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Etiqueta: grilletes

ESPIRAL DE VIOLENCIA

ESPIRAL DE VIOLENCIA

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Es el instinto de supervivencia sustento de la vocación de vida que tiene el ser humano desde que abandona el lecho materno, porque nadie viene al mundo anhelando infelicidad, ni nacemos para ser explotados, maltratados, reprimidos, humillados o castigados, por seres de la misma especie, a quienes ha sonreído la vida desde la cuna donde fueron amamantados.

Nadie quiere padecer injusticias; ni pasar por situaciones infrahumanas semejantes a los animales asilvestrados; ni ser cazado con leyes más crueles que los disparos, cuando estas niegan derechos fundamentales de las personas; ni, por supuesto, morir antes de tiempo por no tener al alcance de la mano un fármaco que aplace la visita de la parca.

¿Quién se extraña, pues, que a la primera violencia ejercida por el poder, traducida en abusos y abandono de los desfavorecidos, estos respondan con protestas violentas, como tantas veces ha testificado la historia, desconocida por los suicidas que llevan en la solapa la cuenta corriente, creyendo que ese salvoconducto va a librarlos de lo que ningún explotador se ha librado en rincón alguno de la Tierra?

La respuesta violenta revestida de legalidad con que responde el poder a la rebelión popular es la injusta agresividad sufrida por los revolucionarios, con el hipotético fin de salvaguardar el orden público – el suyo, claro -; la seguridad ciudadana – la suya, por supuesto -; y el mundo libre – es decir, su antojadiza libertad.

Van entonces las corazas a por los agitadores. Les ponen bridas, mordazas y grilletes para callar su voz, los inmovilizan en rincones carcelarios y los amortajan en vida, sin percibir que cuando la simiente de la rebeldía ha prendido en los corazones oprimidos, la espiral de violencia es imparable, la revolución inevitable y los muertos, heridos y mutilados siembran de cadáveres las morgues urbanas.

CRISTIANOS DEMÓCRATAS ANTICRISTIANOS

CRISTIANOS DEMÓCRATAS ANTICRISTIANOS

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El silencio de la Iglesia ante los decretos exterminadores que los cristianos en el poder imponen a sus pobres hermanos en la fe, nos obliga a denunciar el anticristianismo de tales mandatarios, que parecen estar más cercanos al anticristo o demonios fugados del infierno, que a los ángeles custodios celestiales.

Sorprende el cristianismo de Ángela Merkel, líder de la Democracia Cristiana alemana y miembro de la Unión Social Cristiana de Baviera, que estando rodeada de cristianos por todas partes, no practica la doctrina de Cristo, sino la dictada por el becerro de oro al que todos adoran, aunque ninguno confiese su servidumbre al ídolo financiero.

La doctrina de los mandamases españoles que se dan golpes de pecho en los reclinatorios de los templos mientras los prelados celebran Tedeums, tiene poco de amor al prójimo, escasa caridad cristiana y nula obediencia a la ley divina que exige la redención de los oprimidos y la liberación de los pobres.

La situación generada por los católicos en el poder, con la bendición silenciosa de la jerarquía eclesiástica, nada tiene que ver con el cristianismo primitivo que tanto influyó en la abolición de la esclavitud, haciendo inmorales y anticristianas las actuales condiciones laborales que oprimen a los trabajadores, convirtiendo la libertad un sarcasmo que ajusta grilletes en los pies, provoca el hambre, multiplica el paro y expande la miseria.

Se trata de nuestra emancipación, que hoy está en manos de quienes se santiguan con la derecha y profanan la dignidad humana con la izquierda, alentando desigualdades sociales, promoviendo injusta distribución de bienes y estimulando la pobreza, mientras protegen con uñas y dientes privilegios propios, blindan su futuro y custodian sus intereses, olvidándose de doctrinas, credos, religiones y patrias.

BIPARTIDISMO SOCIAL

BIPARTIDISMO SOCIAL

Unknown

El eterno debate sobre el bipartidismo político, ha tomado en los últimos meses un especial protagonismo, con división de opiniones entre los beneficiados con el reparto alternativo de poder PP-PSOE, y los decepcionados por tantos efectos negativos como ha generado esa alternancia en la Moncloa.

