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INDULTOS QUE NO MERECEN INDULTO

INDULTOS QUE NO MERECEN INDULTO

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El indulto en España es medida de gracia excepcional que remite total o parcialmente las penas a los condenados en sentencia firma, siendo otorgada por el rey a propuesta del ministro de Justicia, previa deliberación del Consejo de Ministros, que se remonta a Ley de 1870 y consolida en 1988.

Hasta aquí, la parte visible del iceberg, porque la zona oculta revela que no se trata de una medida excepcional que suceda en contadas y justificadas ocasiones, sino de una norma de conducta de todos los gobiernos, abusiva y arbitraria, empleada en muchas ocasiones para anular condenas judiciales a miembros del partido gobernante o a relevantes personajes sociales, que nada tienen que ver con las razones humanitarias y rehabilitadoras que pide la ley, porque el indulto no necesita justificación ni consulta al tribunal que condenó.

De esta forma, a propuesta de sus ministros de Justicia, Suárez concedió 410 indultos; Calvo Sotelo 878; Felipe González 5.944, incluido el golpista Armada; Aznar 5.948, con los galeros reservados Barrionuevo y Vera; Zapatero 3378, con el bancolero Sáenz a la cabeza. Y, junto a ellos, cientos de traficantes de drogas, conductores suicidas y mossos torturadores, indultados por Rajoy, denunciando doscientos jueces los indultos en un manifiesto que firmaron contra “una decisión política indigna que supone un atentado contra la independencia de la justicia, impropia de un sistema democrático de derecho”, a la espera de lo que suceda con el delincuente Fabra que lleva años riéndose de la justicia y del pueblo.

Las cifras anteriores ponen de manifiesto una alegría indultadora, necesitada de inmediata rectificación legal para que los jueces que sentencien se pronuncien sobre los indultos previstos, el gobierno de turno dé explicaciones al pueblo y los ciudadanos muestren su grado de aceptación o rechazo a tal medida de gracia, para cortar de raíz ese apéndice del pulpo político cuyos tentáculos llegan a todos los rincones institucionales.

ELECCIONES MUNICIPALES

ELECCIONES MUNICIPALES

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Exiliado y muerto el dictador Primo de Rivera y fracasada la dictablanda del General Berenguer, el presidente del gobierno monárquico almirante Aznar convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, sin prever la victoria republicana en cuarenta y una capitales de provincia, que pusieron al abuelo del actual rey en la frontera.

Efectivamente, aquel domingo electoral España se despertó monárquica con la apertura de los colegios electorales, y se acostó republicana al cierre de los mismos, cuando las urnas testificaron la voluntad mayoritaria de los españoles, enviando la monarquía al exilio y dando una pincelada violeta a la bandera.

Fue un día de nervios, incertidumbre y agitaciones para unos y otros, que cinco años después acabarían siendo “hunos” y “hotros”, por obra y desgracia de una salvaje guerra incivil, aunque el bando nacional vencedor de la contienda, pregonara durante cuarenta años que fue por obra y gracia de Dios.

Los temores, temblores y sudores de aquel 12 de abril, se transformaron pasajeramente en esperanzas, ilusiones y optimismo. Promesas de bonanza que terminaron en manos de gobiernos delicuescentes de signos contrarios y a garrotazo limpio entre los vecinos, helando el corazón del españolito que vino al mundo de la mano del poeta, sin ganas de charanga ni juegos de panderetas, con la sangre ennegrecida por una locura colectiva que comenzó con un golpe de Estado.

CLASE DE CULTURA POLÍTICA DESPRECIABLE

CLASE DE CULTURA POLÍTICA DESPRECIABLE

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Es conocido por todos que el saber no ocupa lugar en las estanterías mentales, que las enseñanzas no tienen precio dado su alto valor y que el aprendizaje es inagotable porque como dice el castellano refrán “no te acostarás sin saber una cosa más”.

