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Mes: septiembre 2012

¡ A POR ELLOS !

¡ A POR ELLOS !

Cuando los ciudadanos no se sienten representados por los representantes que han elegido para que les representen, y las leyes promulgadas por los seudorepresentantes populares se utilizan para cerrar la boca a los hipotéticos representados ante las injusticias que éstos padecen, no queda otra opción que desterrar a los falsarios y anular las leyes que condenan al pueblo al silencio ante el abuso, engaño y la demagogia institucionalizada.

Es hora de hacer efectivo el grito futbolero “¡a por elloooos, oeeee!” y lanzarnos contra nuestros padres políticos, por putativos que sean, haciendo grandes sentadas diarias ante las barricadas que defiendes ciudadanos de uniforme, protegiendo a los depredadores del propio destino que espera a los defensores de los engominados perversores democráticos.

A muchos de estos no les basta con llevarse los sueldazos que se llevan por gandulear en los despachos parlamentarios. A la mayoría les parecen escasos los complementos económicos que ingresan en sus cuentas corrientes por bostezar en los escaños. Gran parte de ellos no tienen bastante con los privilegios sociales que reciben por holgazanear entre alfombras y tapices, dormir en hoteles de lujo, tomar copas de madrugada y pagar caprichos con Visas de platino-iridio. Tampoco les satisface plenamente ser abanicados por asistentes, llevados  en volandas por chóferes y ser protegidos por ciudadanos con placa en el bolsillo.

Su descaro, falta de vergüenza, nula ejemplaridad y falso testimonio, les lleva a pluriemplearse  para obtener varios sueldos, en un país con cinco millones de parados y 1.700 familias sin tener un mendrugo de pan que llevarse a la boca porque todos sus miembros están en el dique seco del paro.

La Comisión del Estatuto del Diputado, o sea, ellos mismos, han autorizado 76 compatibilidades a parlamentarios: 27 para ejercer la abogacía, 13 para la docencia y 19 para dirigir sus empresas o participar en sociedades de las que son accionistas. Por otro lado, 7 diputados pueden además compatibilizar el escaño con el cargo de consejero de alguna caja de ahorro; 4 ejercen la medicina privada y varios tienen permiso para trabajar como editores, ingenieros técnicos industriales e incluso farmacéuticos. Finalmente, 71  de ellos son alcaldes o concejales, obligados por ley a optar por un sueldo, pero si eligen el de diputado pueden cobrar dietas de las corporaciones locales. El resumen es que el 80 % de ellos está pluriempleado, por el descontento que tienen con el cargo institucional, ya que se aburren en él por falta de tareas y necesitan entretenerse con otros trabajos, incrementando el patrimonio con sueldos extraparlamentarios.

¡Aconjonate, indignante, humillante, insultante, vergonzante, repelente y asqueante!

FUMIGACIÓN POLÍTICA

FUMIGACIÓN POLÍTICA

Ayer, mientras paseaba con la indignación a flor de piel al enterarme que se ha aprobado una partida presupuestaria en el Parlamento de miles de euros para pagar las multas de tráfico de sus señorías y otra para invitarles al aparcamiento en los aeropuertos, tuve tres encuentros por la ciudad con tres personas distintas que me expresaron el mismo deseo verdadero, cumpliéndose así el dogma social de la santísima indignación.

En la Rúa Mayor me detuve a conversar con el responsable de una biblioteca, quien proponía iracundo instalar una guillotina en la Plaza Mayor salmantina para cortar las cabezas de muchos políticos locales.

En la Plaza del Corrillo, un amigo catedrático universitario de ciencias concluía su alegato contra la clase política – casta, la llamaba él – proponiendo meter en el Congreso a diputados, consejeros y Gobierno en pleno, cerrar las puertas y fumigarlos a todos.

Y subiendo por la calle Zamora tropecé con un abogado “golfista”, trajeado, encorbatado y cartera en mano, que acaloradamente exigía derrumbar el Senado con todos los senadores dentro.

