VOLADURA DEL FRANQUISMO

VOLADURA DEL FRANQUISMO

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No fueron los “Cuarenta de Ayete” quienes facilitaron la transición política del franquismo a la democracia haciéndose el harakiri el 19 de noviembre de 1976, al votar por mayoría el Proyecto de Reforma Política, con la negativa de Blas Piñar, Girón y Utrera Molina, suegro del actual ministro de Justicia, el fiscal Gallardón.

No, no fueron estos cuarenta albaceas del régimen franquista que formaban el Consejo Nacional del Movimiento, quienes nos abrieron las puertas a la libertad que estuvimos esperando durante cuarenta años, sino un acto terrorista de la organización independentista Euskadi Ta Askatasuna.

El franquismo voló por los aires en un Dodge Dart que enviaron al cielo los jóvenes asesinos del comando Txikia, el 20 de diciembre de 1973, – hace hoy treinta y nueve años -, llevándose por delante al delfín del caudillo que iba en el asiento trasero del luctuoso coche, tras santificarse con misa y comunión en la iglesia de San Francisco de Borja.

Voladura que se produjo quince minutos antes de que pasaran por el banquillo de los acusados los diez sindicalistas, – entonces no había sindicalistos en los sindicatos -,  de Comisiones Obreras, integrantes del impresentable “proceso 1001”.

Por encima de ser el presidente del Gobierno, Carrero Blanco era el futuro del régimen, el guardador de las esencias más puras del Movimiento, la mano de hierro que mantendría todo atado y bien atado, cuando el general-ísimo hiciera su último viaje al Valle de los Caídos.

El almirante Carrero era el hombre de Franco, su mano derecha e izquierda – no, perdón, sólo la derecha – el único franquista capaz de llevar el franquismo sobre sus hombros algunos años más. Pocos, desde luego, pero algunos más de los que alargó Arias Navarro la agonía de la dictadura que secuestró las libertades en el país durante cuarenta años.

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