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AVISO A ELECTOREROS

AVISO A ELECTOREROS

El descontento de muchos ciudadanos libres e independientes que se acercaron a las urnas en las pasadas elecciones para votar cualquiera de los partidos electoreros, dirigido por electoreros, con espíritu electorero, compromiso electorero, incumplimiento electorero y engaño electorero, obliga a pensar que algo debe ir por derroteros indeseables en la vida política para que la decepción popular vaya en aumento.

Este es el riesgo de la ingenuidad electoral que hace beatos a pecadores y los sube a los altares. Una vez ocupada la peana sólo tienen cabida las reverencias de los fieles y las genuflexiones de los devotos. Los santos otorgan sus favores a quienes se les antoja, teniendo en cuenta el fervor demostrado por los suplicantes en sus oraciones, los regalos que éstos ponen sobre el altar del ofertorio y las promesas de lealtad hechas por los favores recibidos.

Pero nada de esto satisface a los arrepentidos que dieron su voto a uno de los partidos electoreros, sino todo lo contrario. La irritación va en aumento con cada sonrisa de los defraudadores, cada aplauso de los empresarios, cada respiro de banqueros y cada mirada al espejo de la oposición ensimismada en ella misma.

Tales hechos irritan sobremanera a los decepcionados como vemos cada día, donde la frustración a sobrepujado la esperanza, obligándoles a militar en el partido mayoritario de Independientes Defraudados, ganador indiscutible en las urnas si hoy tuvieran lugar unas elecciones, por voluntad propia de sus afiliados.

Los electoreros olvidan que el pensamiento libre y el sentido común de los ciudadanos no sigue el principio físico de la ley de inercia porque la lógica colectiva delata los sofismas y la ética ciudadana rechaza la mentira por muy serio, ceremonial, solemne y teatral que se ponga delante de la cámara el pinocho de turno.

No han valorado los electoreros que 10.361.756 de ciudadanos anularan su voto, votaran en blanco o, simplemente, no votaran, en las últimas elecciones. Ellos formaron un grupo que bien coordinado representaba hace unos meses la segunda “fuerza política” del país, a tan sólo 468.937 votos del ganador y con 3.387.876 de sufragios por encima del partido socialista. Pero que hoy ganaría por absoluta mayoría unas elecciones.

RENOVACIÓN SOCIALISTA

RENOVACIÓN SOCIALISTA

No pretendo hacer leña del árbol caído ni recrearme en el dolor ajeno, pero tampoco voy a eludir arrimar el cuerpo a los pitones aunque me lleve una cornada de quienes no apartan su vista del espejo, recreándose en la belleza que sólo ven los protagonistas de la desgracia, sin atender la voz de los defraudados socialistas vocacionales.

Negar la tozuda realidad conduce al suicidio, y el injustificado desprecio al adversario acaba siendo la antesala de la desgracia. Sesudos analistas deben tener los abanderados oficiales de la rosa para no darse cuenta de la realidad y pensar que la culpa es de otros o de otra, cuando la carcoma puede ser interna, impidiendo que circule el aire por sus galerías al mantener cerradas las ventanas.

No merece la pena hacer el esfuerzo de bucear en hemerotecas para saber que los socialistas han perdido elecciones más por errores propios que por méritos ajenos, y esto no parece importarle mucho a los cabecillas que no se dan por aludidos, culpando a la crisis del hundimiento.

Ahora está la pelota en el tejado de los militantes que tienen la responsabilidad de hacer lo necesario para devolver a los “huidos” la confianza que un día tuvieron en el proyecto socialista. Tienen que atreverse a decir en voz alta lo que es de dominio público en mentideros y tertulias de todas las ciudades. Tienen que forzar las ventanas, abrirlas de par en par y dejar que corra el aire. Tienen que aparecer caras nuevas, sinceras, honradas, luchadoras, generosas, solidarias y fuertes, capaces de ilusionar y de convencer a los decepcionados. Rostros con auténtica vocación de servicio público, sin atisbo de interés por perpetuarse en los cargos, ni hacer de la política un modo de vida.

Ante las urnas no basta con tener razón, si los votantes piensan lo contrario, y la sordera social puede llevar a nuevos fracasos electorales. No vale mirar para otro lado, ni silenciar las críticas, ni esconder la crisis bajo las alfombras, ni poner parques Sor Virginia, ni hacer creer a los ciudadanos en ficticias elecciones primarias.

