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NUEVO PATRIOTERISMO

NUEVO PATRIOTERISMO

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Siempre hemos tenido en la piel de toro pelos erizados de patrioteros, que han confundido la bolsa común con su bolsillo, los intereses comunes con los propios, el Estado con su cortijo y a los ciudadanos con imbéciles esféricos, pero nunca se dio el atrevimiento de que el tesorero nacional se travistiera en cajero del partido gobernante, confundiendo churras con merinas para justificar de forma insultante el exterminio de tantas ovejas inocentes.

Perder sustancia gris por intoxicación con papel moneda, lleva a confundir sentido común con austeridad, ofendiendo el buen sentido de los mortales y evidenciando una atrofia mental incapacitante para custodiar los fondos del banco nacional al enajenado patriotero afectado de exceso cromosómico en su cariotipo.

Alguien cercano al señor Linde debe explicarle la diferencia entre el patriotismo de los patriotas que son tales por demostrar su amor a la patria, y el patrioterismo ejercido por él descaradamente y sin vergüenza, al alardear con cerebro de mosquito, generosidad de usurero, contaminación politiquera y cinismo patriotero, que la austeridad es patriotismo.

Afirmación sin cordura alguna ni oportunidad, de un patriotismo existente únicamente en un rincón apolillado de su cerebro, porque ni siquiera los supuestos beneficiarios de su dislate se han atrevido a confundir los recortes con actos patrióticos.

Don Luis María ha demostrado ser el paradigma del insulto ciudadano que llevamos soportando durante años con paciencia espartana quienes vemos cerca la redención, porque el sentido común ha de imponerse en las elecciones que se avecinan, ni no queremos ver nuestra dignidad humana rodando por las alcantarillas del más humillante desprecio.

ZAPATERO LINDE, A SUS ZAPATOS

ZAPATERO LINDE, A SUS ZAPATOS

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El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha propuesto ante la Comisión de Economía y Competitividad del Congreso nuevas «fórmulas complementarias» de capitalización adicionales a las pensiones públicas, que refuercen el ahorro durante la vida activa de los trabajadores.

Es decir, ha pedido que los ciudadanos contraten planes de pensiones con empresas aseguradoras, vulnerando sus competencias y emulando a los propietarios de dichas empresas, pareciéndose más a uno de ellos que a un funcionario público con responsabilidades diferentes a las ejercidas hoy por él antes los representantes del pueblo español que debe servir.

Recordemos que las funciones del Gobernador del Banco de España son: inspeccionar, supervisar y controlar las actividades financieras de las entidades bancarias, gestionar la deuda pública pactando procedimientos de emisión, amortización y gestión de la deuda, establecer la cantidad de moneda que debe ponerse en circulación, promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago y elaborar informes y estadísticas sobre indicadores económicos como: PIB, precios, demanda nacional y de actividad, balanza de pagos, mercado de trabajo, etc. Esas son sus funciones y no otras.

Sugerimos al señor Linde que olvide presuntos intereses personales y se ponga a investigar, entre otros muchas cosas, por qué no fluye el crédito bancario a los ciudadanos y las empresas, después de recibir miles de millones de euros procedentes de los 100.000 recibidos por el Gobierno para el rescate bancario, que el Estado ha utilizado para el saneamiento del sistema financiero español a través del FROB.

De no hacer esto podríamos pensar que su situación es similar a la del director del Servicio Catalán de Salud, señor Padrosa, a su vez apoderado de seis empresas privadas sanitarias que facturaron 14 millones de euros al propio CatSalut dirigido por el ilustre Josep María, investigado hoy por la Oficina Antifraude catalana.

Zapatero Linde, dedíquese usted a reparar sus zapatos, olvídese de las pensiones, no caiga en intrusismo político, póngase al servicio de los ciudadanos que le pagan el sueldo, quítese la camisa de once varas que se ha puesto, salga del lodazal donde se ha metido y cumpla con sus obligaciones, que no son pocas, ni baladíes.