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Etiqueta: Cataluña

ESPERPENTO

ESPERPENTO

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Grotesco espectáculo están ofreciendo los líderes independentistas catalanes con su estrafalaria actuación, de la que Valle Inclán haría su mejor esperpento, porque nunca la realidad estuvo tan deformada ni acentuados los rasgos burlescos de una penosa situación, protagonizada por un patético personaje de sainete y el reverso de una estadística milagrosa, contraria a toda previsión matemática por encanto del doble 15.

En el escenario del gran teatro político catalán se está representando un excéntrico disparate, difícil de comprender por quienes estamos en el patio de butacas viendo a los protagonistas encadenados al proscenio sin percibir los árboles del decorado en medio del bosque, porque la trepanación política ha fundido sus candilejas mentales.

Nunca el desenlace de una extravagancia escénica estuvo tan confuso, ni tan contradictorios los actores, ni tan desconcertado el guionista, ni tan despistados los apuntadores, ni tan desorientados los espectadores que asisten silenciosos a la representación del esperpento.

Pero sabemos que sea cual fuere la última escena de la grotesca ceremonia de la confusión que está representándose en el escenario catalán, los silbidos, pateos y tomatazos a los protagonistas están garantizados, porque nunca se vio en el teatro político un adefesio de tales dimensiones.

Nunca un Honorable descendió tanto a los infiernos de la dignidad política y personal. Nunca 1515 ciudadanos cambiaron con mayor facilidad de criterio. Nunca se vio maridaje semejante entre la izquierda radical y la burguesía catalana. Y nunca hubo más silencio, temor y resignación de los unionistas que se esconden tras los visillos de sus casas, negándose a expresar el sentimiento mayoritario entre los ocho millones de ciudadanos que viven en una región dominada por el vigor, la convicción y el compromiso de la minoría secesionista.

ME DUELE CATALUÑA

ME DUELE CATALUÑA

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Quiero dejar el sentimiento que me embarga desde hace meses ante la deriva independentista que han tomado muchos ciudadanos catalanes, con más ofuscación que cordura, empeñados en un proyecto que concluirá en frustración de la mitad de sus vecinos, y una quiebra social sin precedentes, pues sea cual fuere el resultado del “plebiscito” una de las dos partes fragmentadas tendrá que lamerse las heridas.

¿De qué han hablado los líderes independentistas? Junqueras de dignidad y de dinero Mas, pero no alcanzo a ver el trato indigno por parte del resto de autonomías a Cataluña que proclama Junqueras, ni veo complicado resolver un problema económico, porque todo lo que pueda arreglarse con dinero tiene fácil solución.

Pero en ningún caso encuentro razonable que tales argumentos puedan llevar, nada menos, que a la ¡¡independencia!! catalana, salvo que el fanatismo como religión independentista de unos y la ofuscación centralista de otros, estén impidiendo el acuerdo que deseamos la mayoría, para vivir en paz en un Estado federal.

Mi experiencia durante años en la Confederación Helvética, me permitió comprobar que las profundas diferencias entre los ¡26 cantones! asentados en un territorio que tiene la misma extensión que Extremadura, no era ni es inconveniente para que se mantengan unidos porque los suizos saben que todo les irá mejor si hacen piña, en convivencia pacífica, con tres idiomas oficiales, desequilibrios económicos territoriales mayores de los que nosotros tenemos y diferencias esenciales entre los territorios alemán, francés e italiano, que conforman el país.

Esta experiencia, junto al humano afecto por esa tierra y el bloqueo intelectual provocado por mis apátridas neuronas, son las causas de mi incapacidad para comprender el anacronismo y quebranto que representa la segregación territorial catalana, en un mundo que camina hacia la integración, el interculturalismo, la globalización y el mestizaje, así como la obcecación inversa de quienes tenían que haberse sentado hace años en la mesa de negociación.

Tal incomprensión intelectual me lleva al desconcierto; y el sentimiento afectivo, al dolor, por las consecuencias de ruptura social que sufrirá esa comunidad con semejante desatino, más preocupante que todas las dificultades legales, económicas, políticas y comunitarias que esperan al pueblo catalán.

Los catalanes independentistas han de saber que la mayoría de españoles no somos jacobinos, ni nos parecemos a Wert y a todos los van de su mano, ni despreciamos sus aspiraciones, ni tenemos recelo alguno, porque nos gustaría tanto catalinizar el resto del territorio con las bondades catalanas, como españolizar a Cataluña con aquello que les sea útil a los catalanes.

Los independentistas deben saber que no se van a independizar del pequeño grupo que les ha dado la espalda durante años, sino de un pueblo formado en su inmensa mayoría por ciudadanos que aman a Cataluña y a los catalanes, que aceptan su fortaleza identitaria, que valoran su trabajo bien hecho, que agradecen su solidaridad, que admiran su capacidad de trabajo, respetan sus ideas y están dispuesto a aprender mucho de los catalanes, ofreciéndoles a cambio cuanto de ellos necesiten.

