PUTADAS DE LOS PUTOS MICRÓFONOS

PUTADAS DE LOS PUTOS MICRÓFONOS

Doña Espe le ha confesado ayer a su hijo de puta predilecto que la comunidad de Madrid no tiene un puto duro, sin darse cuenta que había un puto micrófono abierto, dispuesto a hacerle la putada de difundir urbi et orbi lo putas que van a pasarlo los madrileños al tener vacías las putas arcas autonómicas.

¡Ay que joderse! Con tanto cabrón suelto en el bando contrario a nadie  extraña que doña Espe esté ya hasta los ovarios de aguantarle putadas a los enemigos internos, externos y mediopensionistas. Tal vez por eso ha emprendido el camino del puteo, y no se cansa de putear los castos oídos de sus compañeros populares  con expresiones populacheras que expresan lo putas que las van a pasar cuando ganen las putas elecciones, si los votantes no les hacen la putada de no votarles, puteándoles al romper las putas esperanzas que tiene de obtener una puta victoria que persiguen.

Me gustaría contaminar con esta puta entrada las putas orejas de doña Espe con la esperanza de que  eche un vistazo al diccionario para enriquecer su puto vocabulario con palabras que vayan más allá de tanta puta, tanto puto, tanta putada, tanto puterío y tanto putón.

Tiene como alternativa la obra de su putero amigo el irioflaviano, y en lugar de hablar del hijo puta de su vecino alcalde y de que no tiene ni un puto duro, puede decir que ha eliminado del consejo al hijo de la rabiza o que no tiene un colipoterro duro en las izas arcas madrileñas. Pero, claro, estas cursis expresiones no tiene la fuerza del hijo de puta o el puto duro, ni sentido acorde con esta “golfa” – en nuestro argot –  que va por los campos golfolíticos dando pelotazos en los cojones  al respeto ajeno.

 Y si con esto no queda satisfecha, que alguien le regale un diccionario de sinónimos porque está jodiendo demasiado al personal con los hijos de puta que tiene al lado, el puto dinero que le falta, los cabrones que la rodean, los maricones que la imitan, las busconas que le huyen, las fulanas que se cagan en su madre, las furcias que la maldicen, las prostitutas que la insultan, las meretrices  que la desprecian y las rameras que la siguen, ante el abucheo de los putos que  temen su castigo.

Y si algún cabrón le esconde en sus intervenciones públicas un micrófono abierto, pidamos que haya a su lado un puto esclavo dispuesto a darle un vaso de agua para que se enjuague la boca, porque tales vociferios son impropios de quien preside una comunidad tan castiza como la  madrileña que representa.

¡Ah!, y como diría esta lenguaraz, el que no esté de acuerdo con esto que le den por el culo, porque ya estamos hasta los cojones de los putos puritanos que se la cogen con papel de fumar.

Posdata a la deslenguada: Ha visto, presidenta, qué fácil es escribir apedreando el buen sentido de la comunicación; qué sencillo ofender el gusto por la elegancia verbal; qué  estúpido herir el respeto que debemos a las palabras desde la tribuna; qué penoso delatar vergonzosamente tacos al pronunciarlos fuera de lugar, sin la gracia que requiere toda imprecación inofensiva; y qué lamentable convertir las confidencias en el circo de sálvame.
Usted, presidenta, tiene que distinguirse en algo de las princesas populares….

Un comentario en «PUTADAS DE LOS PUTOS MICRÓFONOS»

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