.

Informativo

Buscar información por el mundo para informar al mundo de lo que pasa en el mundo, es la mejor forma de estar informado de lo que sucede en el mundo. Suerte tenemos que no haya noticias en otros planetas, porque bucear en periódicos universales, haría imposible la tarea. Actividad por otro lado innecesaria, pues en el globo terrestre hay suficiente agitación para saturar varios “menéames”, si los hubiera.

Formativo

Quien se informa, se forma, porque no puede haber información sin formación, aunque algunos titulares de noticias lleguen tan deformados que desinformen a quienes aspiran a informarse. No es que “Menéame” sea una enciclopedia de sabiduría o un foro de análisis de noticias, pero es una fuente de formación, aunque algunas primicias mundiales no pasen de la media docena de votos.

Hasta aquí sus cualidades principales, pero también tiene cuatro excelencias cardinales, iguales en número a las proclamadas por el clérigo salmantino.

Gratuito

¿Qué oportunidades lúdicas ruedan por el mundo sin demandar tickets de entrada? Ninguna. Pues “Menéame” es un juego en el que se puede participar sin gastar un solo eurípide ni dejar en prenda objeto alguno a cambio.

Estimulante

El juego es una lucha permanente contra lo imposible, que alienta a los combatientes de la utopía a seguir intentándolo una vez más cada cuatro horas, aunque tal vez nunca consigan alzarse con el triunfo que anhelan, la publicidad que persiguen o el aplauso que desean.

Pacífico

Estando las juguetonas consolas de los jóvenes saturadas de ataques, disparos, machetazos, muertes y mutilaciones, reconforta encontrar un juego pacifista, que pone a prueba el ingenio, la habilidad y los reflejos de los participantes, en su búsqueda reticular por páginas volanderas perdidas entre las rodajas de los meridianos, en su infatigable cabalgamiento por el espacio virtual.   En “Menéame” no hay que matar a nadie para ganar la partida, porque nadie muere por su patria ni provoca que otros mueran por la suya.

Democratizador

Este recreo educa democráticamente a los jugadores con vocación enfermiza de victoria y a quienes van con orejeras por la vida, obligándoles a someter sus criterios, valoraciones y juicios, a la voluntad colectiva. Tomar la censura con la deportividad que exigen las opiniones adversas, y aceptar que la votación es un voluntario ejercicio de libertad, puede ser inestimable escuela democrática, siempre que las opiniones procedan de voluntades honestas y sinceras, lo cual debemos suponer en los votantes, con la misma ingenuidad que a los militares le suponemos el valor.

Unas advertencias finales a los decepcionados con “Menéame”, que no toman este sitio Web de participación como un juego, sino buscando protagonismo y promoción de propias ideas, blogs, propuestas o todo aquello relacionado con miradas al ombligo:

– En este juego no siempre ganan los mejores, como sucede en los concursos.

– Pueden llegar a portada los mediocres porque es un reflejo de la sociedad.

– Hay listillos haciendo trampas, complicidades de camarillas, ociosos maliciosos, manipulaciones ocultas y otras perversiones que ruedan también por el mundo, porque “Menéame” es un reflejo de la vida misma.

Como diría don Pedro: “Es un juego vil que no hay que jugarlo a ciegas, pues juegas cien veces, mil, y de las mil ves febril que nunca llegas”, porque se necesita tiempo y oficio, condiciones obligadas que yo no cumplo, por lo que he decidido abatir el rey contra el tablero y apagar la luz, agradeciendo a Digg, a Galli, a Benjamín y a Carmen los buenos ratos que he pasado con su juego.

 

CARTA A UN ESTUDIANTE DE MEDICINA

CARTA A UN ESTUDIANTE DE MEDICINA

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Estimado aspirante a la resignación:

No sé si formas parte de esa mitad de estudiantes de medicina que se plantea emigrar de España para trabajar, según el reciente estudio publicado en la Revista de Atención Primaria de la Sociedad Española de Medicina Familiar, en el que han participado los profesores de la Universidad de Salamanca Diego Bernardini y Francisco Macías.

 

 

 

 

Pero si eres de la mitad que va a quedarse entre nosotros, debes saber las cosas que te esperan de “tejas para abajo”, para que comiences ya con tus compañeros a promover el cambio necesario a situaciones injustas excesivamente prolongadas en el tiempo dentro del sistema sanitario, donde la inestabilidad laboral de los nuevos licenciados, la precariedad en el empleo, la exigencia de oposiciones denunciadas por manipulación, el desprecio institucional y la promoción de mediocres protegidos, son el caldo de cultivo de la frustración que te espera.

