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CARTA A LOS REYES MAGOS

CARTA A LOS REYES MAGOS

A sus Majestades de Oriente:

Un año más les escribo mi carta con la desconfianza propia de quien no ha visto satisfechas sus peticiones en las últimas décadas, desde que cambió los juguetes infantiles por deseos alejados de seductores escaparates navideños, estanterías comerciales, alforjas reales y taquillas donde no pueden comprarse aspiraciones que son patrimonio del alma.

Les escribo esta madrugada, desde el silencio de mi cenobio doméstico, cuando los ujieres abren las puertas del Congreso, están a punto de encenderse las luces de la Casa del Pueblo y los padres de la patria se desperezan en casas y hoteles, mientras afilan con piedra pómez las uñas, hacen gárgaras con cicuta para contaminar sus voces, masajean las manos encallecidas de aplaudir a los pastores y consultan el “manual de insultos parlamentarios”.

Pido simplemente ser representado en el Congreso por quienes merezcan ser mis representantes, no por aquellos que se representan a ellos mismos.

Pido que los salvadores de la patria no transformen en “Sálvame” el hemiciclo y que nos salve de ellos la magia de sus majestades.

Pido ejemplo de tolerancia y respeto a nuestros padres putativos, para que el cuadro goyesco de los garrotazos continúe siendo solo obra de arte en el Prado.

Pido alejar del Parlamento a los que transforman escaños en corrales con más suciedad moral que excrementos tienen los palos de un gallinero.

Pido que se sustituya la pantalla de votaciones del Congreso por “El cuarto Estado” de Pellizza que abre Novecento de Bertolucci, para que los diputados tengan presente el resultado del abuso mostrado en esa película de culto popular, porque los ciudadanos estamos hartos de ver la fractura política entre las distintas facciones, unidas solamente para defender sus intereses, privilegios y sueldos.

CARTA DE UN INMIGRANTE A LOS REYES MAGOS

CARTA DE UN INMIGRANTE A LOS REYES MAGOS

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Desconocidos Reyes Magos:

Me dirijo a ustedes sin conocerles, pero mi vecino me ha hablado de la generosa bondad que practican, y aprovecho su venida esta noche mágica para pedirles que dejen en mi alma el consuelo de su compañía y lleven a mi familia el abrazo que desde aquí les envío, esperando que mi soledad, trabajo, dolor y sacrificio, sirvan para hacerlos sonreír.

Pido también que muevan los corazones de quienes desgarraron mi carne con agudas concertinas, de quienes comercian con mi vida, de los explotadores que abusan de mi indigencia, de los legisladores que exigen mi persecución, de los ciudadanos que temen perder un trabajo que nunca realizarán y de la indiferencia que me aísla con otros marginados en guetos abandonados a su suerte.

Pido que el color de mi piel, la religión que profeso, la cultura que mantengo, la ropa que uso, el idioma que hablo y las costumbres que practico, no sean un obstáculo para el entendimiento con los ciudadanos de la tierra donde sobrevivo entre la miseria y el desprecio de la xenofobia.

Pido ser tratado con el mimo y cuidado que se dispensa a los animales de compañía y que la actitud mantenida por estos sirva de ejemplo a mis vecinos, porque el afecto, lealtad y apoyo que recibo de mi perro es comparable en magnitud a la hostilidad y el desapego que me otorgan los seres que comparten raza humana conmigo.

Les pido, majestades, que agiten el alma ciudadana y renueven el amor evangélico de los creyentes, para que la la empatía y solidaridad alivie esta noche la soledad origen de mis lágrimas, el temblor por el incierto despertar, la pesadilla vital que me oprime, el doloroso alejamiento familiar, la pobreza de mi mesa y la falta de regalos en mis zapatos.

Pido, finalmente, a Baltasar que comparta con nosotros el cariño que hoy se le otorga, porque los de su misma piel merecemos cada día el mismo respeto y afecto que recibimos cuando lo suplantamos en las caravanas reales que hacen felices a los niños, pues los inmigrantes también tenemos corazón, familia y sentimientos que merecen un puñadito de felicidad, ayuda, cariño y comprensión.

CARTA A UN EXALUMNO PARADO

CARTA A UN EXALUMNO PARADO

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Mi inolvidable Raúl:

Difícil se me hace explicarte la contradicción que supone compartir el desánimo y la desesperación que destila tu carta y mantener los consejos que que me oíste decir en clase durante los años que pasamos juntos, que hoy repito sin quitar una coma porque sigo creyendo en los valores que siempre he defendido, por mucho que te cueste aceptarlos en la situación que te encuentras.

