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LA DICHA DE SER MADRE

LA DICHA DE SER MADRE

Las diferentes formas de manifestar la alegría se distinguen por el origen que provoca esta, mereciendo especial atención las actitudes tan opuestas manifestadas por los agraciados, algo que les impide ser complementarias por ser contrapuestas en la causa del regocijo que generan, aunque todas ellas llenen de satisfacción a quienes las disfrutan.

La primera se refiere a la forma que tienen de expresar públicamente su regodeo las personas agraciadas en los sorteos de lotería, sin recato, prudencia, ni pudor, actuando de la forman que todos sabemos: dando gritos, cantando bulliciosos, mostrando enloquecidos el décimo afortunado, saltando, besando maniquíes y libando vino espumoso hasta enrojecer para celebrar ese guiño de la fortuna.

También expresa su alegría con emoción contenida el recién titulado universitario, con la distintiva banda colegial plegada sobre el pecho y los extremos colgando a la espalda. O el catedrático poniéndose orgulloso birrete y toga para abrazar a su familia y amigos, satisfecho de haber conseguido la presea académica perseguida durante años.

Pero ninguna felicidad es comparable al profundo sentimiento íntimo de los enamorados que se acarician en silencio con la mirada, pasean las manos por la piel del otro, se humedecen mutuamente los labios, pierden los pasos caminando solitarios y abrazados por la nube feliz que los envuelve, hasta culminar su andadura en la dicha de la madre primeriza que contempla emocionada el primer gesto de su hijo recién nacido, expresando una felicidad desbordante, sin castañuelas, títeres, alharacas, ni aspavientos.

El rostro de la madre expresa una dicha serena, responsable, comprometida, inquietante y esperanzada, pensando en su hijo, consciente que a partir de ese irrepetible momento la criatura que abraza será el principal argumento de su vida, exponente de su callado sacrificio, permanente renuncia, constante dedicación, incondicional entrega, inagotable trabajo y generoso esfuerzo, para sacar felizmente adelante el retoño que duerme en ese momento a su lado sin importarle nada lo que ocurre alrededor.

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En tiempos de esclavitud y mercadeo de negros africanos, se colgaban pasquines en las paredes de ciudades gobernadas por los actuales adalides de la libertad, el respeto y la democracia, en los que podían leerse anuncios como estos:

Vendo negra de veinte años, sabiendo coser y planchar, no apta para cocina.

Se cambia coche por criada con buenas costumbres y sin vicios conocidos.

Si busca siervo sumiso y entregado, a buen precio, yo puedo vendérselo.

Se vende mulatito con experiencia, para hacer los servicios que se requieran.

Se alquila primeriza recién parida con buena y abundante leche garantizada.

Ofrezco huérfana joven con todos los dientes, disciplinada y trabajadora.

Se vende criada sin enfermedades, un piano y dos mesas. Todo muy barato.

Dispongo de negros jóvenes recién llegados, ya limpios y despulgados.

La situación no ha cambiado siglos después, por mucho que los explotadores de la miseria se nieguen a reconocerlo y sus palmeros trafiquen con las palabras para encubrir la demagogia. En los tablones de anuncios, cabinas telefónicas, publicidad en buzones y páginas de Internet, pueden leerse demandas de empleo que avergüenzan, aunque el lenguaje disfrace la explotación y el abuso.

Soy una chica que busca trabajo de lo que sea, dependienta, camarera, limpiadora o charcutera, por 600 euros. Necesito trabajar, por favor.

Búlgaro de 23 años busca trabajo de camarero, chófer, cuidador, albañil, jardinero o lo que haga falta. Tengo papeles pero no pido contrato ni horario y estaré a disposición del jefe.

Joven ucraniana se ofrece para cualquier trabajo, pero para trabajar, no para otras cosas. Por favor, no llamen si no es para eso ni por motivos de aventuras.

Senegalés de 43 años fuerte y con salud, pasea perros, reparte publicidad, riega jardines, cuida enfermos a domicilio, lleva las compras a la casa, reparte mercancía y hace lo que sea.

Chica peruana de 32 años cuida personas mayores, hace tareas domésticas, puede cargar con cosas, sabe coser y planchar, también cuida niños y animales.

Soy rumano y limpio tejados, canalones y cloacas. Puedo hacer cualquier tarea que se me encomiende  por 500 euros al mes. No he cometido delitos.