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CORRUPTOS POR OMISIÓN

CORRUPTOS POR OMISIÓN

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Ante la epidemia de corrupción política que nos invade, rugiendo cual marabunta con las fauces desgarradas desde Gata a Finisterre, surgen voces ingenuas que salen en defensa de la casta política diciendo que la mayoría de ellos son cabales y honrados, siendo una minoría los que tiene las manos sucias.

A quienes eso dicen quiero advertirles que la corrupción política tiene una cara oculta a la que deben asomarse los que así piensan, porque el reverso de esa falsa moneda también está corrompido, aunque ellos no lo perciban debido a la blancura del sepulcro donde guardan silencio los cómplices de las fechorías.

Sí, amigos, tan corruptos son los políticos que meten mano en la caja común, llevándose los euros en bolsas de basura malayesas, cajas de zapatos gurtelesas o maletines ereáticos, como los políticos mudos o ciegos que callan o miran para otro lado, en espera de que les llegue el turno de rapiña.

Tan corruptos son los tesoreros que distribuyen sobres con euros por los despachos, como quienes no lo impiden y consienten los repartos.

Tan corruptos son los dirigentes de partidos que denigran la política, como los militantes que callan en las asambleas internas para salir en futuras fotos.

Tan corruptos son los ediles que aceptan sobornos y recalifican terrenos a cambio de fajos de 500 euros, como los concejales y funcionarios que callan.

Tan corruptos son los consejeros de Cajas de Ahorros que firman sin saber qué firman, pero sabiendo lo que se llevan, como quienes toleran el expolio.

Tan corruptos son los estafadores, cínicos, embaucadores y engañabobos, como los bobos que se dejan engañar por los mentirosos profesionales.

Tan corruptos son los banqueros que obligan a sus empleados a timar a los clientes con las acciones preferentes, como los colaboradores que se prestan al engaño.

Tan corruptos son los que trapichean con tarjetas reales por los despachos, como las sonrientes esposas que forman parte orgánica en la trama.

En fin, tan corruptos son los corruptos como aquellos que guardan silencio y consienten la corrupción sin denunciarla, pero sabed también que los ciudadanos no son víctimas de la corrupción cuando votan a candidatos encausados en juzgados, sino cómplices de los corruptos.

14 DE ABRIL

14 DE ABRIL

Hace hoy ochenta y un años que Unamuno proclamó la 2ª República española en Salamanca desde el balcón del Ayuntamiento, poco antes de ser nombrado Alcalde Honorífico a perpetuidad por todos los concejales asistentes al pleno municipal.

Título honorario del que fue desposeído la tarde del 13 de octubre de 1936 tras el incidente con Millán Astray en el Paraninfo de la Universidad, regida por don Miguel. Han pasado los años y, finalmente, el sentido común ha ocupado el lugar que corresponde en las cabezas de nuestros ediles, y por unanimidad han decidido este año restituirle el acta de concejal, entregarle la medalla de oro de la ciudad y nombrarle hijo adoptivo de la villa salmantina.

Algo bueno se mueve en el Consistorio charro desde que lideran gobierno y oposición personas inteligentes, dialogantes y sensatas, después pasar un seco desierto democrático, con enfrentamientos vecinales provocados por quien tenía la obligación de evitarlos y con un despotismo en la gestión digno del sectario que ahora disfruta la canonjía senatorial.

Hace un año inserté en este blog el histórico discurso pronunciado por Unamuno a las seis de la tarde del 14 de abril de 1931, que concluyó diciéndole a los  salmantinos: “Permitidme la arrogancia de que sea yo quien proclame la República, en esta Plaza”.

Cierro el aniversario con la misma reflexión, porque aún hoy existen españoles que asocian el régimen republicano a la izquierda revolucionaria, al vandalismo y al desorden, sin percibir que la República no es más una forma de organizar el Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos de izquierdas y derechas, eliminando privilegios hereditarios propios de poblados medievales, donde la cultura no alcanzaba y la madurez faltaba.

A LOS NUEVOS CONCEJALES

A LOS NUEVOS CONCEJALES

Pasada la resaca electoral a base de beber agua enturbiada con resignación, y superado el sandokanazo con ayuda de psiquiatras cordobeses, procede cerrar la trilogía electoral haciendo algunas consideraciones en voz alta a los concejales que asentarán sus posaderas en los sillones consistoriales. Sedes conseguidas en un caso por errores y falta de autocrítica del adversario y en el otro logradas por el voto incondicional de familiares, vecinos y poco más. Pero todos ellos concejales por gracia política de sus respectivos caudillos que los pusieron en las listas.

En esta hora se me ocurre, por ejemplo, sugerir a los nuevos concejales que el dinero empleado en brindar con cava por el éxito personal obtenido, lo utilicen en comprarse guantes metálicos de carnicero que protejan sus manos de posibles ampollas ante los enfebrecidos aplausos que tienen que dedicar al benefactor que los puso, donde los puso. Incluso tendrán que hacer una hora diaria de flexiones de tronco hacia adelante, no hacia atrás, cuidado; y que un dentista les ponga prótesis metálicas para mantener una sonrisa perpetua ante los despropósitos del jefe.

