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CUMPLEVIDA

CUMPLEVIDA

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El Calendario Zaragozano anuncia hoy la festividad de los santos Cirilo, Alejandro, Audaz y Verónica, pero nada dice sobre el cumpleaños que hoy celebra el amigo inseparable que siempre va conmigo, ayudándome a sobrellevar esta vida de la mejor forma posible, más cercana cada día al gran misterio que ya di por desvelado en la retoñada juvenil.

Conmigo van también todos los que ya quedaron perdidos por el camino y los que aún marchan rodeándome, por lejanos que de mí se encuentren, porque “Ningún lugar está lejos” para los que se aman, como saben aquellos que en su aniversario recibieron mi regalo de la mano entrañable de Rae, llevada hasta su puerta por la gaviota de Bach.

Amigos de infancia, juventud, madurez y jubilación, que hoy hacen corro en torno a esta bitácora para tirar sesenta y siete veces de las orejas a quien ha merecido en la vida muchos tirones por sus errores, imprudencias, desmanes y arbitrariedades, sin tener en cuenta sus faltas porque llegó antes el indulto de los amigos que la solicitud de perdón.

Felicidad, que hoy llega hasta la mesa de este bloguero envuelta en celofán esperanzado por alcanzar un año más de vida en paz consigo mismo, junto a la inquietud por ignorar el nivel de la pendiente que ya desciende este soñador sin retroceso posible, manteniendo la confianza en la dicha que aún espera en medio de la jubilosa jubilación que le reporta un bienestar no alcanzado en el tiempo ya abandonado.

Enhorabuena, pues, a este abuelo de virtuales nietos, que ha visto crecer felices a sus hijos, sin otra ocupación que hacerlos revivirlos, enjugando algunas veces lágrimas con promesas de resurrección para ocultarlos del dolor y elevarlos en la vida.

A LA CAZA DEL COLETAS ROJO

A LA CAZA DEL COLETAS ROJO

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Se ha planificado la caza del coletas rojo con una estrategia planificada en despachos que retemblaron la noche electoral viendo el millón doscientas mil coletas de los que quieren «poder», ondeando al viento democrático.

Esto explica los disparos verbales lanzados desde frentes políticos y mediáticos contra la incipiente organización de «poderosos» y el honor de su líder, tras las pasadas elecciones europeas.

La actitud de los cazadores revela un nerviosismo propio de políticos acríticos, prepotentes y confiados, que vuelan sobre una gaviota con el ala quebrada o se tapan las narices por el hedor que desprenden los pétalos mustios de una rosa descolorida.

Los injustificados ataques, graves insultos y profundas descalificaciones hechas a una persona cuyo delito ha sido exponer sus ideas, hace que inevitablemente mi voluntad ampare al vapuleado, cumpliendo así la vocación que siempre he tenido por las causas justas y defensa del débil.

Los perdedores electorales han puesto en marcha una maquinaria político-mediática con el único objetivo de tirar por el suelo un proyecto nuevo, refrescante, renovador y comprometido, que hace temblar las bases de un sistema que solo beneficia a quienes dirigen el cotarro, con el aplauso incomprensible de los sufridores que apoyan la causa que les perjudica.

No he votado a “Podemos”, pero los injustos balazos que están recibiendo sus dirigentes me obligan a blindar las almenas del castillo donde se están fortificando, enviándoles mi aplauso por su aparición en la vida pública y dándoles las gracias por la corriente de aire fresco que nos han enviado a los decepcionados con tanto politiquero sin agremiar que han desprestigiado a los políticos.

No hablamos de los rogelios dóciles y apijotados, sino de profesores universitarios con talento, reflejos intelectuales y destacado expediente académico, que se han tirado al ruedo sin capote ni temor a ser envestidos por un morlaco resabiado que ya ha pasado por todas las plazas políticas y ha ocupado chiqueros en consejos de administración.

Pero estad tranquilos, seudócratas, porque si los votantes son frikis, su líder Pablo Iglesias es proetarra, y el resto de la parentela son ególatras, ayatolás, populistas, chavistas, estafadores y demagogos, entonces no hay nada que temer, porque el pueblo no tiene un pelo de tonto y acabarán votándolos algunos millones más.

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Un buen amigo de los que empluman con papeletas la gaviota en cada proceso electoral, anda como alma en pena por las esquinas lamiendo su decepción al ver los digodiegos populares y el mutismo de Rajoy, desaparecido en pleno hundimiento corruptivo.

