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Etiqueta: guadaña

ENVEJECER

ENVEJECER

Unknown

Nadie se atreve a poner con certeza una cruz en su calendario personal señalando el comienzo de la vejez, pero todos los que estamos en la sala de espera sabemos que el envejecimiento es inevitable, que se va instalando en nosotros de rondón, que nos encoge en futuro y advierte sobre la inutilidad de los pretenciosos cantos de sirena anunciando eternas juventudes espirituales.

Envejecer es un proceso que sólo pide vivir como requisito ineludible y caminar sin descanso por la vida hasta llegar a la estación término, sufriendo una irreversible agonía de años que se aproxima inexorablemente a su inmediato término, porque se madrugó más en la vida, como le sucede a las rosas marchitas de madrugada.

Pero no todo es frustración y desánimo, porque el envejecimiento alimenta una ternura desconocida en la juventud.  Recorta la distancia en las relaciones humanas facilitando el acercamiento. Serena el ánimo que destierra la excitación. Mejora la comprensión facilitadora del entendimiento. Amortigua la rivalidad. El amor gana terreno al apasionamiento. Y la intransferible sabiduría de la experiencia sustituye a las más eruditas enciclopedias.

Envejecer es irse acostumbrando a renunciar a la vida sin perder ocasión de renacer en las vivencias de cada día, porque la olvidada muerte desatendida en la infancia, toma cuerpo real en la vejez siguiéndole de cerca los pasos a la edad, para interponer la guadaña en su camino al primer descuido de la suerte.

CARTA A LOS SONRIENTES EJECUTORES

CARTA A LOS SONRIENTES EJECUTORES

Todos

Desestimados ejecutores:

Les escribo este Viernes Santo con la indignación del sedicioso, para condenar la frustración y el dolor que están ustedes generando en el pueblo, pasando la guadaña a baja altura con el fin de evitar decapitaciones en pisos superiores, donde guardan sus privilegios en alfombrados despachos.

Les escribo para decirles que causan más daño sus carcajadas públicas que las espantosas imágenes de la miseria que azotan diariamente nuestras pupilas en las pantallas de televisión y páginas de periódicos. Les escribo para anunciarles que sus risas ofenden la indigencia de los humildes, desprecian la pobreza, injurian al desempleo, provocan desesperadas lágrimas suicidas y exhortan la subversión de los ultrajados.

Ver sus risotadas provoca sonrojo a la justicia social que huye despavorida a las cloacas donde viven hacinados los desfavorecidos, en busca de una solidaridad que estimule la revolución contra ustedes y el sistema que representan, aunque esta posibilidad también les haga sonreír.

Tantas humillaciones a los ciudadanos, tantos engaños colectivos, tantas impunidades a delincuentes financieros, tantos privilegios políticos, tantas indemnizaciones millonarias a esquilmadores, tantos insultos a la inteligencia ciudadana y tantas manipulaciones, no pueden terminar de otra forma que con el rearme moral del pueblo contra los carcajeantes estafadores que sonríen a mandíbula batiente, mientras los parados buscan comida en los contenedores, mueren los enfermos crónicos, se bloquea la justicia, los jóvenes cruzan la frontera y en las aulas se hacinan los alumnos.

No les pregunto de qué se ríen porque estamos sobrados de humillantes explicaciones incapaces de explicar lo inexplicable. Tampoco quiero saber el origen de sus carcajadas porque el grito de las hienas es preludio de matanza. Ni me interesa saber si se regocijan de placer, porque su respuesta podría llamar a la insurrección.

Simplemente voy a pedirles que no rían más ante las cámaras, ni traten de justificar sus privilegios, ni pretendan esclarecer con palabras la oscuridad del túnel donde nos han metido, porque como le dijo Alonso Quijano a Sancho a quien se castiga con hechos no debe tratarse mal con palabras, pues le basta al desgraciado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.

FELIZ AÑO VIEJO

FELIZ AÑO VIEJO

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No puedo complacerme en el futuro que espera a los que siempre han tenido negro futuro, ni recrearme en la superficialidad del consumismo para desear feliz año a todos, sabiendo que en 1913 las dificultades van a salpicar la desesperanza de muchos con lágrimas de dolor, más caudalosas de las que han golpeado la miseria en 2012, con la insistencia del martillo pilón.

No es pesimismo, amigos, ni propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable. Es, simplemente, pisar tierra firme, lejana de las luces que iluminan las calles, los cotillones de esta noche y los regalos que esperan la madrugada de reyes, poniendo telón de fantasía a la realidad que espera horas después, cuando descubramos que el oro, incienso y mirra, seguirán ocupando todo el año 2013 los zapatos de la casta privilegiada que no precisa redención.

Nunca en mi larga vida he visto peor el futuro de los desfavorecidos; ni más pesada la carga impositiva que va a caer sobre la clase media; ni mayor la sonrisa de los banqueros batiendo records en sueldos millonarios; ni más elevado el incremento de patrimonio de especuladores sin escrúpulos; ni más descarada la actitud de los politiqueros dedicándose a lo suyo con un cinismo que espanta.