Sigo creyendo que con dinero no puede adquirirse nada que valga la pena, como la amistad, el amor o un soplo de felicidad, porque las esencias de la vida no se venden en taquilla alguna, aunque ahora me llegue tu queja por invitarte a soñar en un mundo que nada tiene que ver con el ambiente que predomina a tu alrededor.

No, Raúl, sigue haciendo caso a este viejo profesor y organiza tu vida en torno a valores que te ayuden a salir del entorno decadente que te envuelve, moralmente empobrecido y éticamente arruinado, donde la traición, el abuso, la desvergüenza y la mentira campan por sus respetos, violando las fronteras de la honestidad, el honor, la dignidad y la verdad.

Debes saber que comerciar en la vida con platos de lentejas a cambio de valores duraderos, sólo conduce a la desdicha, aunque luzcan el dinero y la fama su belleza disfrazada en el escenario, antes de tornarse en llanto, soledad y desconsuelo cuando se apagan las candilejas y baja el telón.

No, Raúl, no creo que te hubiera ido mejor afiliándote a un partido para garantizarte un buen futuro sin esfuerzo, como dices en tu carta, porque las servidumbres personales son muchas y escasa la libertad de pensamiento, en un dominio de mentira y codicia, sometido a la ambición de poder, que mutila sentimientos nobles inundando el alma de miseria.

Tampoco debes lamentarte, en estos momento de negro futuro, de haber optado por el duro camino del esfuerzo sin buscar atajos en cartas patrocinadoras, porque el trabajo te abrirá camino y al buzón de tu vida llegarán cartas de amistad sincera y amor compartido, que compensarán la falta de liquidez en tu cuenta corriente.

No dejes que el desánimo anude tu voluntad a la derrota, ni tires la toalla, y sigue estudiando, leyendo y luchando para ganar el futuro que mereces, gozando de tu pequeña, abrazando a tu mujer, enganchado a la vida y manteniendo los valores que compartimos, porque la felicidad doméstica vale más que todas las sonrisas de porcelana que recibas.

Persevera en el esfuerzo, confía en tus posibilidades, afánate y no te canses de bregar cuando apenas llevas unos años combatiendo con la vida, por mucho que la amarga realidad del paro haya llamado a tu puerta, sin tener cuenta el título de ingeniero que ganaste a base de renuncia y sacrificio.

No cabe, Raúl, el desánimo ni la desesperación, aunque te toque sudar en tierra extraña como me sucedió a mí durante muchos años, para ganar el futuro que deseas entregarle a tu familia, porque te sobra fuerza interior para hacerlo, entusiasmo para lograrlo y el amor incondicional de las personas que te quieren, entre las que me encuentro.

Recibe un abrazo de tu profesor, que no te olvida.

CARTA A LOS SONRIENTES EJECUTORES

CARTA A LOS SONRIENTES EJECUTORES

Todos

Desestimados ejecutores:

Les escribo este Viernes Santo con la indignación del sedicioso, para condenar la frustración y el dolor que están ustedes generando en el pueblo, pasando la guadaña a baja altura con el fin de evitar decapitaciones en pisos superiores, donde guardan sus privilegios en alfombrados despachos.

Les escribo para decirles que causan más daño sus carcajadas públicas que las espantosas imágenes de la miseria que azotan diariamente nuestras pupilas en las pantallas de televisión y páginas de periódicos. Les escribo para anunciarles que sus risas ofenden la indigencia de los humildes, desprecian la pobreza, injurian al desempleo, provocan desesperadas lágrimas suicidas y exhortan la subversión de los ultrajados.

Ver sus risotadas provoca sonrojo a la justicia social que huye despavorida a las cloacas donde viven hacinados los desfavorecidos, en busca de una solidaridad que estimule la revolución contra ustedes y el sistema que representan, aunque esta posibilidad también les haga sonreír.

Tantas humillaciones a los ciudadanos, tantos engaños colectivos, tantas impunidades a delincuentes financieros, tantos privilegios políticos, tantas indemnizaciones millonarias a esquilmadores, tantos insultos a la inteligencia ciudadana y tantas manipulaciones, no pueden terminar de otra forma que con el rearme moral del pueblo contra los carcajeantes estafadores que sonríen a mandíbula batiente, mientras los parados buscan comida en los contenedores, mueren los enfermos crónicos, se bloquea la justicia, los jóvenes cruzan la frontera y en las aulas se hacinan los alumnos.

