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Etiqueta: bípedo

HIJOS ASILVESTRADOS DE PADRES DESPREOCUPADOS

HIJOS ASILVESTRADOS DE PADRES DESPREOCUPADOS

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Con respeto y delicadeza, invitó el propietario de un bar a un grupo despreocupado de padres a que abandonaran el recinto donde cerveceaban, porque sus asilvestrados hijos molestaban al resto de clientes con sus gritos, disputas, galopadas, llantos y alborotos,

La expulsión del local, provocó el enfado de los papás que se fueron airados y con cajas destempladas, sin comprender lo que entendería cualquier bípedo racional con el mínimo sentido para darse cuenta que la libertad de cada cual no puede sobrepasar la linde del vecino.

Como sufridor de tal circunstancia y testigo de otras parecidas, entre las que se cuentan el atropello con un carro guiado por un niño en el supermercado que casi deja sin tobillo a una señora, o el balonazo que recibió un caballero que estaba sentado en una terraza de verano, propinado por un niño que jugaba al fútbol entre las mesas, me autorizan a dejar en esta página dos reflexiones:

Las normas son expresiones coactivas justificadas por el valor que las sustenta, siendo en este caso la convivencia social el soporte de la norma, primando el cumplimiento de la misma con el razonamiento y la persuasión hasta donde sea posible, tratando de evitar el conductismo para evitar comportamientos socialmente indeseables.

Por otro lado, los irresponsables pequeños vándalos que van atropellando derechos ajenos en lugares públicos no tienen otra culpa que la de ser hijos de sus padres, máximos responsables de la educación moral, cívica, intelectual y social de los hijos, a quienes la ley nada les exige al respecto.

AÑO NUEVO EN ODRE VIEJO

AÑO NUEVO EN ODRE VIEJO

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Desconfío de la vida nueva que los amigos me desean porque el año nuevo llega en odre viejo de pasados milenios, durante los cuales la raza humana ha mantenido constantes actitudes y comportamientos en su historia, sin reparar en la sabiduría que esto representa para la especie, pues en ello nos diferenciamos de los burros que nunca tropiezan dos veces contra la misma piedra.

En este año que comienza, mantendrá su inclinación el eje de rotación de la Tierra, volverán las oscuras golondrinas, las estaciones marcarán nuestros biorritmos, las modas los atuendos, las tradiciones sus costumbres y las enfermedades dolores, porque la gripe permanecerá en su sitio, las alergias en el suyo, puntuales llegarán las calenturas y los dolores articulares cerrarán el ciclo del eterno bucle.

Habrá muertes inesperadas, bodas esperanzadas, éxitos laborales, fracasos personales, abrazos confiados, falsas certidumbres, ilusiones inalcanzables, derrotadas aspiraciones, nuevas amistades y felices nacimientos…, como viene sucediendo desde que el primer bípedo racional bajó del árbol y pisó tierra.

Hasta es posible que se repitan las promesas electorales entumeciendo nuestros oídos con mentiras, y es seguro que seguirán gritando sus soflamas los sabihondos en tertulias, los corruptos imputados sonreirán ante el espejo, incrementarán su patrimonio los usureros y el pueblo resignado se mantendrá en silencio alejado de las barricadas.

Tened igualmente como cierto que la princesa del pueblo y sus cortesanos de la telebasura seguirán batiendo récords de audiencia entre quienes gozan contemplando en la televisión infidelidades, perjurios y venta de casquería fina, mientras los tramposos, defraudadores y estafadores, seguirán impunemente tomando piña colada en la cubierta de sus yates.

NOSTALGIA CONSERVADORA

NOSTALGIA CONSERVADORA

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La cantidad de basura doméstica que generamos bate el record de incremento en todas las cuestiones susceptibles de aumentar, porque hemos producido en los últimos cuarenta años más desperdicios que en toda la historia de la humanidad, desde que el primer bípedo comenzó a caminar por la tierra.

Hoy poco se arregla y todo se cambia y se tira. Se desechan objetos que funcionan, como los teléfonos móviles. Se cambian caprichosamente elementos en uso, como televisores. Se descartan ordenadores en funcionamiento. Se rechaza ropa en buen estado. Se excluyen coches que circulan, por otros nuevos. Y se cambia de pareja, con la facilidad que se tira un kleenex a la papelera.

Todo ello sorprende a los de generaciones anteriores que comprábamos cosas con intención de que fueran heredadas por hijos y nietos. Desgastábamos los aros, las peonzas, los llaveros y las canicas. Arreglábamos los juguetes. Teñíamos la ropa para rejuvenecerla. Recomponíamos “tomates” en los calcetines. Zurcíamos los pantalones. Dábamos la vuelta al cuello de las camisas. Remendábamos los zapatos y poníamos tachuelas en las botas para alargarles la vida.

Generación que guardaba todo por si servía para algo. Guardábamos el papel “de plata” del chocolate, las botella vacías y los corchos, la cuerda de los envoltorios, el papel de estraza de los ultramarinos, los botes vacíos de conservas para hacer macetas, el papel de celofán para hacer adornos, las cajas de zapatos para guardar todo. Y amontonábamos los periódicos para envolver cosas, proteger el pecho del aire, limpiar cristales y ponerlos sobre el suelo recién fregado para pisar sobre ellos.