Creo llegada la hora del relevo en el socialismo, de la renovación sin paliativos, de la regeneración, del rearme moral, de la imaginación para reinventar un nuevo partido con los cinco valores que han sustentados tantas décadas esta ideología.

Cumplida su misión, la vieja guardia debe retirarse a los cuarteles de invierno. La catarsis era para los helénicos el mejor camino hacia la depuración. Y para alcanzarla empleaban tres elementos purificadores: agua, fuego y sangre. Especialmente este último, hasta el punto que la higienización exigía el sacrificio de algo por la causa. Pero no de alguien enfermo o malherido. Se necesitaba sacrificar alguien sano que representara los valores de la colectividad que pretendía sanearse porque si no se hacía esto ocurría el efecto contrario, pues sacrificar desperdicios no limpiaba, manchaba.

Mi respetado Felipe González ya dio ejemplo de ello el 20 de junio de 1997 ofreciéndose él mismo como víctima para el sacrificio, pero su ejemplo no fue bien seguido por los que todavía siguen. Abandonó la Secretaría General para forzar una renovación del partido que aún esperan muchos socialistas ajenos a la temerosa disciplina interna, deseando que se les ofrezca la oportunidad de votar una rosa con pétalos renovados en las próximas elecciones generales, porque están cansados de ver durante más de veinticinco años las mismas caras en los carteles.

Basta echar un vistazo a su Comité Federal para comprobar lo que digo. Apellidos que tienen que  dar paso a nuevos nombres si no quieren caer en la contradicción de haber criticado históricamente lo que ahora practican.

VENDIMIA ELECTORAL

VENDIMIA ELECTORAL

En medio del otoño, cuando la embriagadora vendimia presagia en los toneles el milagro de las cepas, las publicitarias ondas nos invitan a un reencuentro con el nuevo vino renovado que espera anhelante el odre viejo. Así va a suceder hoy, cuando las urnas ofrezcan su añeja madera de roble a los futuros regidores del país que se destilen en ellas.

Pero una envejecida barrica, por sabia que sea, no garantiza buen vino, porque la mala uva fermenta indigestos caldos. Esto lo saben muy bien los celosos viticultores que protegen los racimos, para evitar que las plagas malogren la gran fiesta de la vendimia. Eso esperamos los ciudadanos que hagan los inmediatos dirigentes cuando nos inviten a saborear el nuevo vino ofrecido por los vencedores.

Los nicholases tomalines, protagonistas de la nueva etapa han de tener astucia de roedores para librarse de las cochinillas, que clavarán su pico para chupar la savia, decolorando la ética política.

Los nuevos diputados tienen que resistir tentaciones malsanas y eliminar a los pulgones, porque caer en la primera trampa significa quedar preso para siempre.

Los ministros han de conservar la memoria ante la filoxera política, que pretenderá cambiar las palabras, manteniendo intactos intereses privados y malas intenciones.

Los comentaristas y sabelotodo deberán clavar su pluma en la polilla, para evitar pudriciones en la tribuna pública.

Y el viñadero mayor pondrá cepos a los pajarracos que pretendan sacar tajada picoteando las uvas, anhelado fruto del esfuerzo colectivo, para que puedan creerse apasionadamente proyectos de interés común que a todos afecten, desterrando a quienes se benefician del sudor ajeno y especulan con el hambre de los demás.

MILAGRO DE LAS URNAS

MILAGRO DE LAS URNAS

Ser de las personas que preguntan sobre aquello que no debería importarle, me permite integrarme en el grupo de curiosos congénitos, cercanos a determinada patología social todavía por definir.

Mi condición de curioso me lleva curiosear sobre algunas cosas curiosas que suceden a mi alrededor en esta curiosa vida, siendo la política y los políticos una de las curiosidades que más han llamado mi curiosidad.

Es por eso que me resulta curioso contemplar diariamente un milagro no descrito en los evangelios, que va más allá de la transfiguración del Señor en el monte Tabor. Se trata de un milagro social que excita sobremanera mi curiosidad, alentando el deseo de averiguar algo que aparentemente no me concierne, cuando en realidad llega en ocasiones a determinar mi vida y la de todos mis vecinos.

¿Cómo es posible que el milagro de las urnas no haya sido todavía reconocido por las iglesias cristianas, aunque Marcos, Mateo, Lucas y Juan se olvidarán de incluirlo entre los portentos realizados por el Maestro? Es más, ¿por qué la católica Iglesia no santifica a los protagonistas del milagro que voy a referirles?

