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Etiqueta: inseguridad

LIBERTAD

LIBERTAD

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De todos los valores sociales, tal vez el más preciado sea el de la libertad personal, a pesar de que algunos dirigentes políticos y laborales pretendan resucitar la Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium, porque el temor a la libertad forma parte de su clave genética y fue un ingrediente básico de la leche que mamaron.

Cabe la rebeldía ante caprichosas decisiones de los patrones y la desobediencia a órdenes externas con santidad «caminera de Obra», si la claudicación implica renunciar a la propia conciencia y libertad de pensamiento, condenando la inteligencia que capacita para reflexionar y tomar decisiones personales.

El jefe temeroso de la opinión ajena está inhabilitado para el liderazgo que ostenta, por la inseguridad que demuestra en sí mismo y el miedo evidente a perder el poder que mantiene artificialmente a golpes de mano sobre la voluntad de los subordinados. El líder emocionalmente estable e intelectualmente formado, rebate y contrarresta con argumentos y acciones las censuras recibidas; pero los inseguros piden inmediatamente el bolígrafo para tachar de la lista al discrepante, porque estos cabecillas suelen disponer de un servicio de palistas dispuestos a enterrar disidencias y disidentes en la fosa del olvido.

Renunciar a la propia conciencia, amordazar la libertad de opinión y someter la voluntad a caprichos ajenos, cumpliendo dictados contrarios a sentimientos propios, silenciando pensamientos, traicionando creencias personales y vendiendo el alma al postor para alcanzar el poder, mejorar la cuenta corriente o evitar un castigo, es preludio de fracaso moral irreparable.

Se llama orejisano al animal que no tiene marca de propiedad en ninguna parte de su cuerpo, pero no abundan en la sociedad los bípedos humanos orejisanos, mantenedores de la independencia sarabaíta y rebeldes a la disciplina cenobita, que aspiran a conservar intacta su libertad, sin señal alguna, sosteniendo como irrenunciable la individualidad, el albedrío y la conciencia.

AMAR Y SER AMADO

AMAR Y SER AMADO

Unknown

Amar es opción subordinada a la voluntad de cada cual, pero ser amado está a merced de conformidades externas, no siempre dispuestas a complacer el amor, haciendo posible la fusión de agente y paciente.

Quien ama pierde su identidad al fusionarse con la persona amada, pero ésta puede ser querida manteniendo su independencia sin mácula ni contaminación, porque la indiferencia protege su dolor del contagioso amor.

La persona amada es el pretexto que pone el amor sobre la mesa para hacerse visible en la vida de quien ama, pero no justifica el fracaso del olvido prematuro que no da tiempo a guardar las conmociones del amor en su espíritu.

El ser amado teme la caducidad del amor, se niega al abandono y desecha la soledad, pero sabe que todo ello es posible si un golpe inesperado de la sangre conmueve los cimientos de la inseguridad a que conduce el riesgo de amar.

Amar es dulce costumbre que retrocede espantada por la indiferencia de corazones pedregosos, mientras multiplica en los desamparados la esperanza de ser amados a golpes sistólicos fraternales y diastólicos solidarios.

Ser amado ilumina, vivifica, alienta, consuela y acompaña de paz las acciones amorosas, pero amar excede en generosidad, desborda benignidad, sobresale en benevolencia y complace a quien otorga amorosidad.

Si amar nunca hiere porque nada espera, ser amado deja en el alma cicatrices cuando la luz de amor se extingue en la vida del amado y la oscuridad deja a la intemperie recuerdos de una felicidad que olvidó su paradero.

DOBLE INSEGURIDAD LABORAL

DOBLE INSEGURIDAD LABORAL

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La relación inversa que mantiene la seguridad con su antónimo, nos permite afirmar que la inseguridad laboral ha ganado terreno en los últimos años, obligando a los trabajadores a tirar por la borda grandes paquetes de estabilidad que se habían almacenado durante muchas décadas en el desván laboral, tras siglos de luchas, privaciones, sacrificios, condenas y muertes.

A la inseguridad tradicional que se ha llevado por delante a miles de obreros caídos de los andamios, se añaden enfermos crónicos que hacen cola a la puerta de los hospitales, como silicóticos, envenenados con productos químicos, quemados por electrocuciones y mutilados por máquinas, al ser obligados a trabajar sin las oportunas medidas de seguridad en el trabajo.

Pero ha tomado cuerpo una nueva inseguridad laboral, fruto de la sumisión política, que está llevando a la explotación de millones de proletarios indefensos que sobreviven en la intemperie legal, desamparados por unas leyes encaminadas a proteger clase dominante, haciendo sonreír a la insaciable patronal y aplaudir al mundo financiero.

Esta doble inseguridad confirma una incertidumbre laboral sin precedentes, donde los trabajadores se preguntan angustiados quién los comprará tras la inmediata depuración que les espera. Y la duda sanitaria obliga a los asalariados a interrogarse sobre las consecuencias que tendrá su próximo accidente de trabajo.

En resumen, mientras unos pierden trabajo otros pierden la vida trabajando, sin que esta siniestra situación parezca inquietar a quienes deciden sobre la vida de los trabajadores desde los despachos donde han sido puestos por ellos.