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Mes: julio 2019

NO LOS HEMOS VOTADO

NO LOS HEMOS VOTADO

Contrariado por la falta de acuerdo político entre los cabecillas de los partidos con representación parlamentaria; decepcionado por la falta de transparencia en las negociaciones habidas; amordazado por los “cordones sanitarios” y las “líneas rojas”; enojado por los continuos insultos a la inteligencia colectiva; indignado por la incompetencia de los “castos” de la casta; enconado por los sueldos y privilegios que disfrutan los políticos sin golpear el agua desde hace meses; y hastiado del maloliente corral de comedias al que asistimos mudos como espectadores, escribo estos renglones con enervada frustración y molesta incomprensión, envuelto en opaco celofán de impotencia y con la tristeza adornando el envoltorio, para decirle a los negociadores que nadie los ha votado para la tarea que deben realizar, por mucho que se empeñen en repetir obsesivamente que han sido elegidos por el pueblo.

Llevamos días oyendo reiteradamente las mismas frases con diferentes palabras pero idéntico significado, proclamando una solemne mentira con apariencia de absoluta verdad, porque ninguno de los representantes del pueblo ha sido elegido por los ciudadanos, en esta partitocracia que insulta cada día con más fuerza el sentido común de los votantes.

Frases como: “Me debo al mandato de los ciudadanos que me han votado”; “a mí me han votado para …”; “El mandato de quienes me han votado ha sido…”. Incluso un destacado periodista nacional le decía a dos interlocutores en una entrevista: “Tengan en cuenta que los ciudadanos le han votado a ustedes para…”

Aquí nadie ha votado a nadie, no nos engañemos; y ninguna de estas frases se ajusta a la realidad. En este país los ciudadanos no votamos a quienes presumen de haber sido votados por nosotros, porque la ley electoral nos priva de tan básico derecho ciudadano. Nuestras papeletas han ido a partidos políticos determinados que ha cerrado con siete llaves sus listas electorales para impedir que el gato de la libre elección de candidatos se escape por la gatera, transformando en partitocracia la libre democracia que anhelamos, en la que el pueblo pueda elegir realmente a sus representantes en listas abiertas, sin obligarle a ocultar su deseo votando herméticas nóminas propuestas por los partidos, que solo benefician a incompetentes, gandules y buscavidorras, como muchos de los que vemos empoltronados en los escaños parlamentarios, gestionando vidas ajenas sin capacidad para gestionar la suya, porque sus méritos y competencia se lo otorga la fidelidad al partido.

Pero que nadie se haga ilusiones: nunca habrá listas abiertas porque quienes tienen que facilitarlas son la cabeza que muerde la cola de sus intereses. Ni esperen segundas vueltas electorales que hubieran evitado el espectáculo de trileros políticos que hemos presenciado.

EL TREN DE MI INFANCIA

EL TREN DE MI INFANCIA

Eran años de estraperlo, sabañones, dolor, cementerio y traje azul marino. Años de abandonar el desnutrido hogar familiar y marchar con la orfandad al hombro camino del colpicio, para restaurar en él penurias bajo la sombra amparadora de una acacia regada con lágrimas de infortunio en el Patio Central.

Idas y venidas, pasaporte militar en mano, a lomos de un cetáceo de hierro que esperaba sudando en la estación antes de dar un bufido anunciando su salida. Arranque lento, ceremonioso, entre quejidos de hierros y soplidos de vapor, previos al galope enloquecido sobre raíles, con un zarandeo que impedía la estabilidad de quienes recorrían sus entrañas revisando billetes para dar con los pícaros, y pidiendo carnets de identidad con la enseña policial detrás de la solapa, para trincar a “rojos” despistados.

Rodando hierro sobre hierro se acometían las trincheras tajadas en oteros, donde el ruido se hacía más ensordecedor como presagio de trueno, y el ajetreo multiplicaba el estrépito, preludio de catástrofe. Todo el temor quedaba en ceguera por la carbonilla que entraba tiznando de puntos negros las camisas, cuando alguien se olvidaba subir el cristal de la ventana, antes de introducirse la máquina en las fauces de la montaña a través del túnel arqueado con granito.

Soplaba y resoplaba el monstruo de acero en la planicie saludando con su columna de humo a los campesinos que agitaban pañuelos al viento asombrados de ver aquel prodigio trotar desenfrenado en la pradera, mientras ellos roturaban la tierra con yuntas de bueyes o recogían espigas en verano a golpe de hoz sobre las cañas.

