UN HOMBRE BUENO

UN HOMBRE BUENO

Unknown

Hemos celebrado con los ojos cerrados y húmedos por la tragedia gallega, el cumpleaños de un hombre bueno, en el mejor sentido de la palabra, sin que el poeta venido al mundo el 26 de julio de 1875 en el sevillano Palacio de las Dueñas, supiera entonces que viviría eternamente en el alma de los enamorados de la vida, de la amistad, de la solidaridad y del amor, porque los versos de Machado habitarán siempre entre nosotros.

Hermanado Antonio con su hermano Manuel, fueron compañeros de sueños en París, antes de que el profesor Juan de Mairena hiciera un espacio en su alma a la niña Leonor, que decidió abandonar al poeta tempranamente y sin avisar, obligándole a huir con el dolor a cuestas a Baeza, pidiéndole a su amigo Palacio que le hablara de la primavera soriana, en versos de singular belleza y sentimiento.

Luego fue Segovia, llevando el recuerdo de Lorca en la punta de la pluma y, finalmente, Madrid, ciudad donde llegó con tiempo para sufrir en carne propia la barbarie de la guerra incivil que le llevaría a Valencia, arrastrando desde allí su cuerpo derrotado hasta Colliure, llevando de la mano a su madre Ana y en el corazón a la enamorada Guiomar.

Frente al mar del exilio descansa don Antonio desde el 22 de febrero de 1939, recordando aquellos días azules y el sol de la infancia, sin ser rehabilitado en su cátedra hasta 1981.

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