Esto opinaban tres personas a quienes la situación crítica que vive el país no le afecta de manera terminante, porque este trío no se alimenta en comedores sociales ni busca comida en contenedores de basura.

Como puede verse, coincidían en la aniquilación de la “casta”, pero diferían en los métodos. En cambio, los tres estaban de acuerdo que antes de marzo la piel de toro arderá por los cuatro costados….

CARTA ABIERTA A «ESOS» ¿POLICÍAS?

CARTA ABIERTA A «ESOS» ¿POLICÍAS?

Me gustaría encabezar esta carta con una frase de saludo como es habitual, pero no voy a hacerlo porque a ustedes ni les quiero, ni les estimo, ni les respeto, sino todo lo contrario, les detesto, subestimo y menosprecio, por traerme el recuerdo de 1967 cuando fui salvajemente golpeado por los «grises» en el descampado del Paraninfo de la Ciudad Universitaria por pedir libertad y derechos civiles secuestrados en la dictadura.

No merecen ustedes lucir el uniforme que visten porque sus actitudes pertenecen a otra época y sus comportamientos están más próximos a la chulería y abuso de proxenetas, que a garantes de la seguridad pública como les enseñarían en la academia de Ávila, aunque faltaran a clase ese día por estar durmiendo la borrachera de prepotencia que todavía les dura.

Son ustedes mercenarios de un poder político en decadencia, aunque mantenga la capacidad para explotar el temor, comprando sus voluntades con platos de lentejas. Son ustedes verdugos ejecutores de órdenes dictadas por los mismos inquisidores que les condenan a la pobreza. Son ustedes la mano de hierro de quienes jamás se quitan los guantes blancos. Son ustedes el instrumento que utilizan los beneficiados del sistema para protegerse del pueblo que clama justicia. Son ustedes los que custodian el blindaje económico, social y político de quienes acabarán arrojándoles a las tinieblas.

A los ciudadanos nos queda el consuelo de saber que son minoría entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Y sabemos también que ocultan su maldad bajo el cobarde pretexto de la obediencia debida. Pero no engañan a nadie, porque el ensañamiento con que ustedes han actuado, la arbitrariedad de sus detenciones y el abuso de autoridad ejercido, no se justifican bajo el amparo de ninguna orden, por déspota que sea quien dirige sus voluntades.

Los jefes que les pagan el sueldo cada mes con el dinero de los apaleados conocen sobradamente sus limitaciones neuronales. Saben bien que a ustedes les falta valor y les sobra fuerza bruta. Y saben también que carecen de la sensibilidad que les rompa el corazón cuando arrastran por el suelo a un anciano, estrangulan a una joven, pisotean con sus espuelas la mano de alguien ya reducido, aplastan el ojo de un esposado en el suelo o le rompen el tabique nasal a un vecino que lucha por sus derechos.

Derechos constitucionales que están siendo barridos sin justificación alguna, con su inestimable ayuda. Derechos básicos que le llevarían a ustedes y sus familias a tener una vida digna, hoy en peligro porque se la están robando aquellos por los que ustedes le parten la cara a los demás, mientras los responsables brindan con Moet Chandon, sin importarle el llanto indignado que cruje a la puerta, porque ya se encargan ustedes de secar las lágrimas a garrotazo limpio.

Han demostrado con sus actuaciones una incapacidad manifiesta para el ejercicio de la función que tienen encomendada. Han evidenciado una falta de respeto a los derechos ciudadanos merecedora de sanción. Y han castigado tan desproporcionadamente al «enemigo» que ya no hay camino para la reconciliación, por mucho que ahora la obediencia debida hiera sus conciencias, por escasa que sea la moral que profesan.