No les pregunto de qué se ríen porque estamos sobrados de humillantes explicaciones incapaces de explicar lo inexplicable. Tampoco quiero saber el origen de sus carcajadas porque el grito de las hienas es preludio de matanza. Ni me interesa saber si se regocijan de placer, porque su respuesta podría llamar a la insurrección.

Simplemente voy a pedirles que no rían más ante las cámaras, ni traten de justificar sus privilegios, ni pretendan esclarecer con palabras la oscuridad del túnel donde nos han metido, porque como le dijo Alonso Quijano a Sancho a quien se castiga con hechos no debe tratarse mal con palabras, pues le basta al desgraciado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.

CARTA AL PRESIDENTE

CARTA AL PRESIDENTE

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Mi respetado presidente:

Le escribo esta carta abierta en mi bitácora como desahogo de conciencia personal, sabiendo que mis palabras no van a llegar a su destino, ni pasarán de los amigos que visitan esta casa virtual que ya les pertenece.

Me dirijo a usted motivado por el hundimiento personal al que me han llevado las fechorías de su multimillonario tesorero Bárcenas, acrecentado por el desconocimiento que usted ha declarado tener de sus truhanerías, porque es difícil creer que un registrador de propiedades no registrara los bienes ajenos que tenía en su propia casa, ni llevara contabilidad de los sobres que desaparecían del cajón de su mesa. Discúlpeme, señor, pero no le creo, aunque mantenga la esperanzadora certeza de que usted no se ha llevado ni un lápiz que no le perteneciera.

Ni pícaros ni tontos merecen mi aprecio, pero si tengo que elegir entre ambos me quedo con los granujas porque los imbéciles no tiene redención, y debe ser usted muy necio para no darse cuenta de la mierda que ha pasado diariamente durante años por la puerta de su despacho, o muy cínico para negar lo que todos creemos.

Le pido, señor, que no insulte más nuestro sentido común porque estamos hartos de mentiras, falsas promesas, incumplimientos de contratos electorales y recortes. Le pido en nombre de millones de ciudadanos, que corte de una vez esta sangría de dolor, decepción y frustración que tenemos, porque de lo contrario todos nos arrepentiremos de lo que pueda suceder, y no merecerá usted el perdón por el naufragio.

Le pido que aproveche la oportunidad única que le brinda la historia para hacer justamente lo contrario de lo que está haciendo, esperando que su conciencia camine en sentido opuesto al nos obliga a marchar a los inocentes de la tragedia.

Le pido que elimine privilegios de los que menos sufren las medidas que usted aplica, porque les sobra todo aquello que les falta a quienes su Gobierno está reduciendo a la nada material, nulidad social, ruina personal y hundimiento familiar.

Le pido que exija sacrificios a los depredadores del reino, dirigiendo la tijera hacia quienes disponen de más tela económica que cortar, y deje en paz con su mendrugo de pan a los que sólo reclaman sobrevivir.

Le pido que evite especulaciones abusivas de usureros sin escrúpulos, más preocupados por la eslora de su barco que por los masivos desahucios que imponen a los desvalidos, sin mover una pestaña.

Le pido que aumente la carga impositiva a los propietarios de las grandes fortunas del país, exigiéndoles una mayor contribución, evitando que sean los indefensos ciudadanos quienes alimenten la caja común, mientras los defraudadores toman piña colada en paraísos fiscales.

Le pido que elimine las subvenciones oficiales a organizaciones de libre afiliación, como son los partidos políticos, sindicatos, iglesia y patronal, empleando esos millones de euros en beneficio del pueblo, su legítimo propietario.

Le pido que rebaje los sueldos y privilegios de políticos profesionales, eliminando de sus cargos a los incompetentes que van por las alfombras oficiales con el carnet del partido en la boca como único mérito para gobernarnos, por mucho que miren al cielo, enviándoles a sus puestos originales de trabajo donde realizarían un servicio más eficaz a la patria que dicen amar y defender.

Le pido que acabe con los herejes políticos y corruptos que infestan los partidos; que ejemplarice la vida pública; y que no juegue a la sumisión del timorato. Niéguese a la obediencia debida. Declárese insumiso a todo aquello que cause dolor a sus convecinos. Rechace el saludo de los mediocres. Evite la vulgaridad política, y pasará a la historia como el gobernante que liberó a su país del lodazal en que estaba enfangado por obra y gracia de los corruptos y el capitalismo feroz que terminarán por devorarlo todo.

