SANTOS INOCENTES

SANTOS INOCENTES

images-1

Mientras la liturgia católica recuerda hoy la condena a muerte decretada por Herodes contra los inocentes niños menores de dos años nacidos en Belén de Judea, nosotros evocamos solidariamente a quienes buscan comida en los contenedores, esperan en el corredor de la muerte por falta de tratamiento médico o sobreviven dependiendo de la generosidad ajena.

La diferencia entre ambas conmemoraciones es que la segunda es tan real como la propia angustia de los condenados, y la primera se debe a la imaginación del evangelista Mateo, que confundió la supuesta salvación del niño Moisés con una hipotética matanza desconocida por todos los historiadores, incluido el romano Flavio Josefo, que no menciona matanza infantil alguna en su Historia de Judea.

Sería testimonialmente ejemplar que la Iglesia incluyera en su hagiografía a los actuales santos inocentes que naufragan en la pobreza, lamiendo cortezas de hambre y dejando su vida en desahucios inmisericordes sin haber cometido delito alguno, mientras la jerarquía eclesiástica bendice los manteles que comparte con los responsables de la tragedia, sin redimir de la hambruna a quienes tienen hambre de pan y sed de justicia.

Es hora de ver a capelos y mitras comprometerse con el evangelio que predican, salvando a los inocentes de la condena. Es hora de ver las púrpuras detrás de las pancartas pidiendo la redención de los inocentes. Es hora de convertir el cíngulo de castidad en látigo para echar del templo a los mercaderes. Es hora de remangarse el alba y ponerse manos a la obra redentora de miseria. Es hora, de canonizar a los santos inocentes que sufren persecución injusta por la justicia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.