Ha llegado el momento de mejorar el autogobierno catalán, de potenciar la lengua y cultura catalanas, de aumentar el presupuesto público y de respetar el deseo identitario de los catalanes, pero no hagamos experimentos con pólvora humana, de consecuencias imprevisibles.

CUENTAS SOBERANISTAS

CUENTAS SOBERANISTAS

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Oyendo ayer a un destacado independentista catalán echar las cuentas sobre el hipotético resultado que se produciría si hubiera una consulta soberanista en Cataluña, profetizando un éxito indiscutible del independentismo, me considero con derecho a dejar en esta bitácora mis propias cuentas, considerando el hipotético voto de la gran mayoría silenciosa del pueblo catalán que se ha mantenido tradicionalmente callada tras los visillos de sus casas.

Baste recordar que el actual Estatuto de Cataluña de 2006 fue votado por el 48,85 % de la población catalana, es decir, que la ¡mayoría absoluta! de ciudadanos, representantes del 51,15 %, guardó silencio, dando la oportunidad a los segregacionistas de gritar que el Estatuto fue aprobado por el 73,24 % de los votos, olvidando que ese porcentaje representaba una minoría absoluta de la ciudadanía total.

Por otro lado, en las dos cadenas humanas independentistas han participado según los datos más favorable para los segregacionistas, 1,6 y 1,8 millones de personas, que la Delegación del Gobierno rebajó a 0,5 millones – como es habitual – en una autonomía donde viven 7,5 millones de personas.

Tengo el convencimiento personal de que fueron pocos los independentistas que se quedaron en casa reposando, y muchos los que se abstuvieron de unirse a la cadena por desacuerdo con la petición de los “encadenados”, aventurándome a decir que la mayoría de ciudadanos catalanes no están a favor de la independencia.

Todo ello sin tener en cuenta a los catalanes que trabajan fuera de Cataluña, a quienes debía concedérsele el derecho a opinar, ya que se verán muy afectados por el resultado de la votación al retornar a su tierra natal, y no procede negarles la oportunidad de expresar su parecer en cuestión tan importante para sus vidas.

Dicho esto, expreso mi desacuerdo con las optimistas cuentas del independentista que ayer hablaba, declarando al mismo tiempo mi ignorancia sobre las razones que tiene el señor Rajoy para impedir la consulta soberanista en Cataluña, y desconociendo los argumentos de Mas para exigir una consulta que, en mi opinión, arrojaría un resultado muy negativo a sus pretensiones si todos los ciudadanos catalanes acuden a las urnas.

ADA SUENA MEJOR

ADA SUENA MEJOR

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Hay mensajes políticos que suenan bien, alientan el espíritu ciudadano, ennoblecen el servicio público, regeneran las poltronas degeneradas y dan lecciones de generosidad social, contándose entre esas melodías la interpretada por Ada Colau, afirmando que si alcanza la alcaldía barcelonesa, su sueldo será de 2.200 € netos al mes.

¡Bien por la señora, bien!, sobre todo teniendo en cuenta que el actual alcalde lleva cuatro años embolsándose 12.000 € mensuales, lo cual no está mal si añadimos los beneficios complementarios anexos al cargo, las invitaciones protocolarias y los privilegios autoasignados por los primeros espadas que lidian el toro manso de su vida en los concejos municipales.

A las siete disonantes notas musicales que dominan la política: corrupción, engaño, manipulación, prepotencia, abuso, despotismo y fraude, la “novata” Ada Colau propone una nueva escala musical política que suena muy bien, formada por las siguientes notas emitidas por su diapasón social en clave de indignación: honradez, verdad, entrega, sencillez, generosidad, igualdad y solidaridad.

Con estas notas en el pentagrama social, Ada Colau y su equipo componen una sinfonía en clave de “entrega mayor” que seducirá inevitablemente a los barceloneses, porque quienes interpretan con ella la melodía municipal manifiestan la misma vocación de la lideresa, como sellaron con su firma en el código ético de “Barcelona en Comú”.

Esta mujer no nacionalista ni independentista, pero firme defensora de que la ciudadanía decida sobre la relación entre España y Cataluña, compone partituras más claras, asequibles, populares, transparentes, veraces y testimoniales que otros líderes recién aparecidos también, lo cual explica el ascenso de una y el estancamientos de los otros, porque no podemos compararlos.

 

ALGO SE MUEVE EN CATALUÑA

ALGO SE MUEVE EN CATALUÑA

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El baile de cifras y la interpretación que cada cual hace de los resultados numéricos obtenidos en la consulta catalana, recuerda la afirmación de Borges advirtiendo que la democracia es un abuso lamentable de la estadística, donde los números permiten el manejo de voluntades opuestas a los resultados electorales de los vencedores.

