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ENTENDEDERAS Y EXPLICADERAS

ENTENDEDERAS Y EXPLICADERAS

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Viendo la intolerante discrepancia entre los partidos políticos, sus líneas rojas, su falta de voluntad real para llegar al acuerdo y lo que se esconde tras las negativas de entendimiento, no queda otra opción que pensar en malintencionadas entendederas y tendenciosas explicaderas, que justifiquen las irreconciliables divergencias que existen entre ellos.

En ocasiones la incomprensión y el desacuerdo entre dos partes es inevitable por malas explicaderas de quien argumenta sus razones, o malas entendederas por parte de quien las recibe, pues no siempre los mensajes se emiten correctamente para que pueda ser entendidos, o no se entienden bien por quienes los escuchan.

Esto es debido a la dificultad de transmitir el pensamiento por el emisor o a interferencias en el receptor mental de quien recibe las ondas, situándose el origen del problema en causas diversas que van desde la intencionalidad en la mala expresión de lo que se piensa, hasta la negativa a entender aquello que no se quiere oír por claro que sea el razonamiento expuesto.

Esta discordancia entre explicaderas y entendederas es la causa de muchos males que a nos aquejan y del fracaso en mesas de negociación, discusiones variadas, aulas docentes, quejas vecinales, debates políticos, asambleas públicas y conversaciones privadas.

No puede haber entendimiento cuando se bloquean en la Trompa de Eustaquio las opiniones divergentes, se argumenta lo contrario a lo que practica, se niegan realidades evidentes, se defienden espurios intereses, se manipulan argumentos, se cierran las esclusas del entendimiento o se confunden las palabras en el relato, despistando a propios y extraños.

Y es que entre lo que se piensa, lo que se quiere decir, lo que se cree que se ha dicho y lo que se dice, hay en ocasiones igual abismo que entre lo que se quiere escuchar, lo que se escucha, lo que se entiende y lo que se quiere entender.

PODEMOS ME RESPONDE

PODEMOS ME RESPONDE

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La victoria de Syriza en las elecciones griegas, abre las puertas al espejismo de Podemos, dándome la posibilidad de hacer pública la experiencia personal que he vivido con esta organización política, por ser algo tan inesperado como alentador en un país donde los políticos viven ajenos a opiniones ciudadanas, afectados por una sordera social crónica.

Escribí a el pasado 15 de diciembre en esta bitácora un artículo crítico contra la posición contumaz y errónea mantenida por Íñigo y toda la organización en el “caso Errejón”. Posteriormente les manifesté mi decepción  censurando a Monedero por su torpeza y ambigüedad en la explicación por los euros recibidos. Expresé también mis dudas sobre la viabilidad de su programa, aunque compartiendo el proyecto. He censurado la prepotente imagen mostrada por sus líderes en los platós televisivos. Y, finalmente, advertí sobre el victimismo exculpatorio de considerarse perseguidos por una conspiración masonicocastista.

Reparos personales hechos al partido y a sus dirigentes por los errores cometidos ante las inquietantes situaciones creadas por los protagonistas, sin percibir las consecuencias de semejantes torpezas cometidas por personas de indudable talento político.

Hago pública la agradable y desconcertante sorpresa que me produjo recibir en mi correo privado una respuesta de la organización aceptando mis críticas palabras y agradeciendo la censura recibida, con propósito de enmienda incluido que estimo sincero, quedando asombrado de ello en un país donde la prepotencia política, la sordera a las críticas y el desprecio al ciudadano, han sido norma de conducta en los partidos tradicionales.

Doy las gracias a Podemos por su respuesta a mis palabras; gracias por oír esta voz que clama en el desértico oeste peninsular; gracias por la lección de contrición política realizada; gracias por el esfuerzo de atender a quien no demandó su atención; y gracias por devolver a este ciudadano la ilusión democrática, con la esperanza de no acabar defraudado junto a quienes  les darán su confianza en las urnas.

CASO ERREJÓN

CASO ERREJÓN

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Un buen amigo me pide opinión pública sobre el «caso Errejón», pensando que voy a decir lo que espera que diga cuando en realidad mi pensamiento está muy alejado del suyo en esta cuestión, aunque coincidamos con el proyecto «renovador, rompedor y limpiador» de Podemos, como le sucede a más ciudadanos cada día, según reflejan las encuestas.