Si se niega a liberarnos, la moral pública no se abrirá paso entre la mierda que nos rodea para reflotar el país sobre la voraz arena movediza que terminará engulléndonos a todos irremediablemente, incluido usted y todo su séquito, como ocurrió en las revoluciones de 1879, 1917, 1948 y 1959.

Ahora o nunca llegarán al pueblo soberano estas gracias que esperamos del presidente. Tenga la seguridad de que si en estos momentos de dolor resignado, indignada frustración, decepcionante futuro, inmerecido castigo y sufrimiento injusto, usted se empecina en seguir por el camino del hundimiento social, nadie va a rescatarnos del pozo deprimente donde nos entramos.

CARTA DE LOS REYES MAGOS A LOS DIPUTADOS

CARTA DE LOS REYES MAGOS A LOS DIPUTADOS

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Padres de la patria:

Hemos recibido la carta que nos habéis enviado con las peticiones de cada uno, y pasamos a responderos colectivamente, aunque sea costumbre de esta Casa Real no responder a las infinitas cartas que recibimos. Pero vosotros merecéis una respuesta por el atrevimiento y desvergüenza que habéis tenido pidiéndonos más prebendas, cuando sabemos  que habéis abusado del dinero ajeno, esquilmado cuentas ciudadanas sin pedir permiso, para colmaros de presentes.

Tenemos noticias de que os habéis regalado un teléfono iPhone 4S, un iPad, un PC para el despacho, un Módem 3G con datos pagados y un ADSL para vuestra casa, a los que sumar un despacho propio con asistente incluido. ¡Joder!, con padres de la patria como vosotros no puede extrañarnos que los ciudadanos prefieran estar huérfanos y nos hayan pedido un ángel exterminador que os lleve al otro barrio.

Cómo tenéis el descaro de pedirnos un helicóptero personal para vuestros desplazamientos, con piloto, médico, enfermera y asistente incluidos, si ya os pagan los vecinos el kilometraje, las dietas, los peajes, los taxis, los billetes aéreos en primera clase, trenes y barcos, y ¡hasta las multas de tráfico!

Tampoco podemos acceder al aumento de sueldo que nos habéis solicitado con cara de cemento armado, porque multiplicáis varias veces los desafortunados sueldos mileuristas que los trabajadores, centuplicando la prestación que reciben los cinco millones de parados y diez millones de pensionistas, sin contar lo que sumáis por cargos, comisiones, ayudas de alojamiento, manutención y viajes.

Tampoco podemos concederos la exención fiscal total que habéis demandado, porque tenéis bastante con no tributar por las dietas, alojamiento, viajes, manutención y cargos. Ni podemos ceder a otorgaros indemnizaciones por ausencias a los plenos,  bostezos en los escaños y nula participación en debates, pues ya tenéis bastante con que los ciudadanos os paguen la Seguridad Social, los derechos pasivos, la póliza de accidentes, las mudanzas y las jubilaciones.

No entendemos cómo es posible que guardando todo esto en la faltriquera de la estafa, tengáis el descaro de pedir sacrificios a los ciudadanos, asegurándoles que tendrán el Estado de bienestar que sea posible, es decir, ninguno.

Resumiendo:

Por vuestro cinismo al decir que no hay otra solución que arruinar al pueblo para salvaros vosotros y los depredadores que protegéis.

Por la avaricia de concederos a vosotros mismos todo lo que negáis a los votantes que os mantienen en la poltrona.

Por la gula que destiláis en los banquetes que pagan los mismos que recogen las migajas de pan que caen al suelo.

Por vuestra pereza congénita en la tarea, por las siestas que os echáis en los escaños y los bostezos que despiertan a los adormecidos.

Por el egotismo, soberbia y falta de autocrítica que os lleva a culpar siempre a los demás de vuestros propios errores.

Por vuestra lujuria, como vicio de apetito sensual desordenado que os lleva a ambicionar en demasía los bienes materiales.

Por la mentira exculpatoria y la demagogia de escudaros siempre en la democracia que estáis pervirtiendo.

Por la avaricia insaciable y la ambición desmedida que acreditáis con vuestras viciosas peticiones, merecedoras de exclusión, nos sumamos al deseo del pueblo y os adjuntamos para la firma el escrito de dimisión como padres de la patria, porque es el mejor regalo que podemos hacer a los ciudadanos.

