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Etiqueta: sueldazo

RAREZAS PARLAMENTARIAS

RAREZAS PARLAMENTARIAS

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La parálisis que sufre el Parlamento español es buen momento para reflexionar sobre ciertas “rarezas” que suceden en ambas Cámaras, con la esperanza de evitarlas en el futuro, aun sabiendo que continuarán sucediendo como están porque la contradictoria condición humana nos lleva fatalmente a ello, desde que el primer simio puso pie en tierra.

Raro parece que nuestros parlamentarios lleven dos meses paralizados, vegetando en los escaños y pasillos camerales, pero cobrando el sueldo mientras sus jefes de fila negocian entre ellos sin llegar a un acuerdo, sabiendo que si los empleados de una empresa no trabajaran mientras los miembros del comité de empresa negocian el convenio, no cobrarían el salario y muchos se irían al paro de forma inmediata.

Raro parece que sus señorías se insulten entre ellos, mientan con descaro y profieran graves acusaciones mutuas de todo tipo en el Congreso sin que nada les ocurra, mientras los ciudadanos podemos sombrearnos en calabozos por insultarles a ellos.

Raro parece que los parlamentarios sean los únicos “trabajadores” que fijan sus propios salarios, establecen sus privilegios y legislan protecciones judiciales para ellos, mientras el resto de ciudadanos dependemos de su “señora” voluntad.

Raro parece que se obligue a los ujieres del Parlamento a llevar corbata, – como un presidente hizo con dos parlamentarios -, y que los padres de la patria puedan ir descorbatados por los escaños y pasillos de los pasos perdidos.

Raro parece que los parlamentarios puedan yantar y libar en la cafetería que arrendamos todos los ciudadanos a un hostelero, mientras los propietarios del local no pueden disfrutar de esos precios en las cafeterías donde se ven obligados a consumir.

Raro es todo lo que parece raro, siendo muchas las rarezas crónicas de un raro Parlamento formado por individuos raros procedentes de la rara cepa nacional, que con sus rarezas convierten en natural lo que sería raro en otras latitudes.

¿BERMUDAS EN EL CONGRESO? NO, GRACIAS

¿BERMUDAS EN EL CONGRESO? NO, GRACIAS

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El empeño del señor Bono por conseguir que quienes visiten la casa de sus “padres políticos” lo hagan con el mismo recato que acuden a las iglesias, le ha llevado a vestir como santos a los turistas que abren la boca mirando al techo del salón para ver los orificios que hicieron los tricornios aquel patético 23 de febrero. Pero, claro, no se da cuenta el presi que sus pupilos parlamentarios no merecen el respeto de los dioses – que son tres -; de las vírgenes, que hay cientos de ellas -; y de los santos, – contados por miles.

Según reza la circular de la Secretaría General, aprobada por la Mesa del Parlamento el 21 de junio: «El acceso y la circulación por los edificios del Congreso de los Diputados deberá efectuarse con la vestimenta adecuada al decoro exigible». Es decir, que desde el 1 de julio se nos impide a los hombres pasear en pantalones cortos por los pasillos y apoyar camisas cortas de manga en el respaldo de los escaños, teniendo prohibido las señoras lucir tirantes, generosos escotes y escuetas minifaldas, como muestra de respeto a la Cámara y dignificación de la Institución.

No está mal la norma, pero a los ciudadanos nos gustaría que se dignificara el Congreso por otros caminos más justos, serios y beneficiosos para nosotros, convirtiéndolo en caja de resonancia ciudadana y auténtico foro de representación popular. Desearíamos que la inmunidad judicial y los privilegios de sus señorías se fueran a la papelera. Quisiéramos ver a los diputados trabajando para justificar el sueldazo que ganan. Aspiramos a ver fuera de los escaños a todos los encausados en procesos judiciales y a los sospechosos de corrupción. Anhelamos que los congresistas se remanguen las mangas de las camisas y se pongan al servicio de los vecinos.

Pero mientras estos deseos se cumplen, quien no guarde en la Cámara el decoro que satisface a Bono, a la calle. Así se ha hecho con diez periodistas, que fueron invitados a abandonar las instalaciones con modales impropios de la más simbólica Institución democrática, por orden del sumo pontífice parlamentario, don José, para satisfacer sus ínfulas de Papa.

Y no es que el señor Bono sea un puritano, no; aunque siga fielmente las normas morales con gran rigurosidad, pero sin ostentación ni exageración alguna. Todos sabemos que sus virtudes evangélicas, le impiden llevarse un lápiz que no sea suyo, como demuestra la pérdida de patrimonio personal que ha sufrido desde que llegó a la política hasta hoy, prácticamente en la ruina. Tampoco el señor Bono es un cínico porque no ha pertenecido, ni pertenece, ni pertenecerá a la escuela filosófica griega fundada por Antístenes, que rechazaba los convencionalismos sociales y defendía una vida austera. Ya.

Por eso, tildar al multimillonario presidente del Congreso de cínico y puritano es tan falso e injusto como llamar chorizo y lenguaraz al “pelucas”.