Navegando por
Etiqueta: sangre

A VECES NO AMANECE EL DÍA

A VECES NO AMANECE EL DÍA

images

Sucede algunas veces que las tinieblas ensombrecen la vida sin previo aviso, secando los manantiales donde saciamos la sed cotidiana en fraternal mesa compartida, cuando algún comensal decide no acudir al banquete amoroso, como le ha sucedido a José, dejándonos el corazón tan roto como el suyo por un despreciable golpe de sangre que se lo ha llevado, abandonando la esperanza a la intemperie.

En días como estos, un aire gris amordaza los ruiseñores y circunda la cúpula nocturna del velatorio con un rosario inútil de cuentas errantes, hermanando el dolor y los recuerdos con puntadas de lágrima en la patena misericordiosa del amor, mientras los helechos bordean contornos del corazón, poniendo laureles en el pecho herido y sin latidos, al tiempo que el estiércol despliega prematuramente sus brazos de esparto sobre el difunto.

Son días en que muerte entenebrece la luz y huyen los geranios de las macetas a los regatos abandonados que discurren por las paredes fisuradas de las criptas, sin más oficio que llevar manojos de recuerdos de un lugar a otro.

Se humilla el breviario en el cítrico vacío de las rendijas funerarias y un certero manotazo hace rodar a los ángeles por el suelo, impidiendo creer otra verdad imposible porque la certeza prohíbe revertir el catecismo, cuando la redención carece de argumentos y la despedida total es firme certidumbre.

En días como estos, quisiéramos presentir la redención soñada y retomar el camino de la fe, pero la enorme espalda de la muerte cierra el paso a toda credulidad.

TORO DE LA VEGA

TORO DE LA VEGA

Unknown

Sabed que mientras escribo esta página en la madrugada sevillana, un ser vivo de nombre Vulcano cuyo único delito es haber nacido, espera en un corral a ser llevado al campo abierto tordesillano para ser alanceado brutalmente hasta la muerte, por cientos de cobardes lanceros a caballo, en injusta lucha y desigual torneo.

Salvaje espectáculo de sangre, dolor y muerte, sin otra finalidad que divertir a un pueblo ocioso empeñado en reproducir cada año un rito medieval, propio de tribus con entrañas incultas, cabezas descerebradas, instintos silvestres y almas montaraces.

Baldón de un país que el 18 de enero de 1980 dio espaldarazo legal a semejante crueldad, declarándola de interés turístico, confirmado el 7 de septiembre de 1999 por la Consejería de Presidencia de la Junta de Castilla y León como espectáculo taurino tradicional, lo que no es más que un acto de crueldad y vandalismo salvaje, vergonzante para la irracional especie humana.

Los ciudadanos que se divierten alanceando al toro, degradan a sus vecinos, ultrajan los sentimientos humanos y deshonran la especie a la que pertenecen, porque la obscenidad de su comportamiento hiere de muerte la sensibilidad y quebranta el alma

La sonrojante matanza que hoy nos espera, tiene persistente hedor y amargo sabor a humanidad descarnada e infamante, formada por una multitud exacerbada, enrojecida, vesánica, aturdida y sobrada de crueldad, que presenciará la siniestra ceremonia y coreará el mortífero juego entre cientos de muñecos trágicos y un noble animal, inocente de toda culpa.

FRAGILIDAD DE LA VIDA

FRAGILIDAD DE LA VIDA

images

No ha muerto el padre de un amigo de grave enfermedad irreversible ni de un golpe de sangre que le haya reventado el corazón o comprimido el cerebro, sino por simple fragilidad de la vida, ya que ésta se vuelve quebradiza como un delgado vidrio a medida que la edad va desgastando el cuerpo, haciéndose dueña de él y acosándolo hasta dar el último soplido a una vela que irremediablemente se extingue, sin que la ciencia pueda hacer algo para evitarlo.

Una simple caída doméstica y el olvido del cuerpo en cambiar de posición en la cama mientras recuperaba fuerzas, han bastado para que unas malditas escaras agotaran la posibilidad de supervivencia a quien fue roble en su vida, capaz de superar asedios de gérmenes y huracanes de enfermedades sin ayuda de medicina alguna.

“Por fin va a descansar”, me ha dicho Julio con voz cansada recordando el dolor del herido durante los últimos días, cuando las llagas se apoderaron a traición de su cuerpo cansado de vencer estigmas durante noventa años, más fuertes que las úlceras provocadas por la inmovilidad de su espalda contra las sábanas.

La noticia de su muerte ha vaciado el ánimo, succionado la poca esperanza que a todos nos quedaba en su fuerza vital para vencer una vez más la adversidad de unas muescas en la piel, por profundas que estas fueran. Pero no ha sido posible la victoria para un cuerpo frágil, roto y descompuesto por los años que pasó bregando con la vida.

