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Etiqueta: foro

¡ ENHORABUENA A TODOS !

¡ ENHORABUENA A TODOS !

No hay como inyectarse una buena dosis electoral en vena para salir del pesimismo y la resignación, porque las urnas son el mejor antídoto contra el desánimo y la decepción. El PSOE se felicita por el cambio de tendencia; los populares por su victoria histórica en Andalucía; Izquierda Unida por el aumento de confianza ciudadana; UPyD porque sienta a un militante en el escaño; y el Foro por asentarse como segunda fuerza. ¡Todos contentos!

Las papeletas llevan a los líderes políticos a un país de fantasía multicolor en el que una alucinante catarsis les permite euforizar con la mayor ilusión. Así sucede, – elección tras elección -, entre la clase política cuando los ordenadores escupen los resultados electorales contra la pantalla, sin conseguir salpicar de fracaso a ninguno de los partidos contendientes.

Equilibrio dialéctico insostenible en el que la autocrítica brilla por su ausencia y todos enarbolan estandartes victoriosos, aunque la realidad objetiva sea bien distinta. Todos parecen haber ganado las elecciones. La derecha porque ha ganado en el sur con escasas posibilidades de gobernar; la izquierda porque sale victoriosa en el norte pero no alcanzará el sillón presidencial; los unidos en la izquierda porque de ellos depende el reparto; y un exiguo diputado, porque ha sido la gran novedad electoral.

Pues ¡enhorabuena a todos!, y que la suerte acompañe a los descendientes de quienes comenzaron la Reconquista y a los que acabaron con ella. Todos contentos y felices ante las cámaras, llevando por dentro la frustración que genera saber que en la oposición hace un frío que pela, aunque se hayan ganado las elecciones.

¿BERMUDAS EN EL CONGRESO? NO, GRACIAS

¿BERMUDAS EN EL CONGRESO? NO, GRACIAS

El empeño del señor Bono por conseguir que quienes visiten la casa de sus “padres políticos” lo hagan con el mismo recato que acuden a las iglesias, le ha llevado a vestir como santos a los turistas que abren la boca mirando al techo del salón para ver los orificios que hicieron los tricornios aquel patético 23 de febrero. Pero, claro, no se da cuenta el presi que sus pupilos parlamentarios no merecen el respeto de los dioses – que son tres -; de las vírgenes, que hay cientos de ellas -; y de los santos, – contados por miles.

Según reza la circular de la Secretaría General, aprobada por la Mesa del Parlamento el 21 de junio: «El acceso y la circulación por los edificios del Congreso de los Diputados deberá efectuarse con la vestimenta adecuada al decoro exigible». Es decir, que desde el 1 de julio se nos impide a los hombres pasear en pantalones cortos por los pasillos y apoyar camisas cortas de manga en el respaldo de los escaños, teniendo prohibido las señoras lucir tirantes, generosos escotes y escuetas minifaldas, como muestra de respeto a la Cámara y dignificación de la Institución.

No está mal la norma, pero a los ciudadanos nos gustaría que se dignificara el Congreso por otros caminos más justos, serios y beneficiosos para nosotros, convirtiéndolo en caja de resonancia ciudadana y auténtico foro de representación popular. Desearíamos que la inmunidad judicial y los privilegios de sus señorías se fueran a la papelera. Quisiéramos ver a los diputados trabajando para justificar el sueldazo que ganan. Aspiramos a ver fuera de los escaños a todos los encausados en procesos judiciales y a los sospechosos de corrupción. Anhelamos que los congresistas se remanguen las mangas de las camisas y se pongan al servicio de los vecinos.

Pero mientras estos deseos se cumplen, quien no guarde en la Cámara el decoro que satisface a Bono, a la calle. Así se ha hecho con diez periodistas, que fueron invitados a abandonar las instalaciones con modales impropios de la más simbólica Institución democrática, por orden del sumo pontífice parlamentario, don José, para satisfacer sus ínfulas de Papa.

Y no es que el señor Bono sea un puritano, no; aunque siga fielmente las normas morales con gran rigurosidad, pero sin ostentación ni exageración alguna. Todos sabemos que sus virtudes evangélicas, le impiden llevarse un lápiz que no sea suyo, como demuestra la pérdida de patrimonio personal que ha sufrido desde que llegó a la política hasta hoy, prácticamente en la ruina. Tampoco el señor Bono es un cínico porque no ha pertenecido, ni pertenece, ni pertenecerá a la escuela filosófica griega fundada por Antístenes, que rechazaba los convencionalismos sociales y defendía una vida austera. Ya.

Por eso, tildar al multimillonario presidente del Congreso de cínico y puritano es tan falso e injusto como llamar chorizo y lenguaraz al “pelucas”.