Las previsiones para 2013 me impiden desear feliz año a quienes sobreviven al sur de la miseria, porque el nuevo año amenaza con echarlos a rodar por la cuesta de enero abajo, hasta estrellarlos contra la sima económica provocada por un ciclo kárstico lucrativo que ha derrumbado los techos hipotecados sobre las cabezas de los desahuciados, permitiendo la entrada de agua sucia a través de las agrietadas paredes, contaminadas por una especulación salvaje.

Infeliz año 2013 les espera a partir de mañana a los seis millones de parados que harán cola a las puertas de los centros sociales para obtener la caridad de un plato caliente, sin parecido alguno al pote de traidoras lentejas que han recibido los políticos por venderlos al más feroz capitalismo financiero que jamás pudo imaginarse.

Feliz año viejo deseo a indignados, dependientes, parados y desahuciados, sabiendo que la infelicidad llamará a su puerta en el año nuevo que comienza, haciendo mejores los doce meses que hoy pasan a la historia, dispuestos a emular en bondad los que esperan impacientes a tomarse las doce uvas con la tijera en una mano y la guadaña en la otra.

¡ SILENCIO, SE JUEGA !

¡ SILENCIO, SE JUEGA !

La maldad de la bomba neutrónica consiste en mantener los edificios intactos en su sitio, mientras pasa la guadaña por los cuerpos humanos, segando a neutronazo limpio células animales a diestro y siniestro, dejando las calles y plazas libres de todo semoviente durante las 48 horas que dura la radiación ionizante aniquiladora.

Bien, pues ese mismo efecto consigue el fútbol, aunque sus consecuencias no vayan tan lejos y se queden en tres o cuatro infartos, algunos gritos descompuestos, un par de bengalas desaprensivas y miles de discusiones intrascendentes entre los aficionados de uno y otro bando, lo que facilita la disgregación y el despiste colectivo.

Lenin hablaba de un alienante opio teísta que contaminaba el pensamiento, al que Unamuno opuso el ateísta viciador de sangre; pero pocos  han puesto la atención en el opio balompedista, tan utilizado en épocas no muy lejanas para alejar malos deseos de libertad, justicia y democracia.

Los singulares periodistos deportivos y las jóvenes periodistas deportivas que nos deleitan con sus inteligentísimas crónicas y acertadísimos comentarios, han agotado ya el repertorio de calificativos para definir partidos de fútbol como el de ayer, porque ya no vale eso del partido del año, de la década o del siglo. Alguien lo ha llamado del milenio, a un paso ya del Cron y el Eón.

Tres veces he ido a un campo de fútbol. La primera en Madrid a ver las últimas patadas de Di Stéfano a un balón en el Bernabéu, acompañado de entrañables amigos del Infanta. La segunda visita la hice al Helmántico aplaudiendo el ascenso del Salamanca a primera división con la pasividad del Betis, sin prestar mucha atención al partido porque mientras los equipos se besaban, nosotros dábamos cuenta de un cordero asado que llevó el dueño de un restaurante. La tercera y última vez fue en Bruselas con varios compañeros, a ver como España ganaba a Bélgica en el estadio de Heysel.

Eso es todo. Pero intentaré esta mañana ver el resumen del Barça – Real Madrid de ayer, porque quiero decir algunas tonterías de profano a los buenos amigos que me disputarán esta tarde sobre el tapete verde la dominguera partida de mus.

COMPROMISO DE AMOR

COMPROMISO DE AMOR

Versodiario 2:

En ti,                                                                                                                                                    para ti,                                                                                                                                                    por ti,                                                                                                                                                      cerca de ti                                                                                                                                              estaré yo                                                                                                                                                siempre,                                                                                                                                                contigo

COMPROMISO DE AMOR

Con nombres ficticios en los personajes, dejadme que aplace para mañana la entrada que había escrito hoy sobre la renuncia de Zapatero, porque prefiero dejaros esta hermosa historia real en la pantalla del ordenador.

Mónica y Ángel viajaban en su coche hacia Salamanca cuando a la altura de Ávila la parca apuñaló con su guadaña una de las ruedas, y las sucesivas vueltas del vehículo enredaron la pareja en un amasijo de hierros, permitiendo con dificultad y doloroso esfuerzo que Mónica mantuviera la entereza para llamar a su padre Antonio y decirle: “Papá, he tenido un accidente y no siento las piernas”.

Tras ser operada sin éxito en Salamanca, quedó en silla de ruedas para el resto de los días, y su padre envuelto en un halo de tristeza del que no se ha recuperado aún, dolorido por la inmovilidad de su única hija.

Habló Antonio con Ángel con intención de liberarle de los lazos que pudieron encadenarle a la desgracia Mónica, replicándole Ángel que su compromiso de amor era eterno, más fortalecido entonces por la desventura compartida.

Unieron sus vidas en matrimonio, tuvieron dos hijas y viven felices en una casa de planta baja, adaptada a las necesidades de Mónica.

Escribo esta página de mi diario con los ojos humedecidos por la emoción de saber que más allá de cualquier contingencia, siempre estará el amor para salvarnos.