CAMBIO

CAMBIO

Cambio

Repetir una vez más lo que se ha dicho en voz alta durante años no significa encender la chimenea con árboles caídos, sino confirmar la veracidad de las predicciones realizadas mientras los afectados pasaban por el quirófano para hacerse una timpanoplastia social que les impidiera oír el grito del pueblo pidiendo pan, trabajo y justicia.

Tal sordera a las demandas ciudadanas ha obligado a realizar un cambio en los modos de gobernar, que purifique la gestión pública y dignifique la política, donde el servicio a los ciudadanos sea el norte que guíe las actuaciones de los dirigentes, sin más interés que alcanzar el mayor binestar social para todos los gobernados.

Debemos pasar la gamuza por el escaparate institucional para quitar el vaho que nos impide ver qué sucede en los despachos, transparentando la vida pública como pilar básico de la democracia, al que se unen la honestidad y la competencia personal, formando el trípode que sustenta el sistema, quebrado por “hunos” y “hotros” durante los últimos treinta años.

Igual da la elección partidista que tome cada cual, pero es el momento de dar la oportunidad de regir los destinos del país a quienes se han ganado el derecho de hacerlo y no se le ha dado nunca el bastón de mando, conscientes de que con cualquier otra opción política nos irá mejor que hasta ahora, porque el estado de corrupción ha llegado a cotas inimaginables por la más negra novela de ficción.

Si en la vida nadie es imprescindible, menos aún en el ámbito político donde los depredadores han tomado posiciones que intentan perpetuar, considerando el país como un cortijo de su propiedad y las Instituciones lugar de mangoneo, comadreo, choriceo, recreo, fanfarroneo, saqueo y compadreo.

Los bipartidistas siguen mirándose obsesivamente el ombligo, justificando la derrota con imaginarias convergencias astrales, cuentos de hadas, ensoñaciones límbicas y conspiraciones judeomasónicas, cuando la realidad apunta a que se irán con el rabo entre las piernas por haberles interesado más la andorga que los ciudadanos.

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