FILÁNTROPOS

FILÁNTROPOS

Filántropo

Orgullo de ser español es lo que siento en este momento, como no lo había sentido en ninguno de los muchos años que he pasado allende nuestras fronteras, donde lo español que pasaba por la puerta de mi casa o a través de la pantalla de televisión me hacía incorporar del asiento, cargado de morriña territorial, afectiva, cultural, lingüística y gastronómica.

Pero nunca pensé que sentiría tanto orgullo de ser español como ahora siento leyendo el auto del juez Ruz, al comprobar que España es un país lleno de filántropos, es decir, de personas distinguidas por el amor ciego a sus semejantes y por las obras que realizan en bien de la comunidad a la que pertenecen.

Filántropos que donan millones de euros a las organizaciones políticas, sin recibir nada a cambio, sabiendo que se trata de cofradías al servicio de los ciudadanos, con gran sacrificio personal de sus miembros, que son paradigma de trabajo, renuncia, esfuerzo y generosidad, con quebranto propio, a favor de sus vecinos

Orgulloso estoy de ver en mi tierra lo que no he observado en ningún país de Europa, lugares donde nadie entrega dinero a los partidos políticos gratuitamente, como lo hacen aquí generosamente muchos honrados y generosos empresarios solo por altruismo y solidaridad, para que las organizaciones políticas cumpla las funciones caritativas y humanitarias que les corresponden.

Lo lamentable del auto dictado por el juez es que no se premie a los dirigentes de los partidos, por dar a sus administradores, gerentes y tesoreros las órdenes de socorrerse a sí mismos y a los militantes necesitados de ayuda económica, renunciando los jefes a percibirlas por la rígida honestidad que acredita sus ejemplares comportamientos.

Líderes tan dedicados a su profética misión, que ignoran cuanto sucede a la puerta de sus despachos, en los pasillos, salas de reuniones, conserjerías, escaleras y vestíbulos, ni saben lo que autorizan, firman y ordenan a los organizadores de cursos de formación, a los tesoreros y empresarios que tiran el tabique que les separa de las secretarias.

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