AMELIA EARHART

AMELIA EARHART

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El 20 de mayo de 1932, la norteamericana Earhart se puso el casco en las pistas de Harbor Grace para tomar los mandos del Lockheed Vega 5B de color rojo, con el que cruzaría el océano Atlántico en vuelo solitario desde Terranova a Irlanda en 15 horas, pasando a la historia de la Humanidad como la primera mujer que realizó tal proeza.

Ese fue el resultado de un empeño, pero no le resultó fácil cumplir su objetivo, pues para ello tuvo que vencer la fatiga, el riesgo de un tanque averiado, la rotura del fuselaje que produjo llamas cerca del motor y la formación de hielo en las alas que precipitó el avión en caída imparable desde 3.000 pies, llegando a rozar las olas del océano.

Tales fueron los problemas, que desistió de aterrizar en París como había previsto, posando el pájaro volador en el pastizal de Gallegher, una granja cerca de Derry, descrito por ella con estas palabras: “Tras haber asustado a la mayoría de las vacas del pueblo, aterricé en el patio trastero de un granjero”.

Luego vinieron los premios y otras hazañas menores, hasta su misteriosa desaparición en el océano Pacífico, intentando rodear la Tierra, porque nada se supo cierto, estableciéndose como hipótesis que el aeroplano cayó a 70 millas de la isla Howland. El presidente Roosevelt ordenó su búsqueda con 9 barcos y 66 aviones, en una operación que costó de 4 millones de dólares, sin éxito alguno, construyéndose un faro en 1938 en la isla para honrar su memoria.

En carta a su marido George Putnam, le dijo: “Debes saber que soy consciente de los peligros, pero quiero hacerlo porque lo deseo. Las mujeres debemos intentar hacer cosas como lo han hecho los hombres”.

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