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LA CARRERA DE DON TANCREDO

LA CARRERA DE DON TANCREDO

Don Tancredo López se anunciaba como “fascinador ilusionista de toros bravos” en los carteles publicitarios de 1901, famoso personaje de temerario valor que conseguía llenar las plazas de toros plantándose inmóvil ante la cara de un bravo cornúpeta, antes de que los toreros lancearan, banderillearan y estoquearan al cuatreño.

El día que hoy recordamos, esperó nuestro héroe en el callejón a que se despejara el albero y los areneros colocaran en el centro del ruedo, frente a la puerta de toriles, el blanco pedestal correspondiente, al que se subió orgulloso y ceremonialmente el “rey del valor”.

Una vez en lo alto de la tarima, saludó al público que llenaba la plaza, brindándole  la suerte que iba a ejecutar, antes de cubrirse el rostro con una careta blanca y hacer la señal convenida al torilero Albarrán, quien descorrió el cerrojo de chiqueros y abrió el portón de los sustos por donde salió al galope el morlaco “Sacristán” con el número 14 en el costillar, llevado allí cansado de pastar en la finca de Víctor Biecinto, dirigiéndose a don Tancredo con un bufido que silenció los tendidos.

Se acercó el toro jabonero, sucio, corto y apretado de cornamenta al inmóvil temerario, olfateándole con el hocico la cintura, para después girar a su espalda y observarlo atentamente por la espalda, cuando los espectadores comenzaron a aplaudir entusiasmados asustando a la res que envistió al pedestal, obligando a salir corriendo a don Tancredo delante del toro, salvándole de la cornada los peones que arrojaron sus capotes a la cara del animal, permitiendo a la estatua humana saltar la barrera y salir luego al ruedo para recibir la ovación correspondiente, con vuelta al ruedo incluida.

A los tancredos políticos no les ocurre esto porque nadie les aplaude por quedarse inmóviles frente a los problemas, como mérito para salir luego en las fotografías de los carteles electorales.

GASTOS ELECTORALES

GASTOS ELECTORALES

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Nos han atufado durante la pasada semana con resultados electorales, análisis de todos los colores y opiniones variopintas sobre lo sucedido el pasado día 24 de mayo. Hemos escuchado pacientemente descontentos internos disfrazados con victorias cara al público y complacencias externas, camuflando fracasos internos, pero nadie nos ha echado las cuentas de lo que hemos pagado por esa fiesta democrática.

Alguien debería decirnos qué millonada de nuestros euros se ha gastado realmente en las elecciones andaluzas, en las municipales y en las autonómicas celebradas hace unos días, incluyendo el gasto que se avecina con las generales previstas cuando el presidente del Gobierno decida convocarlas.

Sabemos, eso sí, que el día de las elecciones andaluzas se gastaron 11,8 millones de euros en ese día festivo, algo que se corresponde con la normalidad en todo proceso electoral para organizar el acto que a todos satisface, incluso a los antidemócratas que van disfrazados de salvadores por el mundo.

Pero no me refiero a ese gasto necesario y complaciente que pagamos para organizar el evento, sino al desembolso que hacen los partidos políticos en mítines, viajes, propaganda, dietas, gasolina, alquileres, teléfonos, seguridad, chóferes, spots publicitarios, servicio de orden, interventores, etc., que pagamos los demás.

Porque lo malo no es que ignoremos ahora la cantidad que esto representa, el problema es que nunca sabremos lo gastado, como no sabremos tampoco de donde sale el dinero que entra en los partidos, ni su procedencia, en un país donde la transparencia es quimera inalcanzable.

Primum vivere, deinde fhilosophari, decían quienes sabían bien lo que decían, algo que la sabiduría popular traduce como “primero la obligación y luego la devoción”. Es decir, que antes de recortar servicios básicos como sanidad, educación, dependencia y justicia, es obligado suprimir las subvenciones a partidos políticos, sindicatos, patronales y fundaciones, sin que esto signifique restringir derecho alguno a esas organizaciones o a sus militantes, que son quienes deben pagarse el capricho y los beneficios de la afiliación.

PRIMERA PRUEBA DEL ALGODÓN

PRIMERA PRUEBA DEL ALGODÓN

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Los resultados de las elecciones municipales y autonómicas han puesto de manifiesto la necesidad de pactos y negociaciones entre la diferentes formaciones políticas. Acuerdos a los que puede llegarse de dos formas: negociando concejalías municipales y consejerías autonómicas con mercadeos de poder, o conciliando programas divergentes hasta llegar al consenso.

El comercio de cargos ha sido la opción preferente en las tradicionales negociaciones políticas para alcanzar bastones de mando, algo que debe pasar a la negra historia del silloneo porque ha llegado el tiempo de hablar en las mesas sobre programas y proyectos, dejando a un lado personalismos y preocupaciones de cada cual por su futuro.