Avergüenzan ustedes a la gran mayoría de sus compañeros de profesión, porque han hecho estremecer al país con las brutales imágenes de apaleamientos a ciudadanos cuyo delito era pedir justicia, democracia y empleo. Sonroja ver el linchamiento indiscriminado de ciudadanos que esperaban un tren, paseaban por la calle o hacían su trabajo periodístico. Y abochorna ver a sus jefes aplaudir la barbarie que ustedes han protagonizado.

Por ello, merecen el desprecio de los parados, el abucheo de los funcionarios, la crítica de los periodistas, el ultraje de los obreros, la ira de los indignados, las pedradas de los jóvenes, el zapatillazo de las madres, la condena de los desahuciados, la repulsa de los profesores, el desaire de los jubilados, la indiferencia de los médicos y la sentencia de los jueces, pues el ensañamiento de sus actuaciones les excluye de la raza humana.

Quiero recordarles finalmente que la Ley Orgánica 4/2010, de 20 de mayo, del Régimen disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía, tipifica como falta muy grave en su Artículo 7, apartados c), d) y o): el abuso de atribuciones que cause grave daño a los ciudadanos; la práctica de tratos inhumanos, degradantes, discriminatorios o vejatorios a los ciudadanos, y la obstaculización grave al ejercicio de las libertades públicas. Y les advierto que estas faltas, según el Artículo 10 de dicha Ley, pueden llevarles a la separación del servicio, a la suspensión de funciones y al traslado forzoso.

Pero ustedes saben que no pasará nada de esto porque los políticos beneficiarios de su violencia les protegerán injustamente con la impunidad que no merecen.

AUTOEXILIO INTERIOR

AUTOEXILIO INTERIOR

¿Qué hacer cuando nada puede hacerse? ¿Cómo superar la frustración que genera la impotencia? ¿Cuál es el camino hacia la imposible redención? ¿Qué decir cuando las voces claman en desiertos? ¿Dónde acudir para recoger el armamento social? ¿Cómo evitar la sordera política al grito del pueblo?

La falta de respuesta a estas preguntas puede llevarnos a tirar la toalla sobre la lona del cansancio y abandonar el combate. La indiferencia política y la manipulación informativa puede llevar nuestros pasos tras el rastro del lema insolidario que pregona: ¡sálvese quien pueda! Negro preludio del autoexilio interior. Antesala de la rendición total que nos lleva a vivir en nuestra patria como si habitáramos en tierra ajena. A sobrevivir mirándonos el ombligo.

La situación de autoexilio interior puede llevarnos a salvar los enseres personales, a precintar la casa propia, a cerrar la puerta con llave, a colgar la solidaridad en el perchero, a poner sordina hermética a lamentos y suspiros, a censurar periódicos y noticieros televisivos, a formar gueto con amigos y a convertirnos en lo que detestamos.

Si hacemos eso, habremos perdido la esperanza en la resurrección, la vejez espiritual será nuestra compañera y la vida no bastará para salvarnos de la infelicidad.

DIES IRAE

DIES IRAE

La liturgia social invita hoy a los ciudadanos a celebrar el Dies Irae alrededor del templo del pueblo, con las manos blancas en alto y son de paz indignada, aunque la lideresa política manchega se haya empeñado en poner cartucheras a los indignados, pistolas a los parados  y cananas de cuatreros a pacíficos ciudadanos, hartos de verla a ella y todos los politiqueros chupar cada día con más fuerza de las ubres del Estado.

“Día de la Ira” que la Iglesia presta hoy al pueblo para que cante el himno de Tomás de Celano en versión laica, recordando a los representantes populares que es tiempo de dimisión y renuncia. Tiempo de liberar la democracia que tienen secuestrada en el Parlamento y en los Consejos de Administración bancaria. Tiempo de devolver al pueblo lo que es del pueblo.

Eso es lo que piensan, sienten y desean todos los ciudadanos que no están chupando del sistema y viven en el fango, es decir, la inmensa mayoría de españoles. Los mismos que se salvarán cuando la trompeta llame a todos al juicio democrático final y el pueblo acuda a la Misa de Requiem que se celebrará por todos los políticos que nos gobiernan, aunque muchos se empeñen en decir que no son todos los que están y el pueblo añada que no son todos los que están… en el Congreso, porque hay muchos depredadores fuera de los escaños, en cargos que no merecen.

