¡¡ NO !!

¡¡ NO !!

Referendum in Greece

Con rotundidad, firmeza y convicción los griegos han dicho ¡¡no!! a las medidas de austeridad propuestas por la Troika que forman el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central de Europa y la Comisión Europea, capitaneada por la directora general Christine Lagarde, y los presidentes Mario Draghi y Jean Claude Juncker.

Un grito agónico pronunciado con la fuerza de un pueblo que ya no tienen nada que perder, salvo la dignidad, mal conducido y engañado durante años por dirigentes de partidos tradicionales, que han llevado a inocentes ciudadanos al matadero con impunidad absoluta, pues nadie está pidiendo las cabezas de Karamanlis, Papandreu, y el resto de mandamases pertenecientes a Nueva Democracia y al Movimiento Socialista Panhelénico.

Ellos, otros como ellos y todos sus secuaces son los responsables de la corrupción griega, el dinero negro, el fraude, la mentira y el más abusivo nepotismo, que durante años ha campado por sus respetos en el país inventor de la democracia, que tan indignos gestores pervirtieron de forma continuada.

Los errores, abusos, estafas y cinismo de los dirigentes griegos, no pueden pagarlo con su sangre los ciudadanos de un país donde los suicidios se han multiplicado, la hambruna se ha expandido como epidemia, los enfermos no pueden llegar a los hospitales y el Estado de Bienestar es una quimera.

Procede que el ingeniero civil Alexis Tsipras reúna con urgencia a los jueces del máximo tribunal griego para buscar indicios que permitan encarcelar a los responsables de la catástrofe, abriendo una investigación con ayuda de tribunales internacionales que defina la culpabilidad de los gobiernos responsables de la tragedia, a quienes no está llegando el dolor que sufre el pueblo.

Este es el castigo ejemplar que deben recibir los gestores para que el resto de dirigentes mundiales sepan que el despilfarro, los abusos y la corrupción que practiquen no quedarán impunes, en lugar de proponer sanciones ejemplares al pueblo griego para que ninguno otro país levante la cabeza.

Sea como fuere y pase lo que pase a partir de hoy, existe por encima de todo la obligación moral y de salvar al pueblo griego de su aniquilación, porque nada ha hecho para merecer el patíbulo donde pretenden colgarlo los poderes político-financieros que miraban para otro lado cuando tenían que haberse enfrentado a la realidad que conocía hasta el más lerdo de la galaxia. Bastaría con aceptar la propuesta del FMI: quita y reestructuración de la deuda.

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