DERECHO A MORIR

DERECHO A MORIR

Unknown

Traslado a esta bitácora lo que dije a un amigo el otro día, durante el debate que mantuvimos sobre la eutanasia, para no esconder mi opinión a los lectores de este blog sobre un tema tan real como inquietante, y doloroso como inevitable.

No coincide la eutanasia con la asistencia a un suicidio compasivo o la sedación paliativa a enfermos irreversibles en las puertas del gran viaje, siendo una acción u omisión que acelera la muerte de los enfermos desahuciados para evitarles sufrimientos adicionales, con su permiso y solicitud, o el otorgamiento de familiares, cuando el paciente ha dejado de ser quien era.

La Organización Mundial de la Salud añade al debate un punto esencial, exigiendo que los pacientes terminales hayan expresado “el deseo competente y libre de ser asesinados”. Algo que ya distingue la eutanasia de las otras formas, estableciendo así el derecho de las personas a morir, al considerar que no se puede obligar a vivir en contra de la voluntad del afectado, pero tampoco obligarle a morir sin su consentimiento, como sucede en la pena de muerte.

Esto nos lleva a condenar la pena de muerte, pero también a rechazar de la pena de vida a las personas que expresen libre y conscientemente su voluntad de ser ayudados a dejar este mundo sin dolor y cuanto antes.

Conclusiones hay que lo explican porque nada reporta continuar sufriendo unos días más cuando ya el revisor del tren de la vida nos ha picado el billete para el eterno viaje, porque si el dolor no lleva a curación alguna, es inútil prolongarlo, algo que no cuestiona la sagrada misión del médico por salvar la vida del enfermo, cuando ésta es insalvable.

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