No por previsto el desenlace, ha sido menos doloroso, y abrazo a Julio, viudo y ahora huérfano en medio de un túnel, pero no abandonado ni solo porque su enorme cuerpo guarda un corazón grande cuajado de personas que le quieren, animan, ayudan, consuelan y acompañarán siempre, entre las que me encuentro, dispuestas a desterrar la precariedad del futuro y hacer posible la luz redentora que aleje el dolor provocado por la inevitable parca que a todos busca, hasta encontrarnos.

La discreción y entereza con que este amigo ha llevado su dolor desde el día que presintió inevitable el recorte inmediato de la vida en quien vida le dio, es un ejemplo de fortaleza para los que estamos a su lado, y el mejor homenaje a la memoria de quien aceptó remar a su lado en el proceloso río de la vida, hasta llegar a un mar ennegrecido que a los dos se les antojaba muy lejano.

Y EN ESO, LLEGÓ EL POETA

Y EN ESO, LLEGÓ EL POETA

200px-Lorca_(1914)

Mientras Estados Unidos declaraba la guerra a España por el hundimiento del Maine, Emilio Aguinaldo proclamaba la independencia de Filipinas, España perdía Cuba, madame Curie descubría el radio, se desperezaba la Generación del 98 y un eclipse de luna ensombrecía la noche, nacía el 5 de junio de 1898 en la calle Trinidad de Fuente Vaqueros, un pueblecito de la vega granadina, el primer hijo de la maestra Vicenta Lorca y el rico hacendado Federico García, siendo bautizado el niño seis días más tarde en la iglesia parroquial del pueblo con el nombre de Federico del Sagrado Corazón de Jesús.

La casa donde nació el pequeño era grande, pesada, majestuosa en su vejez…. Tenía un escudo en el portalón y unas rejas que sonaban a campanas cuando las golpeaba con una barra de hierro, simulando su sonar tocar a fuego, a muerto y a bautizos, para aquel niño físicamente débil y precoz para la música, pues antes de hablar ya tarareaba canciones populares, que abrirían las puertas a los gitanos antes de bañar su homosexualidad en el Hudson neoyorquino, habitar la Casa de Bernarda Alba y asistir a su propia boda de sangre con la barbarie de un fusilamiento en un barranco de Víznar.

Hoy celebramos el 115 aniversario de su llegada a este mundo impreciso que vagabundea sin atreverse a dar cobijo a la palabra, doblar el infinito, poner vertical el horizonte, rescatar el duende cautivo en los versos del poeta y la fuerza de su “Público”, que agonizó antes de haber nacido, sin ser estimado ni comprendido por los que niegan la revolución que esas páginas sueltas llevaron al teatro.

Lorca dio vida, durante su vida, a gitanos y jacintos, redimió suspiros peregrinos en los ríos de la vega, salvó del olvido los versos, rescató el himno, recogió el trigo, perfumó el tomillo, nos alivió el camino y alimentó con su sangre los olivos.

CÉLULAS INCONTROLADAS

CÉLULAS INCONTROLADAS

Escribía Unamuno en su Diario íntimo: “Cuando uno está tísico evita su familia el decírselo y trata por todos los medios de engañarle para no decirle que le queda un año o unos meses de vida. ¿Son más cuatro, cinco, diez años, que uno? ¿No somos todos tísicos? Pocos piensan en que todos estamos condenados a muerte”. Haced con esta reflexión lo que mejor os parezca.

En tiempos bíblicos, el cáncer sería una plaga enviada por Dios para castigar anualmente a ocho millones de sus hijos e hijas por los pecados cometidos. Hoy, en cambio, sabemos que es un torpe certificado de defunción, firmado por unas células incontroladas que deciden crecer y multiplicarse de forma enloquecida, desafiando toda lógica y conculcando las leyes de reproducción celular.

Células incontroladas que van a su antojo paseándose por vasos linfáticos y sanguíneos, haciendo impunemente de las suyas, plantando el campamento base donde se les antoja sin solicitar permiso al propietario del terreno, arrasándolo todo como caballos de Atila, inoculando temores en los corazones afligidos y destilando lágrimas de impotencia en propios y extraños.

Células incontroladas que se agrupan en una masa amorfa llevándose por delante todo lo que encuentran a su paso y lo que está al borde del camino.

Células incontroladas que se reproducen más allá de lo razonable invadiendo los tejidos del huésped donde se alojan y el alma de quienes le rodean.

Células incontroladas que humillan la sabiduría humana, incapaz de dar con el líder de la manada escondido en la sangre, para llevarlas a todas al suicidio.

Células incontroladas que se cuelan de rondón en nuestras vidas sin que nadie las invite ni previo aviso de llegada, para amargarnos la fiesta de la vida.

Detestables células incontroladas que controlan caprichosamente nuestra vida y los sentimientos de las personas que amamos.