Resulta, pues, que el amigo Peñarroya, ese que tenemos todos, ¿no lo recordáis? Sí, hombre, el tonto de la clase que nos hizo reír con sus salidas de pata de banco. El que pillaban copiando siempre que lo intentaba. El bufón adolescente de las niñas. El que aprobaba por la insoportable presión que ejercían los padres. Aquel que no era capaz de hacer una O con un canuto. El mismo que no entendía explicación alguna en la Universidad. El que terminó la carrera cuatro años después que todos nosotros. Aquel que no encontró trabajo ni de pastor. Ese.

Pues éste parásito gandul, un buen día recibió la visita del espíritu político en forma de palomo-colega que le dio un codazo en la barra del bar haciéndole flotar sobre la realidad, al tiempo que le proponía caminar por la vida con el carnet de un partido político entre los dientes, un reclinatorio en las manos y el tronco inclinado.

Con estos méritos, el imbécil de Peñarroya acabó en una lista electoral, fue elegido por el «pueblo soberano» y se produjo el gran milagro de la transfiguración política del cuadrúpedo, pasando de ignorante esférico a sabio renacentista.

Se puso corbata, metióse en un traje, engoló la voz, alzó la testuz, comenzó a opinar sobre aquello que ignoraba, impartió consejos, fue admirado, recibió aplausos su torpeza, propuso leyes, multiplicó su patrimonio muy por encima de quienes le tomaban el pelo en la escuela, Instituto y Universidad, recibió honores en palcos de teatros, dio trabajo a toda su familia y, lo que es peor, tuvo un inmerecido poder sobre la vida de los demás.

Finalmente, resolvió eternamente su vida – no su vida eterna – entre el aplauso de la multitud que le vitoreaba por la calle, pasando a la historia de este país como una de los próceres que levantó la patria, cuando lo único que elevó fue su patrimonio y la vergüenza colectiva de quienes sufrieron sus desatinos.

E.R.E. SOCIALISTA

E.R.E. SOCIALISTA

Pues sí, la empresa socialista está pasando por una grave crisis de credibilidad ciudadana y se encuentra preparando su segundo ERE en pocos meses, cuando aún no se ha recuperado del expediente de regulación de empleo a que fue sometida el 22 de marzo por las urnas.

Momento difícil que ha obligado a muchos militantes acomodados durante años en poltronas oficiales, a buscar finalmente un oficio que les obligue a trabajar y rendir cuentas al patrón de sus actos, sin la impunidad que hasta ahora ha protegido sus acciones.

Lo curioso de la situación es que tampoco en este caso va a ser la empresa quien despida a sus empleados, sino la patronal ciudadana que democráticamente decidirá extinguir las relaciones laborales de esos ¿trabajadores? con la compañía, privándoles de poder, sueldos, dietas y privilegios, sin darles explicación alguna.

Al contrario que cualquier despido, éste no se debe a causas económicas ya que la empresa tiene la solvencia del Estado. Tampoco debemos buscar su origen en causas técnicas, pues los engranajes del poder están bien engrasados. Ni en razones organizativas, porque la estructura interna se ha mantenido intacta durante más de cien años. Ni siquiera el descenso de producción justifica el ERE, ya que la empresa ha sustentado un ritmo creciente de exportación de productos ideológicos.

El origen del segundo expediente de regulación de empleo que se avecina, es debido a que los miembros del consejo de administración han perdido la llave de la transparente caja mágica receptora de papeletas, donde los ciudadanos expresan libre y voluntariamente su voluntad de casarse con quien les ofrece más seguridad y confianza, aunque no siempre acierten en el cambio, como puede suceder el 20-N, pues el nuevo pretendiente que tiene seducidos a los enamorados votantes, también les pondrá cuernos en la primera escaramuza, porque el cambio de collar no hace diferentes a los perros.

Las consecuencias del ERE ya sufrido el 22-M en la empresa socialista, se hará presente con toda su crudeza durante las próximas semanas por los rincones de Ferraz, donde las maniobras internas de los defenestrados en marzo por ocupar primeros puestos en las listas del 20-N, irán acompañadas de largas noches de cuchillos largos en el Comité Federal, porque no hay sitio para todos los que se niegan a retomar sus oficios de origen o hacer cola en las oficinas del Servicio Público de Empleo. Saborear el poder crea adicción y el destete es duro cuando se lleva años mamando de la ubre.