Quiere esto decir que el primer test valorativo que confirmará la realidad del cambio, será el nivel de transparencia que haya en las negociaciones que van a tener lugar, donde los ciudadanos debemos estar informados de quienes serán los protagonistas, de las propuestas de cada cual, de las convergencias, divergencias, aceptaciones, negaciones, cambios, cesiones, acuerdos y compromisos.

Mal comienzo sería para la anhelada democracia real que deseamos, si los partidos negocian entre bastidores a cencerro tapado emulando a Juan Palomo, y guisan los primeros platos en cocinas herméticas, donde los ingredientes que se añaden a las cazuelas pueden indigestar al pueblo.

Mal comienzo tendremos si al pasar el algodón por las mesas negociadoras, este sale ennegrecido por una opacidad mancilladora de su blancura, porque se haya ocultado al pueblo aquello que rechaza, le perjudica, ofende y decepciona, como el abandono de las “líneas rojas” o la tozudez que impida llegar a necesarios acuerdos beneficiosos para todos.

Pedimos, pues, que el proceso negociador se haga con luz, taquígrafos y transparencia absoluta, porque nada hay que no debamos saber quienes hemos hecho posible las mesas de negociación, salvo que se pretenda ocultarnos información pensando que nos falta la madurez que nos sobra.

ELECCIONES

ELECCIONES

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Hoy es jornada de reflexión para los indecisos, y de campaña encubierta por ficticios ejercicios espirituales políticos para quienes tienen claro su voto, permaneciendo los afiliados y simpatizantes de los partidos a la expectativa de las decisivas palabras que mañana pronunciarán las urnas, al cierre de los colegios electorales.

Bien, pues un “ciudadano en blanco” amigo mío, lleva días tratando de convencerme sobre la opción que él va a tomar de seguir el lúcido camino abierto por Saramago en el ensayo que dio continuidad a su trabajo sobre la ceguera, como necesario gesto revolucionario en el momento actual.

Alguien apreciado por mí, me pide ser interventor en una mesa de su partido, olvidando que no estoy partido sino entero y libre, sin disposición a dar la cara por nadie si ello me obliga a perder el certificado de orejisano que he mantenido durante toda mi vida, fortalecido por la independencia que da la experiencia.

Una carta impersonal que han depositado en mi buzón postal, me pide que vote al partido político que me la envía, sin tener en cuenta a qué persona han dirigido la misiva, porque de saberlo se habría ahorrado el esfuerzo de enviarla y el ridículo por su petición, pues el deseo expresado es tan inútil como el esfuerzo de los peces por volar.

Llegan a mi correo electrónico mensajes virtuales de amigos pidiéndome que vote el proyecto de progreso avalado por los ciento y pico años de hipotética honradez que representan, garantizándome que pasearé feliz por el nuevo jardín de sociales rosas que están plantando, tras haberlo descuidado durante tantos años.

También, un compañero de antiguas luchas sindicales, cuando los sindicalistos estaban por llegar a las secciones sindicales, me propone ayudar con mi voto a un partido que fue lo que nunca volvió a ser desde su aparición en los carteles publicitarios de la nueva pseudocracia, recuperada con la muerte del dictador.

Finalmente, ha pegado un martillazo en mi mente pretendiendo segar a golpes de hoz mi voluntad un buen colega, recordándome viejas coincidencias ideológicas partidistas de olvidados tiempos de abrazos pro amnistía, hoy extinguidas en la memoria por la realidad de los hechos.

Simplemente, amigos, me acercaré mañana a la urna de mi colegio electoral, con la indignación el alma, la decepción por a flor de piel, la esperanza en el futuro intacta y la seguridad personal de que mi voto irá a la cesta de la única opción que a mi juicio merece llevárselo.

A LA CAZA DEL COLETAS ROJO

A LA CAZA DEL COLETAS ROJO

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Se ha planificado la caza del coletas rojo con una estrategia planificada en despachos que retemblaron la noche electoral viendo el millón doscientas mil coletas de los que quieren «poder», ondeando al viento democrático.

Esto explica los disparos verbales lanzados desde frentes políticos y mediáticos contra la incipiente organización de «poderosos» y el honor de su líder, tras las pasadas elecciones europeas.

La actitud de los cazadores revela un nerviosismo propio de políticos acríticos, prepotentes y confiados, que vuelan sobre una gaviota con el ala quebrada o se tapan las narices por el hedor que desprenden los pétalos mustios de una rosa descolorida.

Los injustificados ataques, graves insultos y profundas descalificaciones hechas a una persona cuyo delito ha sido exponer sus ideas, hace que inevitablemente mi voluntad ampare al vapuleado, cumpliendo así la vocación que siempre he tenido por las causas justas y defensa del débil.

Los perdedores electorales han puesto en marcha una maquinaria político-mediática con el único objetivo de tirar por el suelo un proyecto nuevo, refrescante, renovador y comprometido, que hace temblar las bases de un sistema que solo beneficia a quienes dirigen el cotarro, con el aplauso incomprensible de los sufridores que apoyan la causa que les perjudica.