A quienes ya recibieron la visita desalentadora de tan repugnantes criaturas y fueron con dolor despedidos, vaya nuestro recuerdo inolvidable. A las personas que hoy conviven con ellas en silencio, enviamos nuestro apoyo solidario esperando que tales bichos sucumban a la radio-quimio. Y a los que estamos en la sala de espera nos queda la inevitable resignación de saber que si no vienen ellas a buscarnos, alguien se acercará a por nosotros.

Pero a todos los que aún estamos por aquí, envío el deseo de que tengamos un feliz tiempo de espera en este solidario sábado 4 de febrero en que celebramos la jornada mundial contra el cáncer.

DESIGUAL ESFUERZO

DESIGUAL ESFUERZO

La vida de los humanos es algo así como un gran paréntesis dentro del cual las injustas diferencias existentes entre seres de la misma especie es notoria, significativa y determinante de sus vidas.

A los desafortunados en el reparto, les queda el triste consuelo de que el citado paréntesis se abre y se cierra con dos acontecimientos vitales que a todos iguala, sin diferencia alguna. El nacimiento nos homologa biológicamente a los humanos porque todos nacemos de igual forma. Y la democrática muerte está inventada para igualarnos a todos por la eternidad de eternidades, en un ejemplo de justicia distributiva inimitable por las leyes jurídicas que en vida benefician descaradamente a los poderosos.

Hablar ahora de la influencia concluyente que representa la cuna en la vida de las personas, puede parecer una reflexión ociosa y a destiempo, pero no voy a quedarme con las ganas de hacerlo, porque la cuna hace a unos afortunados y desgraciados a otros, sin que los unos hayan hecho méritos para tener una vida de regalo y los otros deméritos para ir arrastrándose por el suelo durante toda su vida, salvo que hagan un esfuerzo descomunal para salir del túnel por el que no pasaron los favorecidos del azar, puesto que ambos, unos y otros, vinieron de la nada.

Quienes despiertan a la vida desprotegidos de los beneficios que concede a otros el aleatorio privilegio de la cuna, no les queda otra opción que seguir el camino empedrado de sangre, sudor y lágrimas, para alcanzar la meta donde los privilegiados llegan en limusina.

Esto ayuda a comprender que quienes viajan a lomos de los demás se nieguen a llevar en sus espaldas a los otros y pretendan mantenerse a horcajadas sobre los privilegios que han heredado sin esfuerzo alguno.


CENA CON AMIGOS

CENA CON AMIGOS

CENA CON AMIGOS

Vale la pena evocar la liturgia del Jueves Santo sólo por recordar el cuadro de la última cena que  Leonardo nos dejó sobre la pared del  refectorio del convento dominico milanés de Santa Maria delle Grazie. Nunca tuve sensación más placentera ante un cuadro como aquel mediodía estival en que accedí al comedor donde se encontraba la escena, quedando boquiabierto, mudo y sin respuesta.

Pero vayamos con la histórica cena que tuvo lugar, aunque ningún cronista de la época nos haya dicho con qué alimentos llenaron la andorga los comensales aquella memorable noche. No obstante, cabe suponer que seguirían la tradición judía degustando cordero puro y del año acompañado de pan y regado con vino, intercalado todo ello con amena tertulia y discurso de sobremesa.

De haber sido ese el menú, no faltamos a la verdad si decimos que fue una cena poco dietética y pesada, que exigiría después – como así fue – un paseo por el Monte de los Olivos para ayudar digerirla, donde al parecer pasó lo que pasó.

En cambio, lo que sí se nos aclara, para sorpresa general, es que no se lavaron los comensales las manos antes de cenar, sino pies. Fue el Mesías quien aseo las extremidades de sus seguidores para que aprendieran a hacerlo y lo repitieran entre ellos cuando Él no estuviera.

También ignoramos todo lo que hablaron durante la colación, pero las noticias que nos han llegado confirman que hubo despedidas, preaviso de traición y encomienda del líder a sus seguidores para que repitieran el increíble milagro de transformar el pan en carne del paladín del amor, y el vino – tinto, claro – en su sangre, advirtiéndoles que no hicieran ascos a sus órdenes ni pensaran que se trataba de canibalizarlos ni vampirizarlos porque era algo simbólico, ya que el pan mantendría su sabor ácimo y el vino conservaría su bouquet.

Lo que tampoco queda claro – en caso de confirmarse el menú indicado – es que se exagerara tanto el milagro, pues habiendo carne sobre la mesa sobraba el alarde de transformar primero el pan en carne y ésta en el cuerpo del Salvador, cuando podían haberse ahorrarse el primer paso y el milagro intermedio.

Sea como fuere, el Maestro pidió a sus seguidores sin reparos que repitieran la cena durante siglos y siglos, cuantas veces fuera posible en memoria suya, porque en el pan manducarían su cuerpo y en el vino libarían su sangre. ¡….! Creando así el rito cristiano de “Acción de gracias” que los griegos llaman Eucharistia y los católicos “Sacramento del sacrificio del cuerpo y la sangre de Jesucristo”.