URNAS

URNAS

URNAS

El hecho de que las urnas otorguen poder, pero no sabiduría, complica las cosas cuando las papeletas caen sobre incapatuales, beatílicos y cinitirosos. Por eso no debemos entregar el bastón de mando a lunáticos especímenes que han pasado años maquiavelicando, con ceremonias confusas y manipulaciones. Votemos el domingo con la esperanza de promover en España políticos que destierren a quienes llevan amamantándose con la leche, – mala, desde luego -, de famosas vaquerías o de pazos.

Y hay que hacerlo porque las urnas no facilitan la prudencia, el talento y la templanza monacal que exige la acción de gobierno. Tampoco facilitan la generosidad necesaria para anteponer los intereses generales a las preferencias personales; ni conceden la responsabilidad que se precisa para distribuir con justicia la riqueza común; o la honradez necesaria para administrar el dinero que pertenece a todos. No pueden las urnas conceder la vocación de servicio que demanda la actividad política; ni la honestidad precisa para evitar el nepotismo y el amiguismo; ni el sentido común requerido para distinguir prioridades de caprichos; o el instinto natural preciso para orientar los pasos cuando se han borrado las huellas del camino.

Que nadie espere de las urnas una receta que haga demócratas a herederos de la dictadura en el mismo tiempo que se tuesta una rosquilla, o que mueva la voluntad de abandono a quienes han hecho de la política su pesebre, después de caricaturizar a Martín Villa por los años que pasó sin bajarse del coche oficial.

Tampoco ponen las urnas al alcance de los triunfadores la voluntad de pisar la calle. Ni aportan la sensatez necesaria para anteponer la política de Estado a la de partido; ni la transparencia obligada en la gestión pública; y, menos aún, el respeto a todos los administrados, incluidos los discrepantes, inmigrantes, deficientes, necesitados y débiles.

Finalmente, las urnas tampoco evitan la testarudez, ni liberan a los amargados de su malhumor congénito, ni habilitan para el cargo a los incompetentes.

Pero votemos, aunque sea en blanco, para darle la razón a Saramago por si algunos se dan por aludidos y salen corriendo por la puerta de servicio.

 

LOS TIENESTUDIOS

LOS TIENESTUDIOS


LOS TIENESTUDIOS

Dentro de la variopinta fauna política donde hay especímenes de todas clases, existe la pandilla de los “tienestudios”, donde se agrupan todos los retrasados de la clase, que fueron incapaces de alcanzar una titulación universitaria.

Son individuos de bajo perfil intelectual y mucho poder. De escasa formación mental y mucho poder. De insuficiente capacidad de pensamiento y mucho poder. De poca cultura, escasa educación y mucho poder. Ignorantes de que las urnas dan eso, poder, pero nunca sabiduría.

Es un grupo sexualmente mixto porque lo único que les distingue son las prendas íntimas y la posibilidad de parir o no de parir. Por lo demás no hay diferencia entre ellos, ya que la procedencia social no limita sus posibilidades, que son infinitas, ni la falta de inteligencia es un obstáculo para llegar donde su ambición determine, si el partido lo permite.

Como de todo se aprende, el mal ejemplo de algún sabio, plurititulado en nada, les enseñó que el camino seguido por tan nefasto sujeto de presumir de títulos universitarios inexistente tenía que sustituirse por la torpe ambigüedad del “tienestudios”. Y digo torpe porque hasta la Antártida llegan las carcajadas de los ciudadanos cuando leen en las biografías de tales mendas que “tienen estudios de…” Pongan ustedes a continuación de los puntos suspensivos lo que les plazca y cumplirán con la moda política del “tienestudios”.

De forma tan burda pretenden convencer a los votantes que fulano es casi arquitecto; que mengano, está a punto de ser médico; que zutano se encuentra a las puertas del Nobel; y que a perengano le falta un suspiro para ser magistrado.

Tales mentecatos ignoran que esa trampa dialéctica no distrae ni engaña a los ciudadanos que pretende confundir, porque con la artimaña que emplean todos los españoles tenemos estudios de todo.

¿Quién no tenido en sus manos el plano de una casa? ¿Hay alguien que no se haya leído un prospecto de medicina? ¿Cuántos semejantes no han dedicado algún minuto de su vida a leer una página literaria? ¿Quién no ha puesto su atención en una sentencia judicial? ¿Existe alguien que no haya garabateado un dibujo? ¿Alguien se ha privado de meditar con el libro sagrado entre las manos? Pues, según ellos, eso nos permite tener estudios de arquitectura, medicina, literatura, judicatura, arte y teología, capacitándonos para lo que no están capacitados quienes integran el grupo de los “tienestudios”.