Eso nos ha ocurrido a muchos ciudadanos que ayer asistimos como televidentes a la clase privada de política parda que el antiguo alcalde de Madrid, ¿señor? Álvarez del Manzano dio a novicia Ana Botella, para exculparse de los doce mil euros en clases de golf que pagó el Consistorio madrileño al matrimonio Aznar.

Es difícil encontrar una frase que defina de forma tan clara y contundente la situación actual de mentira institucional y corrupción moral dominante en la clase política española como la pronunciada por Manzano, aconsejando a Botella lo que debía hacer ante el abuso cometido: “Tú di que eso es falso”.

Algo que traducido al lenguaje ciudadano sería: «Miente, Ana, que no te pasará nada aunque se descubra la verdad porque estos son imbéciles, tu impunidad está garantizada, nadie va a denunciarte, los tribunales carecen de pruebas y la dimisión no está contemplada en nuestro código antiético político».

Al ver caer el manzanazo inmoral del señor Manzano, Newton no hubiera propuesto la Ley de Gravitación Universal,  sino la del Éxito Político con Mentiras, cuyo enunciado sería: “Los políticos y los cargos públicos se atraen con una fuerza que es directamente proporcional a las mentiras pronunciadas e inversamente proporcional a la inteligencia de los votantes”, es decir, el cargo público será tanto mayor cuanto mayor sea el engaño y menor el entendimiento colectivo.

PEINETAS POPULARES

PEINETAS POPULARES

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Cuando hablo de peinetas no me refiero al ornamento femenino para el cabello que tiene forma convexa y púas, usado por las mujeres como adorno o para asegurar el peinado, encajándolo en el moño. La peineta que traigo hoy a la bitácora hace referencia al gesto que hacen algunas personas levantando el dedo del corazón de forma obscena, como falo eréctil, manteniendo la mano cerrada y con el revés hacia fuera.

Peinetas hacen los futboleros a futbolistas y viceversa; con peinetas obsequian desde el volante los conductureros a los conductores; peinetas indignadas dedican los manifestantes a los policieros; y obscenas peinetas vuelan en las discusiones, reprimendas, broncas y desacuerdos como rúbrica final de la contienda.

Entre las peinetas más degradantes y despreciables testificadas en esta tierra de María Santísima, destacan las protagonizadas por el borbón Juan Carlos, el hombre-hombre Aznar, el salvadoreño Trillo y el charcutero Bárcenas. El primero dedicó su peineta a un grupo de personas que le abucheaban en Euskadi; el alcaldeso se la brindó a un grupo de universitarios que le piropeaban; el obrero supernumerario la ofreció al público mientras abrazaba a su amiguito; y el presunto trilero onubense, obsequió ayer con una peineta a los periodistas que le daban la bienvenida en el aeropuerto madrileño a su regreso de las agotadoras jornadas que pasó esquiando en Canadá.

Desde la época romana, la peineta representa el falo erecto, siendo considerado impúdico por San Isidoro el dedo del corazón, que fue llamado “digitum infamis” o “impudicum” por el poeta Décimo Junio Juvenal, destacando hoy tal levantamiento por su mal gusto, falta de respeto y la poca estética, como reflejo de incultura, prepotencia y cobardía.

Con tal erección digital se pretende insultar al oponente llamándole «sodomita afeminado» o “maricón”, expresando al mismo tiempo el deseo de que al receptor “le den por el culo”, otorgándole así una dimensión anal sin reparos, como insulto homófobo que pretende ofender con grosero gesto al destinatario del ultraje.

IMBÉCILES NO, POR FAVOR

IMBÉCILES NO, POR FAVOR

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Tradicionalmente, los políticos de todos los colores se han dedicado con machacona insistencia a insultar el sentido común de los ciudadanos, y eso no está bien. Pero en los últimos meses el empeño delirante Popular se ha incrementado de manera alarmante, llegando el oprobio ayer por la mañana a su más alta cota de menosprecio ciudadano, con las declaraciones de Cospedal.