Pero hay otro bipartidismo de índole social, más injusto, abusivo, insolidario y degradante que el político, donde se obliga a militar en uno de estos partidos a millones de ciudadanos que no han solicitado su ingreso en el mismo, ni desean permanecer en él, pero que han sido engrilletados a su pata por quienes militan en el otro partido.

Me estoy refiriendo a esos dos grandes partidos sociales: el de los ricos y el de los pobres. El primero, tiene pocos militantes pero elevadas cuentas corrientes y mucho poder, para contrarrestar los millones de afiliados al segundo, con  escasa influencia y mucha miseria, generada por políticos del colorín nacional, sindicalistas horizontales, empresarios de sí mismos, profesionales de la usura, defraudadores millonarios y estafadores de guante blanco que han metido mano en la hucha común.

No tengo vocación de redentor porque temo acabar crucificado, pero sabed que para liberar a la pobreza de los grilletes que atenazan la miseria a la vida de los desfavorecidos, es necesario unir todas las manos para formar una cadena que ahogue en la revolución toda la podredumbre que inunda Instituciones públicas, consejos de administración, partidos políticos, entidades financieras y chiringuitos varios, con hedor a mezquindad, degeneración, cicatería, sordidez y corrupción.

ENTIENDO PERO NO COMPRENDO

ENTIENDO PERO NO COMPRENDO

Entiendo lo que sucede, es decir, tengo ideas claras sobre la situación de crisis que padecemos, pero no comprendo la falta de respuesta ciudadana a lo que está ocurriendo, ni acepto la incompetencia de los políticos para dar con la solución.

Parece claro que todos somos responsables de la recesión que nos aplasta, pero no todos  en el mismo grado. Y resulta curioso que los más culpables de ello, sean los únicos beneficiarios del problema.

Digo esto porque los ciudadanos que han vivido por encima de sus posibilidades, ahora están pagando con desahucios los excesos cometidos. Los empresarios están pagando sus excesos con el cierre de empresas y la ruina personal. Pero, ¡ay amigos, los bancos! Ellos que se pasaron cuatro pueblos en tiempos de bonanza propiciando la catástrofe, están recibiendo millones de nuestros euros para seguir especulando con la desgracia que nos aflige, amenazando con la muerte si falla el sistema financiero. Ya, ya.

Si el origen de todo está en la deuda pública fruto del despilfarro y la corrupción, ¿por que ningún político ha sido condenado a cadena perpetua?. Es decir, que el Estado, las Autonomías y Ayuntamientos han tenido que pedir dinero anticipado a las entidades bancarias, para ofrecer servicios públicos megalomaniáticos, imposibles de pagar con la recaudación de impuestos, pero aquí no ha pasado nada.

Lo grave es que el dinero que ahora se está está pidiendo no es para nuevas inversiones, sino para amortizar la deuda ya contraída, lo cual significa que estamos pasando el “marrón” a nuestros jóvenes, que sin tener culpa alguna deberán pagar nuestra deuda, hipotecando su futuro.

Así las cosas, resulta que el Gobierno emite deuda, – es decir, pide euros -, al tiempo que rescata los bancos dándoles nuestro dinero, para que ellos se lo guarden y especulen en los mercados financieros, multiplicando el patrimonio de sus gestores y negándose a dar créditos que dinamicen la economía nacional. Bien por los chicos.

Por otro lado, las mismas entidades reciben también dinero nuestro a través del Banco Central Europeo al 1 % de interés, y lo utilizan para comprar deuda pública al 5 %, con un beneficio limpio y garantizado de cuatro puntos, porque si hay algún problema ahí está el fondo de rescate que también hemos puesto entre todos. Tiene gracia.

Parece ser que la solución pasaría por la nacionalización bancaria y que el Estado controlara el poder económico, pero sucede al revés: es el mundo financiero quien da instrucciones al gobierno, atándolo de pies y manos mientras a nosotros nos encadena en una galera que se hunde irremediablemente con nosotros en la bodega.

Comprenderán ustedes que llegando al final siga entendiendo todo, sin comprender nada, y me suba al carro de combate de mi amigo Ángel para tomar juntos la Bastilla.