Tal vez no hagas caso a esta a esta llamada a la rebelión de un bloguero que siente la necesidad de hacerlo con la única intención de animarte a luchar por modificar una situación ya insostenible, que sufrirás en unos años si entre todos no os alzáis en armas contra ella. Vosotros podéis hacer que cambien las cosas si a vuestra temeridad juvenil unís el esfuerzo colectivo para modificar el rumbo de una situación mantenida tradicionalmente con el injustificado argumento de que a todos les ha sucedido lo mismo. Es tiempo de romper con añejas costumbres de otros tiempos y conseguir que los jóvenes médicos que se forman en nuestros hospitales reciban el respeto profesional que merecen, la formación que demanda el oficio, el apoyo personal que necesitan y la merecida garantía de futuro tras doce años de formación.

Pero he prometido hablarte a ras de suelo y voy a hacerlo, advirtiéndote que si durante los seis años de carrera estás sufriendo el peso de la tarima docente con desmedida fuerza sobre tus espaldas, al terminar los estudios esa carga será aún mayor porque la distancia profesional que separa al médico residente de los adjuntos y jefes – de sección,  servicio y departamento – supera los espacios interestelares. Distancia que llega al infinito si no gozas de simpatías personales entre los entarimados o te subes los pantalones en algún momento.

De mantenerse las cosas según están, el panorama que te espera cuando te licencies en Medicina y pienses que has conquistado el mundo, no es muy alentador. Recordarás entonces con desaliento que para acceder a la  carrera necesitaste acreditar la nota más elevada en Selectividad.

¿Tienes claro que estás realizando los estudios universitarios de más larga duración? ¿Sabes que después has de hacer una oposición para encontrar trabajo, donde tus aspiraciones de llegar a ser un gran cirujano en Cádiz pueden transmutarse por la radiología en Girona? ¿Alguien te ha dicho que tras cinco años de formación en un hospital te conviertes en la nada metafísica? Pues así es querido amigo, pues tras doce años de formación con oposición incluida, debes hacer de nuevo otra oposición para garantizarte un puesto de trabajo, si no quieres ver humillada a perpetuidad tu dignidad profesional con contratos basura, traslados mendigantes y desprecio simulado de tus compañeros.

En ese tiempo has de ver con dolorida resignación e impotencia, que tu horario laboral, el tipo de trabajo que realizas, el trato que recibes, la exigencia profesional a la que estás sometido, el salario que obtienes y la precariedad de tu empleo, en nada se parecen a quienes tienes encima de ti.

Me corresponde a mí anticiparte que te tragarás todas las “mierdas” habidas y por haber; que la solidaridad brillará por su ausencia en una profesión que debía tenerla como norte de conducta; que sólo a ti se te llamará la atención por minucias sin importancia, mientras verás a tu alrededor que se toleran graves negligencias a los patas negras de la “casa”; que un discurso tuyo vale menos que el mínimo gesto de un estatutario; y que tu trabajo, tu futuro, tu estabilidad personal y tu vida depende de la caprichosa voluntad de un gerente o de un jefe de servicio, puesto ahí por decisión política.

Debes saber también que vas a ser explotado hasta límites para ti ahora insospechados mientras algunos de tus “superiores” – no todos, claro – se escaquean cuanto pueden y no hacen nada por evitar las listas de espera sino es a través de “peonadas”, porque están más pendientes de sus intereses que de dar el servicio público que de ellos se espera. Pero ahí estarás tú para lograrlo y para trabajar a destajo, mientras algunos inútiles piden prolongación del trabajo más allá de los sesenta y cinco años para seguir cobrando un buen sueldo por leer el periódico, pasearse por el hospital, incumplir el horario y entretenerse viendo enfermos ya diagnosticados, sin que nadie se dé por aludido, mientras los jóvenes hacen su trabajo. Y si reivindicas algo, por elemental que esto sea,  es muy probable que tengas que coger la maleta y buscar otro contrato basura en lejana tierra.

¡Ah! bueno!, olvidaba decirte que si eres hijo de gerente, director médico, catedrático, jefe de servicio o similar, entonces rompe esta carta porque todo lo dicho no va contigo, aunque tu mediocridad sea tan ostensible como el nepotismo del que te vas a beneficiar.

 

UNAMUNO Y ARANGUREN

UNAMUNO Y ARANGUREN

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Este año nos recuerda que llevamos setenta y cinco años sin ver por el Campo de San Francisco la silueta inconfundible del pensador que murió de mal de España. Una enfermedad erradicada de la clase política, para desgracia de quienes sufrimos a diario sus disparates, aborrecemos los cambalaches que enjuagan en leyes contaminadas, pagamos sus salarios y mantenemos por obligación sus privilegios.