Asiento de tercera, con listones de madera que vareaban el cuerpo; pan de hogaza con embutido y tortilla compartidos, mientras pasaba de mano en mano alguna bota de vino, entre bromas, chascarrillos y anécdotas que amenizaban el viaje del huérfano cabizbajo hacia el colpicio, tornándose meses después en nerviosa celeridad del reloj al regresar esperanzado a la casa prometida de los abuelos.

SECRETISMO NEGOCIADOR

SECRETISMO NEGOCIADOR

Los ciudadanos no merecemos el espectáculo que nos están ofreciendo quienes aspiran a gestionar nuestras vidas; ni el secretismo con que se está llevando a cabo el mercadeo de sillones, envuelto en contradicciones y acusaciones mutuas de mentiras entre los “negociantes”.

Tal situación nos obliga a pensar en alcantarillas políticas por donde discurre la mierda que alimenta a los que en ellas viven. ¿Qué cosas hacen, dicen, negocian, pactan, compran o venden los políticos que no podamos saber los ciudadanos? ¿Es tan grave lo que sucede en esos sumideros de podredumbre como para que se niegue al pueblo el derecho a bajar a ellos, sin temor a ser mordido por los rateros de información que se sientan en las mesas de negociación?

La política de ocultación que están llevando a cabo unos, otros y los de más allá, se relaciona más con beneficios personales, que con el interés general, por que tanto secretismo se sitúa más cerca del falso proteccionismo, que del respeto que los ciudadanos merecemos.

Un país que ha visto complacido la retransmisión en directo del juicio más importante que se ha celebrado en España en muchos años, ¿no está capacitado para ver en directo las negociaciones de los partidos para formar gobiernos, en caso de que tales intercambios se hagan en beneficio de los ciudadanos?

Indignados estamos y disconformes con las migajas informativas que se nos ofrecen y las contradicciones entre las “fuentes” de confianza que tiene cada partido, porque queremos ver y oír al pie de la letra qué propone cada cual, para saber a qué atenernos en futuros comicios electorales.

Tales reuniones secretas tienen más que ver con la autocracia que con la democracia. Sí, porque lo más característico de la oligarquía es el secretismo. Cuando en una democracia se empiezan a hacer las cosas a cencerro tapado, comienza a esparcirse por el ambiente el tufo de las cloacas y los ciudadanos salen huyendo del nauseabundo olor que destilan las fosas sépticas del pudrimiento negociador.

Sabed políticos que nos gobernáis, que la democracia es, sobre todo: luz, taquígrafos, información y verdad. Tened en cuenta que un pueblo maduro como el que pretendéis gobernar ha de estar informado de cuanto sucede entre bastidores y opinar sobre lo que hacen y dicen sus dirigentes en las mesas de negociación. Y no esperéis conformidad a vuestra forma de hacer, formando piña con deformada complicidad, pretendiendo deformar la información que dais a un pueblo formado y harto de deformaciones politiqueras.

LA PAZ SIGUE ESPERANDO SU OPORTUNIDAD

LA PAZ SIGUE ESPERANDO SU OPORTUNIDAD

En plena calima estival, cuando el merecido descanso ocupa playas, pueblos y montañas, pedimos paz familiar en pasillos domésticos, en fábricas, andamios y despachos, en patios vecinales, pero sobre todo pedimos armisticio en las trincheras con la esperanza de darle a la paz la oportunidad que lleva esperando desde que Adán y Eva se amaban en el paraíso.

Cuando la envidia de Caín dio muerte a su hermano Abel, se hizo realidad la maldición bíblica contra la humanidad, consagrada en la historia por una minoría de matarifes ocupados en regar de cadáveres la tierra, sin atender los gritos desgañitados de la mayoría pidiendo paz, incluso cantando como hizo Lennon en 1971, sin que los carniceros humanos se den por enterados, conscientes de que a sus despachos no llegarán salpicaduras de sangre por estar alejados de belicosas arenas movedizas que engullen ciudadanos a paladas.