El fracaso proclamado por quienes argumentan que dos tercios de silenciosos catalanes están en contra de la independencia, contrasta con la euforia de los que se abrazan celebrando el éxito del 80 % de vecinos representantes del tercio catalanista que quiere segregarse del resto del país, por considerar que están metidos en un negocio español que no les parece rentable.

Mientras unos y otros debaten sobre tales asuntos, sobrevuela por encima de toda discusión una realidad que nadie sensato puede obviar, porque algo importante se mueve en Cataluña que no puede resolverse con un plasma informativo, saliendo por la puerta de atrás de Congreso o manteniéndose en el centro de la escalera, confundiendo al personal sin saber si se sube o se baja.

La taurina figura del Tancredo inmóvil en el centro de la plaza, pretendiendo que el toro de la realidad social no se fije en él, es un grave riesgo que puede acabar en peligrosa cornada que se lleve por delante la femoral de la convivencia, provocando una hemorragia de irritación ciudadana de consecuencias históricas inimaginables.

MÁS SOBRE MAS

MÁS SOBRE MAS

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Una vez más viene Mas a esta bitácora por méritos propios y sentimiento ajeno, para decirnos lo contrario que aseguraba hace apenas doce años, cuando el sentido común dictaba su vocación política, dislocada hoy por razones que sabremos algún día no muy lejano.

“El concepto de independencia lo veo anticuado y un poco oxidado”, declaraba don Artur-Arturo hace una década, sin despeinarse y con la misma sonrisa de conejo que esboza permanentemente ante las cámaras, sin descomponer la figura ni mover un pelo de su cabello.

Añadía, con la misma firmeza que hoy dice lo contrario, que España no era Yugoslavia y además “entre Cataluña y España existen suficientes lazos e historia compartida como para tener muy presente este bagaje común, que se manifiesta incluso en la composición demográfica de Cataluña”.

Así pensaba antes de ayer el honorable presidente de la Generalitat catalana, cuando apostaba por una “España plurinacional” y unida, considerando una grave irresponsabilidad “llevar al país hacia un camino que significara una frustración colectiva”, como pretende hacer actualmente, porque la quiebra social que se avecina en Cataluña será recordada durante siglos, sin que nadie pague sus culpas por ello desde el valle de Josaphat donde todos estaremos entonces, recordando que Cataluña aspiraba a mantenerse en el Estado español, como pregonaba Mas en 2002, sin más añadidos ni condiciones.

NOLT HONORABLE PUJOL

NOLT HONORABLE PUJOL

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Es molt honorable la persona de honor que acredita destacadas cualidades morales, cumple sus obligaciones con los vecinos, es ejemplo de virtud y muestra honrado comportamiento que le distingue y hace merecedor de ser respetado, dignificado, homenajeado y acatado. Pero quien defrauda, miente, estafa, hace trampas y abusa de poder, no merece tal distinción, título y reconocimiento público.

Confiesa dolorido el patriarca de la saga Pujol que tiene dinero sin regularizar fuera de España desde el año 1980, ocultado al mismo tiempo los euros que ha tenido escondidos durante 34 años, porque no encontró “el momento oportuno de hacerlo”, a pesar de las tres amnistías fiscales habidas desde entonces, cometiendo vulgar insulto a la ciudadanía que el señor Mas se encargará de tapar activando la cortina de humo independentista.

El cinismo de Pujol querellándose con El Mundo cuando dio la noticia facilitada por la UDEF, le llevó a decir que se trataba de una “falsa campaña de desprestigio familiar”, adquiriendo su declaración del viernes pasado patéticos síntomas de contaminación borbónica, al solicitar un indulto popular que no merece quien asegura que España roba a Cataluña, cuando la zorra está en el gallinero, al ser este acusador el primer estafador del pueblo catalán.

Viendo las andanzas de Pujol, de sus descendientes y de los compañeros políticos, no queda otra opción que recordar las palabras del presidente Maragall en el Parlamento catalán, cuando le advirtió públicamente en 2005 al hoy honorable Mas que el problema de la organización política capitaneada por Jordi se llamaba “tres por ciento”- luego se demostraría que era el 4 % – pellizco exigido a las empresas durante los veinte años de dominio pujolista.

Es necesario que el pueblo catalán despierte del hipnótico señuelo independentista y comience a limpiar debajo de las alfombras toda la mierda escondida durante décadas de gobierno convergente, porque de no hacerlo muchos pensarán que la sociedad padece una grave patología moral sometida a quiméricas aspiraciones y ficticios problemas, envolviéndose en la señera y convirtiendo a los sinvergüenzas en mártires de una causa insolidaria que no les beneficia, provocada por los hijos naturales y políticos de un victimista estafador.