En contra de lo niegan muchas incondicionales voces, hay «caso Errejón» porque la tozudez de los hechos impide escamotear una realidad que está sobre la mesa social con el peso específico que corresponde a quienes han hecho de la honestidad bandera, erigiéndose en adalides de una administración pública honrada y limpia hasta el último de sus rincones.

A quienes seguimos ilusionados con los postulados defendidos por la organización política Podemos, manteniendo la esperanza en que sus principios acaben imponiéndose en la sociedad española, nos sorprende la torpeza intelectual y política de sus líderes al infravalorar la persecución a que estarían sometidos por todos los poderes reales y fácticos implantados entre nosotros.

Dicho esto, cierto es que la apertura de veda a la caza Podemos está siendo desmedida, pero no es menos cierto que al final los detractores han acabado cazando pieza.

Cierto es que no pueden compararse los graves casos de corrupción con lo sucedido a Errejón, pero es falso que se trate simplemente de un “papelito”.

Cierto es que el castigo mediático es desproporcionado, pero también es verdad que no se trata de una fantasmagórica confabulación judeo-masónico-marxista.

Cierto es que todo podría haberse arreglado sin el exceso de confianza demostrado, pero no es menos cierto que en la Universidad huele a podrido.

Cierto es que existen corruptelas mayores, pero no pueden minimizarse las corruptelillas, porque son el comienzo de las grandes trampas y fraudes.

Cierto es que las Instituciones necesitan ser barridas de porquería moral, pero antes hay que coger la escoba y barrer la casa propia de cada cual.

Cierto es que satisface ver la altura a que Podemos ha puesto el listón de la honestidad, pero la mujer del César ha de parecer honrada, además de serlo.

Cierto es que los aspirantes a gobernarnos deben exigir el máximo compromiso a los demás partidos, pero sin aplicar rebajas o descuentos a las exigencias propias.

Cierto es el mayor daño que reporta la viga en el ojo ajeno, pero también perjudica la paja en el propio, cuando se ha confiado en la vista del afectado.

Cierto es que el director del proyecto autorizó verbalmente la ausencia, pero también es verdad que el amiguismo con Montero desacredita el permiso oral.

Cierto es que otros partidos tienen más mierda que ocultar, pero ese argumento justificativo es inaceptable en políticos a quienes se supone honradez y altura política.

El doble incumplimiento de contrato de Íñigo Errejón, por no estar en su puesto de trabajo, ni tener compatibilidad con su responsabilidad política en Podemos, no es asunto menor, ni cuestión de papelitos. Y quienes podemos votar a Podemos pedimos respuesta del partido acorde con lo que todos esperamos de ellos para la redención de este país.

Nos conformamos con que Errejón hubiera dicho: “Es mía la responsabilidad de haber incumplido un trámite administrativo de obligado cumplimiento que rectificaré de forma inmediata, asumiendo las consecuencias que de ello se deriven y lamento el involuntario daño político que mi negligencia haya podido ocasionar a Podemos”. Y punto.

FONDOS DE CAMALEONES

FONDOS DE CAMALEONES

BOE-A-2013-7855

Los camaleones políticos constituyen una familia escamosa y repelente, formada por veintidós especies sin parentesco, caracterizadas por su habilidad para cambiar de color la realidad según las circunstancias, mientras atrapan a los votantes con su larga, pegajosa y demagógica lengua, ingiriendo papeletas de las urnas para alimentar el poder y proteger sus privilegios con una dura capa de queratina, sobre la que rebotan las necesidades del pueblo, mientras ellos se reparten el dinero de los demás.

La diferencia entre los fondos de reptiles y los fondos de camaleones, es que los primeros se prorratean a cencerro tapado y los segundos se vocean con desvergüenza en el Boletín Oficial, irritando a los paganos que ven indignados como se llevan el dinero quienes destruyen su bienestar.

No sé quiénes dijeron que no había fondos en la caja del Estado para atender servicios básicos, es decir, que la hucha común que a los ciudadanos pertenece estaba escasa, pretendiendo tales voceros engañarnos una vez más, diciéndonos lo que no es, con pretensión de llevarnos al huerto con la sonrisa en los labios.

