Todas las personas tenemos debilitada una parte de la coraza que nos protege ante los demás, siendo vulnerables a la seducción amorosa. Por eso, cuando alguien descubre tal flaqueza y nos ataca por ese flanco, saltan las cerraduras de la íntima puerta que nos abriga y caemos atrapados en la persona que descerraja los pestillos, con enamoramiento y la pasión.

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