GÓNGORA DELATOR

GÓNGORA DELATOR

Sabíamos que don Luis era festivo, conversador y sociable. También  que vivía con un lujo impropio de las mortificaciones sufridas por los clérigos de la época. Y pocos ignoran que gustaba de participar en timbas de naipes y aplaudir entusiasmado en las corridas de toros.

Pero lo que no sabíamos de este canónigo cordobés y capellán real del tercer Felipe, es que se hubiera atrevido a tomar la pluma para acusar de amancebamiento al primer inquisidor de la ciudad, como revela el manuscrito inédito que fue presentado ayer en la Biblioteca Nacional.

El culterano párroco descendió de las alturas  con la juventud de sus treinta y cinco años, para autografiar en cinco folios testificales ante el Santo Oficio cordobés, el 25 de febrero de 1597, que don Alonso Jiménez de Reynoso, se beneficiaba con gotas de sudor de los favores sexuales ofrecidos por la licenciosa María de Lara.

Hemos de agradecer a la hispanista Amelia de Paz el hallazgo del documento ofrecido ayer a los interesados en verlo, aunque su descubrimiento haya sido inesperado, como sucede algunas veces a quienes pasan horas, días, meses y años, buscando datos en cedularios, investigando legajos en archivos, indagando en bibliotecas y rastreando hemerotecas, sin reconocimiento popular alguno.

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