Les recomiendo también cursos de logopedia para engolar la voz y transformarla en lo que no es, con el fin de convencer a los demás de lo que no se creen ni ellos mismos.  ¡Ah!, y que compren tres palillos para mantener la boca y los párpados abiertos de par en par cada vez que hable el  gran conseguidor desde el camarín donde todos le veneran.

Propongo, igualmente, la distribución de collarines articulados que sólo permitan el balanceo hacia delante y hacia atrás de la cabeza, y la compra de orejeras que impidan ver lo que sucede alrededor, para caminar sin desviarse de la estela que deja el padrino.

Han de documentarse bien los nuevos concejales leyendo libros y manuales de incuestionable valor formativo, entre los que destacan «Triunfa quien sirve», “Cómo disparar sin apuntar”, «Los beneficios de aplausos y genuflexiones», Trabajar, ¿para qué?», “Manual del perfecto calambacheador”, “Cómo salir del paro sin esfuerzo», «Vivir a costa del vecino», «Decálogo del manipulador” y “Pa chulo, yo”, todos ellos escritos por los mastines protectores que vigilan los rebaños de cada facción.

En cambio, para evitar la pena de excomunión, está desaconsejado leer el IPLP (Index Papelorum Libelus Prohibitorum), que contiene recortes de periódicos donde figuran las fechorías, mentiras, trampas, caprichos y provocaciones del patriarca y de todos los palmeros que secundan ciegos sus acciones a la espera de que caiga algo.

Tampoco es beneficioso negarse a la obediencia ciega, a la disciplina interna castrense y a caminar con las filas bien apretadas en las comisiones y propuestas, que quien manda, manda, y obedecer es salvoconducto para salvar la beneficiencia personal, porque la discrepancia se paga con el destierro.

Ahora toca tunelar los cerebros de los incondicionales y justificar la presencia en los ayuntamientos de inútiles concejales eternos y de encausados judiciales, aunque el sentido común desaconseje poner zorras a vigilar gallineros.

Pero que nadie se inquiete ni llame sicarios a los defensores de lo indefendible, pues más vale ser cómplice en el sillón que honrado en el paro, mientras la mayoría silenciosa mantenga la resignación, las listas permanezcan cerradas y los adeptos les sigan votando por los siglos de los siglos. Amén.

 

EL LUNES, MÁS PARADOS

EL LUNES, MÁS PARADOS

EL LUNES, MÁS PARADOS

Teniendo en cuenta que las urnas son imprevisibles, podemos considerar la posibilidad de que los 79.162 cargos públicos que hoy están ocupando sillones oficiales, hagan cola el lunes en las ventanillas del Servicio Público de Empleo Estatal, con lágrimas en los ojos y el rabo bajo las piernas, solicitando una prestación por trabajos prestados, que muchos no merecen.

Salvo pequeños errores de menor consideración, dentro de cuatro días es posible que deje de sonar el teléfono para 17 presidentes de comunidad, 171 consejeros autonómicos, 1190 altos cargos, 1206 parlamentarios, 8116 alcaldes y 68.462 concejales.

Algunos de estos millares solamente se irán al paro político porque la excedencia que han disfrutado en el sillón les permitirá reincorporarse a su oficio natural, recibiendo la nómina cada mes.

Pero ¿la mayoría de ellos? unirán al paro político, la desocupación profesional, recibiendo del SEPE la asignación mensual que les corresponda por la exclusividad del cargo que han ocupado, o debida a la inactividad en la que estaban cuando el partido – que no las urnas, ¡ojo! – los sentó en consistorios y parlamentos.

Bien, pues sólo nos queda imaginar el domingo por la noche a estos miles de ciudadanos comiéndose las uñas delante del televisor durante el escrutinio, y lamiéndose las heridas a la mañana siguiente, pensando más en su futuro que en la ideología que hoy defienden y predican apasionadamente.

Y detrás de ellos, pero muy próximos, irá la incontable nómina de los favorecidos por sus decisiones; de los que hoy todavía ocupan cómodos e influyentes puestos secundarios; de los que han gozado de bula en sus actuaciones durante cuatro años; de los que tienen comisiones de servicio inmerecidas, por injustificadas; de los que pisan aún despachos oficiales ajenos sin pedir permiso a nadie; de los que han hinchado el pecho sin virtud alguna; de los que medraron a base de genuflexiones; de los que se han recogido a la sombra del padrino por carecer de sombra propia; de los jefes de gabinete, y asesores de la nada, que jamás llevaron la contraria al césar que los protegía; y de los cargos de confianza, eufemismo de la mayor prevaricación.

Esto les sucederá a ellos, mientras los demás permaneceremos resignadamente en nuestro sitio, pensando que los nuevos ¿dirigentes? actuarán con igual impunidad que sus predecesores, disfrutarán de los mismos privilegios, cobrarán sus elevadas nóminas y actuarán con el mismo nepotismo, porque la diferencia entre unos y otros no pasa de las siglas que imprimen en sus carteles, panfletos, sedes y banderas.