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CATÓLICOS POR LA ESPADA

CATÓLICOS POR LA ESPADA

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Fueron declarados católicos los reyes así llamados, mediante bula pontificia otorgada por el Papa Alejandro VI el 19 de diciembre de 1496. Pontífice setabense de infeliz memoria, fundador de la saga Borgia y papá de varios hijos como César y Lucrecia Intrigante, manipulador, conspirador y multimillonario a costa de la fe.

El documento original de nombramiento papal concedido por tal papa, se encuentra en el Archivo de Simancas (Cat. V, Patronato Real, volumen I, Valladolid 1946, pág, 471, n. 3.363), escrito en pergamino con caracteres gótico-curiales, sello de plomo, cordón de oro y efigies de los santos Pedro y Pablo, donde podemos leer:

“Vuestras egregias virtudes de señalado celo de la fe católica y devoción a la Iglesia Romana, y para que los demás príncipes cristianos más se estimulen con vuestro ejemplo a merecer bien de la fe católica y de la Sede Apostólica, y esperando que contra los africanos y otros infieles Vuestras Serenidades han de reportar a la república cristiana cada día frutos más fecundos, y que perseverando en esta devoción y obediencia no habéis de faltar jamás a la misma Iglesia, Vuestra Madre Piadosa, y a la Sede Apostólica, y a nosotros que en ella nos sentamos, decretamos llamaros en adelante, por especial prerrogativa y privilegio “Católicos”.

Así quedaron nombrados los reyes Isabel y Fernando católicos de honor y lujo, justificándose el título por conquistar Granada, expulsar a los judíos, defender los intereses pontificios en Nápoles y Sicilia y guerrear en el norte de África contra los infieles en las cruzadas. Todo ello muy evangélico y fraternal.

Es decir, el argumento principal de la catolicidad otorgada a doña Isabel y don Fernando fue enviar súbditos católicos al matadero, con espada en mano, flechas al hombro y lanzas en ristre, a luchar contra los infieles de la media luna y la estrella de David, llevando la cruz por bandera.

YA EN VARYKINO

YA EN VARYKINO

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Un año más he llegado a mi sosiego reposado de Varykino, pero en esta ocasión más descolgado de mi entorno que en otras ocasiones, por obra y desgracia de quien tuvo el monopolio telefónico y hoy presume de agilidad y movimiento haciéndose llamar Movistar, aunque su comportamiento nada tenga que ver con la publicidad y promesas que difunde en los medios de comunicación y redes sociales, de los que me ha tenido apartado varios días con promesas incumplidas y palabras metálicas de robóticos contestadores telefónicos.

Finalmente, abre de nuevo mi ventana al mundo don César y la voz humana de una mujer de Alierta me alerta de que los técnicos han hecho la conexión informática, quedando pendiente la televisiva para cuando se fundan los casquetes polares con el calor desprendido por la impotencia y malestar que me han producido las ofertas, contraofertas, idas, venidas, llamadas e incomunicaciones.

Aquí estoy en mi Varykino recuperando olvidos de la memoria, con la nostalgia de saber que un año menos me aguarda este remanso y la felicidad de vivir un año más la recarga anímica que este retiro me concede, lejos de la prisa urbana, la celeridad del asfalto y los gritos nocturnos callejeros de la movida provocada por inmóviles cerebros.

Bienvenido todos a esta vuestra casa, desde la que seguiré en mi empeño por mantenerme despierto cada madrugada, anhelante por disfrutar las novedades que me tendrá reservadas cada nuevo día.

CASO ERREJÓN

CASO ERREJÓN

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Un buen amigo me pide opinión pública sobre el «caso Errejón», pensando que voy a decir lo que espera que diga cuando en realidad mi pensamiento está muy alejado del suyo en esta cuestión, aunque coincidamos con el proyecto «renovador, rompedor y limpiador» de Podemos, como le sucede a más ciudadanos cada día, según reflejan las encuestas.

En contra de lo niegan muchas incondicionales voces, hay «caso Errejón» porque la tozudez de los hechos impide escamotear una realidad que está sobre la mesa social con el peso específico que corresponde a quienes han hecho de la honestidad bandera, erigiéndose en adalides de una administración pública honrada y limpia hasta el último de sus rincones.

A quienes seguimos ilusionados con los postulados defendidos por la organización política Podemos, manteniendo la esperanza en que sus principios acaben imponiéndose en la sociedad española, nos sorprende la torpeza intelectual y política de sus líderes al infravalorar la persecución a que estarían sometidos por todos los poderes reales y fácticos implantados entre nosotros.

Dicho esto, cierto es que la apertura de veda a la caza Podemos está siendo desmedida, pero no es menos cierto que al final los detractores han acabado cazando pieza.

Cierto es que no pueden compararse los graves casos de corrupción con lo sucedido a Errejón, pero es falso que se trate simplemente de un “papelito”.