También nos recuerda que llevamos quince años sin ver en la pequeña pantalla el ingrávido cuerpo esquelético del mayor heterodoxo cristiano del último tercio del pasado siglo. Abulense, tolerante con todo menos con la dictadura que lo mandó al exilio, como hizo con don Miguel el primo del Directorio monárquico.

Esta coincidencia de aniversarios, es un buen pretexto para recordar a estos dos cultivadores de la juventud, hermanados por coincidencias del destino. El más joven, casi nonagenario al despedirse de nosotros, siguió las huellas que dejó el vasco. Y ambos fueron heterodoxos, inconformistas, agitadores de conciencias, leales a su pensamiento, críticos, incomprendidos y con dudas y puntos suspensivos en su fe.

También ambos fueron represaliados por sendas dictaduras y desterrados por causas similares. Uno a Fuerteventura y el otro a California, simplemente por decir lo que pensaban sin pensar antes lo que decían, olvidando que en tiempos de ira y represión los cristianos que les precedieron se ocultaban silenciosos en las catacumbas. Sus virtudes cívicas les llevaron a defender con vehemencia los derechos y dignidad de las personas, manteniendo intacto su amor a la vida.

A los dos les fue reconocido en vida su compromiso y virtudes cívicas. Savater agradeció al profesor de ética su dignidad docente al caminar delante de él por la avenida Complutense contra las gorras grises del entorno, mientras pacumbral aplaudía a ese feo cristiano por llevar su intelectualidad hasta el límite de la fe y ser el mayor finalista de la vida. Don Miguel, en cambio, fue aclamado por todo el pueblo salmantino cuando regresó del destierro y proclamó la República desde el mismo balcón donde estuvo colgada una detestable y demagógica pancarta. Ambos murieron viejos, cansados y desmoralizados, es decir, desertando de la vida por falta de ánimo y de moral para seguir luchando, pero reafirmando su nietzscheana alegría por todo lo que habían vivido, exhibiendo una grandeza de alma aristotélica exclusiva de los grandes espíritus, tan lejanos de falsas modestias, como afirmó Victoria Camps en su día.

Pero no todo son coincidencias. José Luis pudo reunir ética y la estética en un puño, como le recordó José María Valverde cuando se fue detrás de él hacia el exilio. En cambio, don Miguel no fue capaz de unir las dos españas porque una de ellas dejó helado su corazón, horas antes de que el año de la barbarie diera su último portazo.

Como profesores universitarios, tensaron el arco dialéctico contra la derecha política, sin advertir que ésta intentaría transformar sus flechas ideológicas en bumeranes, para dirigir su trayectoria hacia los aliados de las acusaciones. Pero los manipuladores ignoraban que tal adulteración era imposible porque un bumerán sólo vuelve al punto de partida si falla el blanco, y ellos tuvieron setenta años clavadas las flechas en su coraza, haciendo cuerpo solidario en la historia local y nacional.

Ahora, ambos están siendo imitados patéticamente por los dirigentes políticos actuales, sin que ellos puedan denunciar tanto plagio y falsificación de sus ideas, porque más allá de la gran frontera no hay espacio para la réplica. Creador y promotor del término “talante”, Aranguren lo acuñó con su ejemplo, sin sufrir calentones inoportunos que hicieran pensar en otras disposiciones de ánimo. Y el incondicional amor a España de Unamuno es utilizado con detestable cinismo por quienes mantienen la contagiosa obsesión de politizar paranoicamente las Instituciones y los tribunales de justicia.

El mejor tratamiento a todo ello es sentarse delante de un espejo a plena luz del día con un libro en la mano, dejando a un lado los santos, los policomics y las linternas.

 

PATERAS, HAMBRE Y ESCLAVITUD

PATERAS, HAMBRE Y ESCLAVITUD

Los problemas que hemos tenido en los últimos años en Canarias y las costas del sur con el flujo de inmigrantes subsaharianos en época veraniega, no será como el de años pasados, evitando así que ciertos políticos y españoles de buenas costumbres públicas – sólo públicas – hablen de flujos migratorios propios de aves que buscan climas más templados, cuando se trata de oleadas de inmigrantes africanos en busca de trabajo, formando caravanas de esclavos hambrientos huyendo de la miseria.

