BLANCOS DE COLOR

BLANCOS DE COLOR

Unknown

Cuando hablamos de una persona de color, nos referimos a seres humanos de raza negra, sin tener conciencia del error que cometemos al definirlos de esa manera, pues somos los blancos las auténticas personas de color, como nos hizo saber el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor, –  casualmente presidente de su país -,  poco antes de morir en 2001.

Este profesor fue el primer hombre de raza negra que dio clases de francés en Francia, enseñando a los franceses a hablar francés, hacer poesía simbólica y construir una civilización universal, uniendo todas las tradiciones sin diferencias raciales, donde la negritud se confundiera con la blanquitud.

Leopoldo nos hizo entender que una persona de raza negra, es negra en toda circunstancia, de día y de noche, cuando le da el sol o estando a la sombra, enfermo o gozando de buena salud, al nacer y al morir, es decir, el negro es negro por mucho que la vida se empeñe en lo contrario.

En cambio, las personas de raza blanca no somos blancos, sino coloreados, es decir de colores cambiante según las circunstancias. Nacemos rosados, nos tostamos con el sol, azuleamos con el frío, amarilleamos con la bilis y la muerte nos tiñe de gris. ¿Por qué, entonces, nos empeñamos en hablar de personas de color al referirnos a las de raza negra, si los coloreados somos los blancos?

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