Cierto es que el castigo mediático es desproporcionado, pero también es verdad que no se trata de una fantasmagórica confabulación judeo-masónico-marxista.

Cierto es que todo podría haberse arreglado sin el exceso de confianza demostrado, pero no es menos cierto que en la Universidad huele a podrido.

Cierto es que existen corruptelas mayores, pero no pueden minimizarse las corruptelillas, porque son el comienzo de las grandes trampas y fraudes.

Cierto es que las Instituciones necesitan ser barridas de porquería moral, pero antes hay que coger la escoba y barrer la casa propia de cada cual.

Cierto es que satisface ver la altura a que Podemos ha puesto el listón de la honestidad, pero la mujer del César ha de parecer honrada, además de serlo.

Cierto es que los aspirantes a gobernarnos deben exigir el máximo compromiso a los demás partidos, pero sin aplicar rebajas o descuentos a las exigencias propias.

Cierto es el mayor daño que reporta la viga en el ojo ajeno, pero también perjudica la paja en el propio, cuando se ha confiado en la vista del afectado.

Cierto es que el director del proyecto autorizó verbalmente la ausencia, pero también es verdad que el amiguismo con Montero desacredita el permiso oral.

Cierto es que otros partidos tienen más mierda que ocultar, pero ese argumento justificativo es inaceptable en políticos a quienes se supone honradez y altura política.

El doble incumplimiento de contrato de Íñigo Errejón, por no estar en su puesto de trabajo, ni tener compatibilidad con su responsabilidad política en Podemos, no es asunto menor, ni cuestión de papelitos. Y quienes podemos votar a Podemos pedimos respuesta del partido acorde con lo que todos esperamos de ellos para la redención de este país.

Nos conformamos con que Errejón hubiera dicho: “Es mía la responsabilidad de haber incumplido un trámite administrativo de obligado cumplimiento que rectificaré de forma inmediata, asumiendo las consecuencias que de ello se deriven y lamento el involuntario daño político que mi negligencia haya podido ocasionar a Podemos”. Y punto.

VIRGEN CONDECORADA

VIRGEN CONDECORADA

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El señor Fernández, a la sazón católico ministro del Interior y supernumerario de la Obra de Dios, ha tenido a bien conceder la Medalla de Oro al Mérito Policial a la Virgen Nuestra Señora María Santísima del Amor, maridando así creencias personales con gestión pública, obviando la aconfesionalidad del Estado y contraviniendo la Ley sobre Condecoraciones Policiales, aunque la distinción otorgada tenga carácter honorífico.

Dicha Ley establece en su artículo 4 que para recibir tal medalla es preciso ser miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado o hacer actos relevantes en defensa del orden, de las personas o de la propiedad. Condiciones que dicha Virgen no cumple, salvo que el ministro demuestre al pueblo lo contrario, teniendo en cuenta que los milagros y la intransferible fe religiosa personal no validan intenciones ministeriales.

Por otro lado, en su artículo 5, dicha norma jurídica exige que los receptores de la Medalla concedida a la Virgen, hayan muerto en acto de servicio, sufrido mutilaciones, heridas graves, deformidades o inutilidad, incluyendo también el haber realizado servicios trascendentales que hayan puesto de manifiesto excepcionales cualidades de patriotismo, lealtad y abnegación, actuando ejemplarmente con valor, capacidad, eficacia y extraordinario mérito. Algo sin constancia pública de que haya sido realizado María Santísima del Amor.

Teniendo en cuenta que esta Virgen no reúne los requisitos exigidos por la ley para merecer esa Medalla, parece conveniente retirarle la máxima distinción policial otorgada y entregársela a cualquiera de los policías que se juegan la vida y dejan la piel en su trabajo con esfuerzo, solidaridad y sacrificio, velando por nuestra seguridad y la del templo donde se venera la imagen virginal.

El libro de cabecera de los miembros pertenecientes a la Obra les recuerda en el pensamiento 499 que María Santísima quiso siempre pasar inadvertida, como una más entre todas las mujeres de su pueblo, por lo que rechazaría el protagonismo social y las distinciones políticas. Igualmente, en la reflexión 507 advierte el santo José María a sus seguidores sobre la humildad de la Madre Santa María que no se dejó ver entre las palmas de Jerusalén.

Además, la palabra de Dios desautoriza el maridaje entre leyes humanas y divinas, ordenando a los creyentes (San Mateo, 22,21) dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, por lo que debe resultar poco complaciente para la Virgen esta medalla honorífica, pidiendo la Madre de Cristo a sus fieles que mejor cumplan la doctrina de amor al prójimo predicada por su hijo, donde no tienen cabida las concertinas, ni las mentiras, ni las exclusiones, ni los hacinamientos, ni la represión de quienes piden pan y justicia social evangélica.