No he votado a “Podemos”, pero los injustos balazos que están recibiendo sus dirigentes me obligan a blindar las almenas del castillo donde se están fortificando, enviándoles mi aplauso por su aparición en la vida pública y dándoles las gracias por la corriente de aire fresco que nos han enviado a los decepcionados con tanto politiquero sin agremiar que han desprestigiado a los políticos.

No hablamos de los rogelios dóciles y apijotados, sino de profesores universitarios con talento, reflejos intelectuales y destacado expediente académico, que se han tirado al ruedo sin capote ni temor a ser envestidos por un morlaco resabiado que ya ha pasado por todas las plazas políticas y ha ocupado chiqueros en consejos de administración.

Pero estad tranquilos, seudócratas, porque si los votantes son frikis, su líder Pablo Iglesias es proetarra, y el resto de la parentela son ególatras, ayatolás, populistas, chavistas, estafadores y demagogos, entonces no hay nada que temer, porque el pueblo no tiene un pelo de tonto y acabarán votándolos algunos millones más.

RESACA ELECTORAL

RESACA ELECTORAL

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Realizadas las votaciones, abiertas las urnas y hecho el recuento electoral, los ciudadanos tenemos derecho a reflexionar sobre lo sucedido, discrepando del análisis hecho por periodistas y políticos, pues los candidatos más votados por el pueblo han quedado nuevamente olvidados.

Me refiero a la mayoría absoluta de ciudadanos, representados por el 54,16 % que se abstuvieron, votaron en blanco o anularon el voto. Es decir, sobre un censo de 34.811.024 votantes, suman los desencantados 18.890.209. Luego de los 54 escaños que nos corresponden en el Parlamento Europeo, 30 de ellos deberían estar vacíos.

A mí, como votante que hice cola en el colegio electoral, este es el dato más inquietante en una democracia, cuyo fundamento es la soberanía popular entendida como predominio del pueblo en el gobierno político del Estado que expresa su voluntad en las urnas, dándose el caso de que una minoría de ciudadanos van a decidir sobre la mayoría decepcionada con la clase política.

Esto me parece importante porque la votación de ayer hay que interpretarla en clave nacional, expresando ese dato un brutal desencanto ciudadano, que se multiplica con el castigo dado al bipartidismo, la irrupción de “Podemos” y el ascenso de IU, UPyD y ERC, que confirman la caída del PP y el desplome vertiginoso de los socialistas, que siguen haciendo el Tancredo político, sin moverse en la plaza a pesar de las cornadas recibidas.

CON MI VOTO, NO

CON MI VOTO, NO

voto blanco

En este día de reflexión, previo a las elecciones que se celebrarán mañana al Parlamento Europeo, voy a reflexionar en voz alta expresando a los amigos de este blog el sentimiento que me embarga, ante la negrura que nos rodea, sin más redención que el borrón y cuenta nueva, aunque nada sepamos de las nuevas cuentas que nos esperan.

Nadie duda que las elecciones serán un éxito rotundo para los partidos políticos porque así lo deciden ellos, como beneficiarios de los resultados electorales, aunque introduzcan su papeleta en las urnas media docena de ciudadanos, porque en sus análisis reflejarán el porcentaje de votos obtenidos, en función de los emitidos, como sucedió, por ejemplo, en las últimas elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, que aparentemente ganó el PP con 10.866.566 de votos, cuando la abstención y el voto en blanco obtuvieron la victoria con 11.446.511 papeletas, sin esto haya sido tenido debidamente en cuenta por los partidos políticos.

Es opinión generalizada que se está produciendo en la sociedad una degradación moral de grueso calibre, donde los políticos mienten con vergonzante descaro, los banqueros especulan con la miseria ajena, la impunidad de los estafadores humilla la justicia, el desprecio a los desfavorecidos se salva con golpes de pecho, la prepotencia de los imputados impulsa la ira del pueblo, los corruptos y corruptores se mantienen en sus puestos y los defraudadores son vitoreados a las puertas de los juzgados.

En un Estado democrático, esta degeneración solo puede combatirse en los juzgados y  negando el voto a quienes la han provocado con sus actuaciones, silencios, omisiones y ambiciones. No puedo aceptar que todos los políticos sean corruptos, pero mantengo la convicción de que todos son cómplices de lo sucedido, unos por acción, otros por omisión y la mayoría por el silencio guardado ante las fechorías cometidas por otros, permaneciendo inmóviles a la espera de salir en la foto.

Dicho esto, que cada cual haga lo que dicte su conciencia y aconseje su entendimiento, sin atender las peticiones de los beneficiarios de su voto. Por mi parte, pasaré el día con Saramago, releyendo su ensayo sobre la lucidez, revisando la Ley D’Hont y meditando bien la opción que tomaré, antes de acercarme a la urna para depositar en ella mi voto.