Esta es la realidad del 25-S y no la que pretenderán hacernos creer mañana los políticos y medios de comunicación a su servicio, mostrando las actitudes violentas que desplegarán los descerebrados y mercenarios que hoy darán pie a los beneficiarios del sistema para justificar con argumentos torticeros lo injustificable, porque les conviene que los árboles impidan ver el bosque formado por millones de ciudadanos hartos de mentiras, abusos y desprecios.

LIBROS y libros

LIBROS y libros

Todo el conocimiento está repartido en los libros, pero no todos los libros hicieron cola a la puerta de la sabiduría. Los que llegaron tarde se quedaron sin la parte que les correspondía y contaminan el alma. Hay libros sanadores de ignorancia y otros que con efecto placebo inverso, embrutecen y provocan depresiones, decepciones insalvables y pérdidas de tiempo merecedoras de calderas infernales.

Es decir, no todo lo que se escribe merece ser leído, ni todas las páginas logran el reconocimiento de los lectores, porque hay libros reconfortantes que detienen los péndulos de los relojes para acomodarse al placer que genera su lectura; y hay libros que prorrogan el dolor de la frustración más allá del minuto que merece su lectura.

Hay libros que abrazan al lector con juegos de palabras envolventes, embaucadoras, recreativas y seductoras de almas que en ellos se abandonan; y hay libros que abrasan, queman, arden en las manos, combustionando las esperanzas puestas en ellos.

Hay libros confidentes y tentadores, que llevan en sus palabras mensajes de esperanza literaria hasta los ojos del lector; y libros chirriantes que ensordecen, bloquean y perforan las pupilas de los lectores.

Hay libros con vocación eterna de mantenerse en la cabecera de la cama para ayudar al sueño reparador; y otros nacidos para alimentar insomnios y pesadillas literarias.

Hay, finalmente, libros con las hojas desgastadas sobre la mesa; y libros sin abrir decorando las estanterías. Libros que alumbran el camino a seguir; y otros que nublan la visión con su vulgaridad, unida a la lluvia de faltas, errores y erratas que incineran el diccionario con sus rayos, a trueno limpio.

ISLA NEGRA

ISLA NEGRA

Tal día como hoy de hace 39 años, moría a las 22:30 horas en la clínica Santa María de Santiago de Chile, Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, el más grande poeta del siglo XX, – según García Márquez -, a causa del «mal de Chile», aunque el pretexto fue un cáncer de próstata, siendo llevados sus restos a la casa que tenía frente al mar en Isla Negra, cuando ya el dictador Pinochet había quemado todos sus versos.

Nunca estuve en Isla Negra, ni dejé mi huella en el piso de madera crujiente, ni recorrí sus estrechos pasillos. Tampoco dejé mensajes en sus muros ni cartas en su buzón. Ni siquiera apuntalé las empalizadas para impedir el paso a los rapiñadores enviados por el general Pinochet para esquilmar los gritos del Canto General.

Pero entre sus mascarones de proa encontré palabras libertadoras. En los mapas descubrí  la ruta a la solidaridad. Bebí en sus botellas nostalgias fraternales. Me sumergí en mares agitados contra la injusticia. Y pasé horas conversando con Pablo en el interior de una caracola.

 Frente al mar compartimos camarones, vino y disfraces. Alzamos nuestras copas por Federico, Luis, María Teresa, Rafael, Maruja, Salvador, Fraud, Natalia y todos los compañeros de la Residencia de Estudiantes, sin pensar que el viento ultramarino alimentaria la desesperanza en la imposible redención porque la dictadura perforó con su lanza el costado de Neruda, mientras La Chascona y La Sebastiana lloraban reclinadas sobre una ladera frente a la bahía de Valparaíso.