Desde que algunos privilegiados sumerios utilizaron por primera vez a sus congéneres para que les abanicaran tras remojarse en las aguas del Éufrates, todas las civilizaciones han esgrimido el látigo contra aquellos que obligaban a pisar el fango para hacer los adobes de sus casas.

Por eso no debemos creer lo que dicen quienes permiten el comercio de seres humanos, pues los resultados de la Convención sobre la esclavitud que se celebró en 1926 en la Sociedad de Naciones están todavía por ver, como nos recuerda la nueva ONU advirtiéndonos que hay en el mundo más de veinte millones de esclavos. Sí, no os asustéis. Han cambiado los tiempos, pero el hambre y la esclavitud se mantiene en el mismo lugar que ocupaban hace cinco mil años en la antigua Mesopotamia, pero con disfraces semánticos que pretenden camuflar la realidad.

Hoy a la esclavitud se le llama trabajo en condiciones de servidumbre. Hoy los siervos no son propiedad del amo, pero es el patrón quien dispone sobre sus vidas; no se les marca como a las reses, pero se les confisca el pasaporte; no se les hacina en las bodegas de los barcos, pero se les confina en chabolas; no se les pone grilletes, pero se les encadena con deudas; no se les flagela, pero se les amenaza con el paro; no se les arroja al mar, pero se les abandona en el desierto; no se les captura, pero se les deporta.

Su salario no permite la subsistencia, domina el trato vejatorio y la precariedad en el empleo es una constante universal. Pero lo más grave es el cinismo social de quienes sustentan esta farsa, porque la esclavitud está prohibida en todos los países donde se practica.

Comparto el pensamiento volteriano de que la esclavitud es tan antigua como la guerra y la guerra tan antigua como la naturaleza humana, pero rechazo que el hombre sea una cosa más con la que se puede comerciar, y mantengo la esperanza de que surja un nuevo Estebanico que nos ponga las pilas, porque no es justo que estemos dilapidando los recursos que otros necesitan para sobrevivir y que perdamos el tiempo discutiendo sobre la calidad del chocolate mientras se mueren de hambre millones de niños en el mundo, a la macabra velocidad de once criaturas por minuto.

En medio de todo esto, llama la atención la falta de compromiso de las iglesias cristianas contra el esclavismo, porque a excepción de los metodistas y cuáqueros nadie se ha tirado al ruedo para lidiar con sangre este miura. Tal vez sea porque la justicia social no cotiza en bolsa y los accionistas de la virtud prefieren invertir en manifestaciones políticas, aunque alguien les haya tirado a la cara el evangelio que juran defender. Por eso, el padre Díez Alegría dijo en voz alta que los pobres no tenían suerte con la Iglesia.

No hay mayor esclavitud que la bulimia generada por el comportamiento humano insolidario con la pobreza ajena. Hoy el hambre nada tiene que ver con tragedias naturales ni con desgracias universales. Hay en el mundo suficientes recursos para todos, pero unos pocos pretendemos repartirnos la tarta común, sin darnos cuenta que la nación africana está duplicando su población cada veinticinco años, y que no hay valla, ni muro que detenga esa avalancha de hambre, porque con la necesidad crece la desesperación que llevará a los países africanos a una revolución sin precedentes o al suicidio colectivo contra las alambradas.

 

ELEUTERIOS

ELEUTERIOS

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Por la costa levantina, – tierra de arroz, flores, amor y luz -, es popular que los “eleuterios”  son especies animales con perfil humano, caracterizados por pasar “de la figa de su mare al cementerio”, sin romper la vida ni mancharla.

Personajillos de tres al cuarto empeñados en ser sal de los platos que indigestan con su presencia; mendas tautológicos de sus propias sandeces; coleguillas inhabilitados para concluir silogismos elementales; sujetos con pares cromosómicos desapareados; individuos con abstrusa mente engominada; y arquetipos de la estupidez.

Peligrosos fulanos que navegan por las redes sociales contaminando con sus necedades la solvencia de estos medios, al tiempo que obligan a los pobres incautos que caen en sus redes a malgastar el tiempo en sus páginas. Hay “eleuterios” de todos los colores, tipos, razas y nacionalidades. Van solos por la red, formando una gran comunidad de analfabetos funcionales, agremiados en la distancias por la bandera de la memez profesional. Pontifican sobre lo que ignoran; insultan con descaro ofensivo; y juegan al escondite tras las bambalinas.

Se cuelan estos prójimos en el Facebook con delirantes comentarios carentes de fundamento; escupen en Twitter sus absurdas proclamas, enlaces y ofertas, con palabras que sólo alcanzan los de su misma especie. Y, lo que es más grave, patrocinan blogs infumables, carentes de gusto, interés y contenido, con entradas que avergüenzan al diccionario, injurian la gramática y laceran el sentido común.