Por el BOE del 17 de julio hemos sabido que pagamos al PP la cantidad de 6.142.028,67 eurazos anuales, al PSOE, 3.504.479,04 y así sucesivamente a 22 partidos políticos, para sus gastos de funcionamiento, porque no les llega con las cuotas de los afiliados, que es de donde tendrían que sustentarse todos ellos.

Además, añade el BOE otros 315.374,82 € para PP, 179.944,53 € para PSOE y cantidades variadas para los otros veinte partidos, para que se los gasten en seguridad, por si algún indignado, desahuciado, timado preferencial, parado, dependiente o ciudadano devaluado, se le ocurre tomarse la justicia por su mano, ante el aplauso de los espectadores.

A estas cantidades debemos añadir las entregadas por los contribuyentes a las organizaciones sindicales y a la propia “patronal” – que tampoco llega a fin de mes la pobrecita – mientras los paganos se mueren en espera de ser llamados al hospital, los adolescentes se hacinan en las clases, muchos universitarios se ven obligados a colgar los estudios, la I+D+I está en la papelera, cada jubilado sostiene a otra familia y los corruptos sonríen desde el escaparate protegidos por algunos mercenarios de la pluma y el micrófono.

BIPARTIDISMO SOCIAL

BIPARTIDISMO SOCIAL

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El eterno debate sobre el bipartidismo político, ha tomado en los últimos meses un especial protagonismo, con división de opiniones entre los beneficiados con el reparto alternativo de poder PP-PSOE, y los decepcionados por tantos efectos negativos como ha generado esa alternancia en la Moncloa.

Pero hay otro bipartidismo de índole social, más injusto, abusivo, insolidario y degradante que el político, donde se obliga a militar en uno de estos partidos a millones de ciudadanos que no han solicitado su ingreso en el mismo, ni desean permanecer en él, pero que han sido engrilletados a su pata por quienes militan en el otro partido.

Me estoy refiriendo a esos dos grandes partidos sociales: el de los ricos y el de los pobres. El primero, tiene pocos militantes pero elevadas cuentas corrientes y mucho poder, para contrarrestar los millones de afiliados al segundo, con  escasa influencia y mucha miseria, generada por políticos del colorín nacional, sindicalistas horizontales, empresarios de sí mismos, profesionales de la usura, defraudadores millonarios y estafadores de guante blanco que han metido mano en la hucha común.

No tengo vocación de redentor porque temo acabar crucificado, pero sabed que para liberar a la pobreza de los grilletes que atenazan la miseria a la vida de los desfavorecidos, es necesario unir todas las manos para formar una cadena que ahogue en la revolución toda la podredumbre que inunda Instituciones públicas, consejos de administración, partidos políticos, entidades financieras y chiringuitos varios, con hedor a mezquindad, degeneración, cicatería, sordidez y corrupción.

COMPROMISO DE CONCIENCIA

COMPROMISO DE CONCIENCIA

La noción de conciencia es múltiple, variable y escurridiza, pero ha de ser consecuente con el modo de pensar de cada cual. Por eso remuerde a quien la traiciona, provocándole el desasosiego que siempre acompaña a la decepción personal.

Pero de ahí no pasa el daño, porque el perjuicio que reporta al traidor su remordimiento, se ve compensado con el beneficio que recibe.

Tal es el caso de los militantes de partidos políticos que votan decisiones de las cúpulas dirigentes, en contra de su conciencia.

O el de los militares, obligados a matar a hipotéticos “enemigos”, cumpliendo órdenes de quienes nunca han empuñado un arma contra otro ser humano.

O los policías que reprimen indiscriminadamente con desmedida violencia a porrazo limpio y certero bolazo, manifestaciones de ciudadanos que piden trabajo, pan y justicia.

O el verdugo que ajusticia a un reo, sin conocerlo siquiera, cumpliendo una sentencia o sometiendo su voluntad a una orden externa.

Son objeciones de conciencia conculcadas sin justificación alguna, por mucho que los autores apelen a la obediencia debida, porque ante la muerte y la opresión no hay justificación que tranquilice las conciencias honradas, solidarias y humanitarias, que pagan con el insomnio eterno su claudicación.