Sin afecto por nuestra parte, esperan vuestra renuncia,

Melchor, Gaspar y Baltasar

CARTA A UN JOVEN REPUBLICANO

CARTA A UN JOVEN REPUBLICANO

Estimado Joaquín:

Hace tres días celebraron muchos ciudadanos el 34 aniversario de la Constitución Española que consagra la monarquía parlamentaria en España, y hoy nos toca a ti y a mí rendir culto y honor a la Carta Magna republicana aprobada un día como hoy de hace 82 años, que ungía una organización del Estado cuya máxima autoridad era elegida por los ciudadanos, siendo Niceto el primero en representarla.

He sabido por tu madre Lola, casualmente mi amiga y hermana-huérfana por vocación, que la sangre republicana corre por tus venas con el ímpetu juvenil de los incipientes diecisiete años de tu calendario, algo impensable que a mí me sucediera cuando tenía tu edad porque entonces la palabra república no figuraba en el diccionario, estaba desterrada del vocabulario y condenada a galeras por el régimen que la enterró en vida sin darle tiempo a los primeros balbuceos.

Quienes protagonizamos el milagro de poner en vuestras manos una democracia que no acaba de llegarnos en plenitud, fuimos privados de la libertad que tú ahora tienes para proclamarte abiertamente republicano, junto a todos los que pensamos en una jefatura del Estado no hereditaria, sino conquistada en las urnas por voluntad popular.

Ya ves, Joaquín, algo tan simple como eso, ha de someterse a una tradición sostenida en temores ficticios de un nuevo fracaso, alentado por quienes se empeñan en pregonar los males de la Segunda República, confundiendo a todos, cuando el cáncer estuvo en el desacierto de «hunos» y «hotros» gobiernos republicanos que hicieron inviable esa forma de Estado, inocente de todos los delitos que se le han atribuido intencionadamente durante años.

No tuvo la República culpa de nada, Joaquín, ya que fueron los dirigentes políticos responsables de su fracaso, por dar más golpes en la herradura que en el clavo. Republicanos fueron la gran mayoría de españoles, tanto de izquierda, como de centro, derecha y extremos, desde Gil Robles a Largo Caballero, pasando por Miaja, Franco, Queipo y El Campesino, para terminar en Picasso, Pemán, Ortega, Severo Ochoa, Muñoz Seca,…y Unamuno, diputado en las Cortes Constituyentes de la 2ª República, jurando todos lealtad a ella, pues incluso los militares que se sublevaron, vitorearon a la República en sus bandos rebeldes.

Vivo con resignada tolerancia la imposibilidad de votar al presidente de la tercera república española, pero mantengo la esperanza en que jóvenes como tú boten de una vez esta anacrónica monarquía propia de tribus prehistóricas y feudos medievales, protegida por cortesanos y medios de comunicación que ocultan la realidad de una Casa Real en decadencia.

No tengas prisa, Joaquín, pero trabaja sin pausa para desanacronizar el país, sabiendo que la monarquía acabará cayendo de inevitable muerte natural exigida por la historia de la humanidad, aunque los de mi generación lleguemos con retraso a la cita del notario popular que certifique su defunción, porque intentar evitar su caída es tan inútil como pretender que las hojas no se desprendan de los árboles en otoño o la costra de una herida se mantenga cuando ésta cicatriza.

A comienzos del siglo XX sostenían la monarquía los cortesanos que se beneficiaban de ella, el caciquismo a quien servía de agarradero y la enorme apatía de un pueblo maltrecho y moralmente desarmado por un siglo de luchas cruentas, que marchaba resignado pensando que más valía lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Hoy las cosas han cambiado y muchos se niegan a tolerar que un monarca haga ilusoria la soberanía de un pueblo que aspira progresar al ritmo político que exige el desarrollo imparable de las ciudadanas y ciudadanos que escribirán la historia futura y darán vida a la sociedad española del siglo XXI.

Este viejo republicano que no conoció república ni vivió en ella más que en sueños futuristas de una realidad inalcanzable para él, te pide un recuerdo a su memoria el día que la madurez del pueblo no necesita arbitrajes de reyes, príncipes, princesas, infantas y cortesanos, para ocupar la jefatura del Estado.

Este sencillo homenaje esperará de ti en el valle de Josaphat, tu republicano amigo Paco.