Para ser “eleuterio” no se precisan estudios, sino todos lo contrario. Tampoco se necesitan conocimientos que vayan más lejos de las tres primeras letras del alfabeto, ni se requiere saber contar los dedos de la mano o leer tres palabras seguidas con más de una consonante. Les basta con balbucear algunas palabras y entender la lengua materna sin alcanzar el nivel de los animales domésticos.

Lo grave de los “eleuterios” es que ignoran lo poco que saben y sacan pecho en los foros, comentarios y anotaciones, adornando su mentecatez innata con errores ortográficos, desaciertos lingüísticos y torpes plagios, atreviéndose a condenar, censurar y criticar sin argumentos, a quienes no alcanzarían nunca, aunque tuvieran las vidas de los gatos. Todo ello con alevosía y amparándose en el anonimato de ficticias fotos, falsos nombres, hipotéticos títulos y supuestos oficios.

 

A LOS NUEVOS CONCEJALES

A LOS NUEVOS CONCEJALES

Pasada la resaca electoral a base de beber agua enturbiada con resignación, y superado el sandokanazo con ayuda de psiquiatras cordobeses, procede cerrar la trilogía electoral haciendo algunas consideraciones en voz alta a los concejales que asentarán sus posaderas en los sillones consistoriales. Sedes conseguidas en un caso por errores y falta de autocrítica del adversario y en el otro logradas por el voto incondicional de familiares, vecinos y poco más. Pero todos ellos concejales por gracia política de sus respectivos caudillos que los pusieron en las listas.

En esta hora se me ocurre, por ejemplo, sugerir a los nuevos concejales que el dinero empleado en brindar con cava por el éxito personal obtenido, lo utilicen en comprarse guantes metálicos de carnicero que protejan sus manos de posibles ampollas ante los enfebrecidos aplausos que tienen que dedicar al benefactor que los puso, donde los puso. Incluso tendrán que hacer una hora diaria de flexiones de tronco hacia adelante, no hacia atrás, cuidado; y que un dentista les ponga prótesis metálicas para mantener una sonrisa perpetua ante los despropósitos del jefe.

Les recomiendo también cursos de logopedia para engolar la voz y transformarla en lo que no es, con el fin de convencer a los demás de lo que no se creen ni ellos mismos.  ¡Ah!, y que compren tres palillos para mantener la boca y los párpados abiertos de par en par cada vez que hable el  gran conseguidor desde el camarín donde todos le veneran.

Propongo, igualmente, la distribución de collarines articulados que sólo permitan el balanceo hacia delante y hacia atrás de la cabeza, y la compra de orejeras que impidan ver lo que sucede alrededor, para caminar sin desviarse de la estela que deja el padrino.

Han de documentarse bien los nuevos concejales leyendo libros y manuales de incuestionable valor formativo, entre los que destacan «Triunfa quien sirve», “Cómo disparar sin apuntar”, «Los beneficios de aplausos y genuflexiones», Trabajar, ¿para qué?», “Manual del perfecto calambacheador”, “Cómo salir del paro sin esfuerzo», «Vivir a costa del vecino», «Decálogo del manipulador” y “Pa chulo, yo”, todos ellos escritos por los mastines protectores que vigilan los rebaños de cada facción.

En cambio, para evitar la pena de excomunión, está desaconsejado leer el IPLP (Index Papelorum Libelus Prohibitorum), que contiene recortes de periódicos donde figuran las fechorías, mentiras, trampas, caprichos y provocaciones del patriarca y de todos los palmeros que secundan ciegos sus acciones a la espera de que caiga algo.

Tampoco es beneficioso negarse a la obediencia ciega, a la disciplina interna castrense y a caminar con las filas bien apretadas en las comisiones y propuestas, que quien manda, manda, y obedecer es salvoconducto para salvar la beneficiencia personal, porque la discrepancia se paga con el destierro.

Ahora toca tunelar los cerebros de los incondicionales y justificar la presencia en los ayuntamientos de inútiles concejales eternos y de encausados judiciales, aunque el sentido común desaconseje poner zorras a vigilar gallineros.

Pero que nadie se inquiete ni llame sicarios a los defensores de lo indefendible, pues más vale ser cómplice en el sillón que honrado en el paro, mientras la mayoría silenciosa mantenga la resignación, las listas permanezcan cerradas y los adeptos les sigan votando por los siglos de los siglos. Amén.