Exigimos una paz que roce el corazón de todas las personas con un soplo de amor comprometido; una paz que dedique el gasto armamentístico a erradicar la hambruna, marginación y pobreza en el mundo; una paz donde se respeten los derechos humanos que se conculcan impunemente cada día con un cinismo que espanta el sentido común, ante el silencio de quienes contemplan el exterminio, convencidos de que a ellos no ha de llegarles nunca el turno de cola en la morgue social. Es obligado darle definitivamente una oportunidad a la paz universal. Es tiempo de alcanzar juntos una paz que sosiegue el alma de todos los seres humanos; una paz que respete los derechos fundamentales; que lleve pan a toda las mesas y facilite digno empleo a los trabajadores. Una paz que llegue hasta el más oculto y desconocido rincón del planeta; que abarque a la humanidad entera sin distinción alguna entre seres humanos. Una paz, en definitiva, que a todos comprometa -a todos-, pues mientras haya una sola persona quijada en mano, será imposible la paz.

EXCEPCIONAL EMPLEO

EXCEPCIONAL EMPLEO

Sin ánimo de competir con los publicistas, difundo una oferta excepcional de empleo que interesará a todos los ciudadanos, -estén empleados o parados-, habitantes de la piel de toro, desde Gata a Finisterre. Oferta que propongo inspirada en la desmedida subida de sueldos que se han adjudicado a sí mismos los alcaldes y ediles de muchos Ayuntamientos nada más ocupar sus poltronas en los respectivos Consistorios, sin haber realizado trabajo alguno que justifique tal incremento.

A tan detestable comportamiento se ha unido el vergonzoso y patético mercadeo de sillones en diferentes gobiernos, invitándome a difundir el hipotético currele que se ofrece en las oficinas de empleo situadas en las calles madrileñas de Génova, 13; Ferraz, 70; Alcalá, 253; Zurita, 21; y Nicasio Gallego, 9; a las que añadir otras 112 oficinas, aunque la recomendación sea acudir directamente a las cinco citadas, porque son las más capacitadas y con máximas posibilidades de satisfacer la demanda de empleo que se les solicite.

Según el díptico de contratación difundido por tales empresas, las condiciones que deben reunir los aspirantes al puesto de trabajo ofertado son de tipo personal y profesional. Entre las condiciones personales a satisfacer por los candidatos, destacan: ágil flexibilidad del tronco, permanente sonrisa de conejo, cintura apta para el regate, habilidad para escurrir el bulto; capacidad para decir lo contrario al pensamiento propio; piel dura como caparazón de tortuga; rostro impenetrable como Brando; cara de cemento armado; fuerza para recibir codazos de los correligionarios y habilidad para devolverlos en el momento de confeccionar las listas electorales en el despacho del patrón.

¿Habilidades profesiones necesarias?: ninguna. No se necesita siquiera la titulación básica en estudios primarios, ni saber idiomas, ni tener experiencia profesional alguna, ni acreditar mínima cultura, ni poseer certificado elemental de urbanidad, educación, capacidad de diálogo y respeto Basta con afirmar positivamente con la cabeza los gestos, actitudes y palabras del conseguidor.

¿Ventajas del empleo?: estabilidad salarial, en algunos casos vitalicia, al abandonar el sillón; inmerecido poder para decidir sobre la vida de los demás; impunidad absoluta ante las funestas decisiones que tomen; establecimiento del propio sueldo, muy superior al de los paganines; aumentos de salario a capricho; dietas y privilegios por saber respirar; y sueldo garantizado, incluso para holgazanes.

¿Desventajas de este trabajo?: ninguna, mientras los ciudadanos sigamos acudiendo a las urnas para votar partidistas listas cerradas, sin posibilidad de expulsar de ellas a los usurpadores, incapacitados, codiciosos y gandules.

No obstante, hay en este oficio titulados y personas cultas, aunque no se exija para ejercerlo titulación, ni capacidad, ni saberes. También se encuentran algunos trabajadores responsables, que dignifican la tarea sin necesidad de controlar sus actuaciones. Existen en el grupo ciudadanos que justifican su salario, sin necesidad de “fichar” a la entrada y salida porque su horario va más allá de los límites fijados. En este grupo castizo de seres humanos, los hay que gestionan honradamente los servicios públicos, acreditando capacidad para ello, honradez y trabajo. Si no lo creéis, yo podría presentaros a los que he encontrado tras mucho buscar con un candil en la mano, entre despachos, salones, antesalas y pasillos institucionales.