Ahora resulta que Bárcenas ya no es Bárcenas aunque no haya dejado de ser Bárcenas hasta la semana pasada, ante el asombro del personal y el silencio del jefe de la banda que permanece “desaparecido”, mientras la señora Cospedal y sus muchachos intentan despistar a los ciudadanos con maniobras que interesan tanto al pueblo como a un cuadrúpedo la Crítica de la Razón Pura. Curioso fenómeno de escapismo, en el que todos se han escondido tras la cortina de humo artificial que se han fabricado, sacando de la chistera una comisión de investigación cuyo resultado no será otro del que va a ser.

Sucede que a ciertos políticos, la verdad y la honradez les genera graves erupciones en la piel, cuyas pústulas producen escozores aliviados solamente con juegos colectivos inventados por ellos en los que nos obligan a participar a los demás, bajo pena de ser decapitados por la guillotina del poder, ante la mínima discrepancia.

Rajoy lleva meses desparecido en el combate contra la crisis, optando más por pasatiempos derivados de sus contradicciones y engaños electorales, que por las cartillas escolares, las recetas médicas y la justa justicia, aunque con ello irrite a la mayoría, convenza a los ignorantes y despiste a los ingenuos, permitiendo que los oportunistas llenen sus bolsillos y los usureros desahucien a los desvalidos, mientras la hambruna peregrina por los contenedores.

Vive el presidente en su torre de marfil alejado de toda contaminación social y rodeado de culturetas, convirtiendo crudas realidades, en idílicas novedades virtuales. Troca injustas reformas laborales en éxitos de gestión. Aprovecha pretextos injustificados para escamotear su incapacidad. Hipoteca las hipotecas con hipotéticas soluciones. Golpea más veces en la herradura que en el clavo. Desenchufa los micrófonos en los debates populares. Intercambia atropellos legales con sentencias judiciales. Y canjea papeletas electorales, por sabe Dios qué.

Ahora sólo resta confiar en la inteligencia del pueblo, el valor de los jóvenes y la indignación de los indignados, para ganar el futuro soportando la carga, sin permitir que los ciudadanos se conviertan en un nuevo juguete político de quien escurre el bulto lastimosamente ante el pueblo que gobierna.

SUELDOS EN SOBRES Y SOBRESUELDOS

SUELDOS EN SOBRES Y SOBRESUELDOS

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No es lo mismo recibir sueldos en un sobre, que cobrar “sobresueldos”; ni es igual coger sueldos en sobres que ser “sobrecogedor” de sueldos. Tampoco es igual ser tonto, que cómplice o beneficiario. Tonto, quien no se entera durante años de las corruptelas que suceden en el despacho de al lado en la empresa que dirige. Cómplice, si ha tolerado el tráfico de sobres adinerados, aunque él no se haya pringado con tan pestilente mercancía. Y beneficiario, si se lo ha llevado como todos los demás. No hay más opciones, y cualquiera de las tres lleva a la misma conclusión: ¡fuera!

Los empleados han recibido muchas veces el salario dentro de un sobre con la nómina en su interior, pero ahora nos esteramos que algunos dirigentes políticos populares han recibido elevados sobresueldos franquiciados por sus corruptelas y sin nómina, pues Bárcenas evitaba dejar rastro sobre el origen de las cantidades que ponía en el pico de la gaviota para que ésta las distribuyera entre los despachos de ciertos cuatreros engominados que se beneficiaban de tan asquerosas concesiones.

La transparencia del sueldo contrasta con la opacidad del sobresueldo, y la legalidad del primero condena a galeras la podredumbre humana que esconde el dinero sucio recibido por quienes predican moral desde las tribunas, con un cinismo que genera espanto por su descaro al no avergonzarse los receptores de los “correazos” recibidos, tan diferentes a los cinturazos que ellos aplican a quienes les aplauden con banderas ante la sede madrileña de la calle Génova.

No tengo el ánimo para jugar con palabras a la presunción de inocencia, ni esconder la indignación con eufemismos, aunque la estafa no pueda demostrarse con documentos ante un juzgado. Y tampoco me consuela que el Dios de estos corruptos patrioteros que llevan banderas de España en la muñeca, pueda castigarles al infierno eterno porque esa condena no llegará nunca, y ellos lo saben.

Me conformo con tirarles un tomate a sus trajes de alpaca y enrojecer la pechera a la altura del corazón, simulando un certero disparo que los envíe al estercolero donde merece estar ese rebaño de miseria humana que sonríe en los carteles y portadas de periódicos, mientras arruinan familias con decisiones que llaman a la revolución social.