Si pensamos que solo hay dos opiniones: la nuestra y la equivocada, nunca saldremos de los errores; si creemos que solo nuestro camino lleva a la meta, perderemos el rumbo; si corremos más de la cuenta, no llegaremos al destino; si las personas son para nosotros peldaños, acabaremos rodando por la escalera; y si soñamos levantando los pies de la tierra, nos daremos de bruces contra el suelo.

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