MIRE USTED, NO

MIRE USTED, NO

Un malicioso tertuliano, aprovechando la infinita sabiduría que Dios le ha infundido misteriosamente a través de la sagrada paloma, analizaba en las ondas el vandalismo de algunos jóvenes londinenses poniendo en similar balanza a nuestros “indignados”, sin que hasta ahora tengamos noticias de su ingreso en un centro de reposo.

Mire usted, no. Nada tiene que ver la pacífica acampada de los “indignados” en la orilla soleada del Manzanares, con la delincuencia pura y dura practicada por los descerebrados en la ribera del Támesis. Ni en los motivos, ni en las formas, ni en la violencia, ni en la brutalidad, ni en la sinrazón, ni en la opinión ciudadana, ni en el valor de las reivindicaciones, ni en el ingenio de las pancartas, ni en la organización interna, ni en la seriedad de sus actitudes, ni en el pacifismo de su lucha, ni en la resignación ante los “porrazos”, ni en la limpieza de sus mentes, ni en sus justas reivindicaciones.

Vamos, que no, sabelotodo de la nada. Que una vez más ha dejado usted volar su mente por el infierno, donde debía encontrar alojamiento perpetuo, porque sus memeces y disparates ya no complacen siquiera a quienes comparten la tertulia donde su bilis se expande como plaga bíblica, sin que haya un Moisés en los despachos superiores que le ponga un esparadrapo en la boca.

Mientras los salvajes se saquean hasta las mochilas entre ellos, los “indignados” comparten lo que tienen con el vecino; las pedradas a los policías de los gamberros se convierten en claveles en manos de los “indignados”;  la pistola que llevaba el fallecido en su bolsillo, son en los “indignados” palmas abiertas en son de paz; los incendios provocados por los bárbaros, nada se parecen al fuego que consume en el alma la esperanza de los “indignados”; el saqueo de los delincuentes comunes, contrasta con la generosidad de los “indignados” a quienes el sistema les ha saqueado el futuro; las capuchas y camuflajes de los ladrones ingleses nada tienen que ver con los rostros descubiertos de los “indignados” que defienden honestamente su vida; los violentos han incrementado la venta de bates de baseball en un 5.000 %, y los “indignados” multiplican la solidaridad ciudadana en todo el mundo; mientras los rateros buscan ipads, ipeds, ipids, ipods, ipuds por las tiendas, los “indignados” pasan hambre y sueño luchando por sus derechos sociales.

Mire usted, no.  ¡Basta ya!

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