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SALAMANCA LA BLANCA, ¿QUIÉN TE MANTIENE?

SALAMANCA LA BLANCA, ¿QUIÉN TE MANTIENE?

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Carbón

Dice la canción popular: “Salamanca, la blanca, ¿quién te mantiene?. Cuatro carboneritos,
 que van y vienen”. Fueron los carboneros mantenedores de la ciudad charra, y con uno de esos carboneritos he pasado la jornada entre la ignorancia y el asombro, ante el túmulo carbonífero que da vida a los tizones.

Primero se desmochan y olivan las encinas para hacer pequeños troncos de leña que se alinean formando un cono mocho, provisto de una boca en el vértice superior por donde se inicia el fuego ahogado en sorda humareda en su base, para que destile humo a través de tan irregular chimenea y por las bufardas inferiores, antes de que la sacadera, el rastro y la horca hagan su función, sacando del horno el ahumado carbón vegetal que templara los cuerpos en invierno.

Tres generaciones han hecho la tarea antes de que Fernando se hiciera cargo del negocio, transformando cada 5 kg de leña en 1 kg de carbón, llegando a batir su récord el día que fabricó 70.000 kg de carbón chamuscando 350.000 kg de encina en un solo cono forrado de tierra, cuya misión fue y podría seguir siendo, darle el temple necesario para que la madera cociera y extinguir el fuego.

En los chozos donde pasaban los veinte días dedicados a la tarea, utilizaban como frigorífico paja mojada para guardar el vino y las viandas, en muchos casos a base de tencas de las abundantes charcas que rodean Matilla de los Caños del Río, donde las he degustado más de una vez con las primeras autoridades municipales de la zona.

TENCAS POLÍTICAS

TENCAS POLÍTICAS

Llevo unas horas en la blanca tierra que mantienen dos carboneritos, viendo a la Clara ir a misa con el librito en la mano a pedirle a Dios perdón, mientras la enamorada exige a su hombre echar el surco derecho a la ventana para ser labrador de sus padres mañana.

En estas coplas estaba cuando unos amigos me invitaron a cambiar las sardinas gallegas por tencas salmantinas y hasta Matilla de los Caños me fui en compañía de mi amigo Antonio a degustar ese pez dulceacuícola que habita en el lodo de las charcas, capturado «de esa manera» por los anfitriones de la cena.


 

 

 

 

Pero no va de tencas la entrada de hoy, sino de política porque entre los once que compartimos mantel estaban el alcalde Nazario y el teniente de alcalde Ciriaco, obligándonos en la sobremesa al inevitable comentario político, que reproduzco con su autorización, como testimonio de una situación ejemplarizante de lo que ocurre en pequeñas localidades.

Preguntón: ¿En el pueblo quién gobierna?

Ciriaco: Quién va a gobernar, el Partido Popular. Tenemos cinco concejales y los socialistas dos, y de milagro, porque no los merecen. Aquí presentaron a la alcaldía una maestra que no es de aquí, nadie la conoce y ni siquiera vino por el pueblo el día de las elecciones. ¿Quién cojones va a votarles? Eso sí, en las elecciones generales siempre ganan los socialistas porque hay muchos trabajadores. Pero en las municipales se vota a las personas y ninguno de los 712 habitantes conocía a la candidata socialista. Tenían que haber presentado a alguien del pueblo.

Preguntón:  ¿Cuánto cobráis los concejales?

Alcalde y teniente de alcalde: ¡Ni un duro! Es más, el cargo nos cuesta dinero de nuestro bolsillo. Estamos aquí para servir a los vecinos, aunque todo sean problemas. Sobre todo cuando uno pide o protesta por algo y otro viene pidiendo y protestando por lo contrario.

Preguntón: ¿De dónde sacáis los siete millones de pesetas para las fiestas?

Nazario: Pues de impuestos y del Estado, pero este año hay que bajar el gasto aunque sea difícil porque las vaquillas, que son millón y medio, no pueden quitarse; las orquestas, dos millones y medio, tampoco se pueden tocar; las setecientas mil de la paellada popular hay que mantenerlas; y luego los juegos para los chavales, etc.

Preguntón: ¿Y el trabajo?

Nazario: Pues mucho. Que si reuniones aquí y allá, viajes, negociaciones y más de mil quinientas firmas que hay que echar. Pero todo lo haces por la gente, porque si fuera por el dinero, sería la ruina.

Preguntón: ¿Y las recalificaciones…?

Ciriaco: ¿Corrupción dices? Aquí nada. De eso no hay. Queremos aumentar el perímetro del pueblo y es imposible. Pedimos algo y vienen los ingenieros con el helicóptero y dicen: aquí no y aquí tampoco. Y luego tienen que estar los vecinos de acuerdo porque si uno dice que no, se jodió.

Así fue la tertulia y así queda escrito, agradeciendo las tencas, la conversación y la amistad que allí recibí por parte de todos, estando obligado a corresponder.