OPINIÓN VS. MANIPULACIÓN

OPINIÓN VS. MANIPULACIÓN

OPINIÓN  VERSUS MANIPULACIÓN

No traduzca el lector el término “versus” en su significado de barbarismo inglés como “confrontación”, sino en su sentido real de origen latino determinado por la traducción “hacia”, porque el camino al que se dirige en muchas ocasiones la opinión, es hacia la manipulación.

Opinar libremente es uno de los ejercicios que más claramente confirman el estado democrático, expresado en diferentes medios por todos conocidos, como este blog al que ahora, lector, prestas tu atención.

Es obvio que hay opiniones discrepantes y/o complementarias debidas a la propia naturaleza de tal acción, porque son los sujetos con sus diferencias propias  quienes dan versiones de un mismo hecho no siempre coincidentes, evidenciando que la objetividad absoluta es inalcanzable y la neutralidad completa imposible.

Cuántas veces ha ocurrido que al presenciar el mismo acontecimiento, las opiniones de los testigos son discrepantes por razones ociosas de exponer, ya que las personalidades, experiencias y conocimientos de los sujetos determinan las opiniones que éstos tengan sobre un hecho concreto, mereciendo todas ellas idéntico respeto, aunque no la misma estimación.

Pero en esta tierra de María Santísima que todos pisamos, las palabras de muchos pseudopinadores se está deslizando peligrosa e intencionadamente hacia la manipulación, con evidente peligro para las mentes cerradas e incondicionales dispuestas a digerir cuanto les llega de sesudos manipuladores vestidos de corbata, que reciben buenos honorarios por hacer tan detestable tarea.

Los manipuladores utilizan hábiles recursos, algunas veces arteros, en cualquier lugar donde es reclamada su presencia, y así llenan la andorga y alimentan su canut, bien sea en la tribuna política o en los ¿medios de comunicación? que promueven a quienes distorsionan la verdad al servicio de intereses particulares ajenos, y en beneficio de los propios.

Esto obliga a incluir en la asignatura Educación para la ciudadanía, un largo capítulo donde se enseñe a los jóvenes – futuros dirigentes sociales – como interpretar la información que reciben, porque hoy día saber leer un periódico, juzgar un programa de televisión, criticar un acto y descubrir las manipulaciones informativas que pretenden despersonalizarnos, es una de las exigencias más importantes que debemos imponernos en este tiempo.

Tener juicio propio es el camino para expulsar de las pantallas, periódicos y ondas a quienes perturban nuestra paz, insultan el entendimiento y ofenden la verdad por mucho que se empinen o se suban a un pedestal de barro para servir el interés de sus patronos y mejorar su cuenta corriente.

 

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