TENTADERO

TENTADERO

Confieso mi antipatía hacia la llamada fiesta nacional, incrementada por comentarios recibidos de buenos amigos conocedores de la oscura trastienda e irregularidades que se mueven entre bastidores, pero admitiendo que ayer se movió algo indefinible en mi ánimo hacia el espectáculo taurino.

Fui invitado a pasar la tarde en la finca la Calderilla donde pastan los toros del Puerto de San Lorenzo, propiedad de Lorenzo Fraile, junto a mi amigo Paco el notario, para asistir a un tentadero de vaquillas y sorprenderme de lo que José Juan y Lorenzín hacen rutinariamente.

Había que examinar las cualidades de unas becerras para ver si eran capaces de dar toros bravos como Dios manda o quedaban para chuletas a la brasa. Examen duro para ellas, con evaluación y calificación de las actitudes que mostraron ante puya, capote y muleta, que el torero francés Jean Baptiste le mostró en distintas posiciones y lugares del ruedo.

Silencio ceremonial en la pequeña plaza de tientas. Torerillos a la espera de robar unos muletazos. Gritos de estímulo a la embestida del animal. Y distraída mirada del veterano propietario que ha puesto en manos de sus dos hijos la hacienda y sabiduría que hizo grande la ganadería.

Trastienda de la fiesta que me ha dejado poso de esperanza en nuevo encuentro con faenas camperas, para aliviar la ignorancia que atesoro sobre cuanto allí sucedió, sin atreverme a preguntar para no interrumpir un protocolo tan ceremonial.

Pero tuve tiempo de constatar los conocimientos y satisfacción de José Juan al salvar vaquillas para maridarlas con sementales o su firmeza en condenarlas a muerte inmediata, y la valentía de Lorenzín a caballo enfrentándose a un toro de la manada que se le encaró a campo abierto.

Al final, merienda fraternal, compartiendo mesa propietarios, amigos, invitados, toreros y torerillos que participaron en el tentadero, donde el vino corrió abundante para acompañar queso, chorizo, salchichón, croquetas, huevos y ensalada, entre bromas, risas y comentarios sobre una hermosa tarde campera en las postrimerías del invierno.

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2 comentarios sobre “TENTADERO

  1. Como me sorprende tu confesión expuesta en el primer párrafo de tu comentario.
    Tú amigo Paco que fuiste el que durante nuestra juventud (compartida) despertastes en mi la chispa de ese arte llamado toreo, que ponías como muestra de buen saber a Don Santiago, paisano tuyo que con su seriedad aportaba a este «arte», lo que tú considerabas que un buen torero tenía que hacer: parar, templar, mandar y, como no matar, que si se hace al bolapie y marcando los tiempos resultaba ser el mejor colofón a una buena faena.
    Como he dicho al principio me sorprendio tu confesión en la introducción. Leyendo después tu comentario me agrada ver como aprecias lo bueno y bello que el toreo nos puede aportar a los que no nos movemos por los entresijos de ese mundillo, que como en casi todo lo que ha montado el ser humano tiene cosas no deseadas.
    Gracias Paco, ya que al encender esa chispa, hiciste de mi un aficionado al espectáculo de nuestra Fiesta.

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