Habla la señora de transparencia en el partido, al tiempo que cambia todos los cristales de las ventanas de Génova por tabiques opacos de ladrillos militantes, anunciando una comisión interna que investigue las cuentas internas del partido, para que sean los propios defraudadores quienes denuncien su fraude. Ya.

Dice María Dolores que el Tribunal de Cuentas está conforme con las cuentas blancas presentadas por el partido, mientras guardan en el rincón más oscuro de la sede toda la negrura acumulada durante años, para que Manolo, el hermano de Aznar, Margarita la ministra de Justicia del expresidente y otros miembros del Tribunal pertenecientes al Partido Popular, aplaudan la contabilidad blanqueada por sus amigos.

Proclama la Secretaria General que todos los datos publicados son falsos, menos los referidos a García Escudero, Jaume Matas e Ignacio del Burgo, que ya han cantado por bulerías la recepción de las cantidades aparecidas en la contabilidad “B” del partido, al tiempo que otros afinan las guitarras antes de iniciar su copla.

Sostiene la presidenta de Castilla-La Mancha que la divulgación de esas corruptas entregas pretende interrumpir el proceso salvador de España que está llevando a cabo el Partido Popular, cuando su intención es limpiar en juzgados y urnas, la mierda que está inundando el país procedente de los vertederos políticos.

Alguien debe hacerle saber dos cosas a la señora Cospedal. La primera, que los procesos de bunkerización como el emprendido ayer por ella en el Partido Popular, sólo conduce al suicidio de la gaviota. Y la segunda, que el pueblo ha superado hace años el test de Inteligencia Ciudadana, por lo cual no es posible engañarle con bolonias de tres al cuarto, ni teatralidades de mercadillo.

Podemos ser pacientes hasta la santidad para aguantar todo lo que estamos soportando. Podemos ser sufridores que llevamos con resignación los injustos recortes sociales. Hasta podemos ser perroflautas como nos ha llamado alguno de los suyos. Incluso podemos ser cobardes por no atrevernos a tomar las Instituciones y enviar a todos los políticos a penitenciar por el desierto. Pero imbéciles, señora Cospedal, no. Imbéciles, no, por favor.

BALANCE AUTONÓMICO

BALANCE AUTONÓMICO

Diciendo lo que voy a decir, sé que algunos van a decir lo que no quisiera que dijeran, pero voy a tolerar lo que digan porque tienen derecho a decir lo que quieran. Los años pasados en un país tan «profesionalmente autonómico» como Suiza, me autorizan a decir que el origen de nuestra ruina se encuentra en «estas» autonomías de mi patria.

Dicho esto, se equivocarán quienes me tachen de robespierranismo trasnochado, de jacobino decadente, de impertinente filogirondino o de revolucionario de chistera, aunque mis intenciones estén lejos de pretender ejecutar al rey con todos sus cortesanos, ni de romper con el sueño histórico autonómico de mis paisanos gallegos, vascos y catalanes.

Tampoco pretendo insultar a don Felipe y don Leopoldo por los acuerdos alcanzados en los primeros pactos autonómicos de 31 de julio de 1981, a los que se añadieron los segundos en 1992 por acuerdo entre González y Aznar. No.

Pero la experiencia adquirida en 34 años de Estado Autonómico refleja que el dinero invertido en edificios, sueldos, dietas, despachos, mobiliario, consejeros, parlamentarios, asesores, guardaespaldas, funcionarios, coches, chóferes, etc. ha sido la causa de nuestros males, incrementada por el despilfarro y la mala gestión, ya que la multiplicidad de parlamentos y gobiernos no ha dado al pueblo el rendimiento que pregonaban sus patrocinadores, ni las ventanillas se han acercado más al ciudadano.

Tantos miles de millones de euros como se han invertido en estas autonomías, hubieran estado mejor empleados en promover empresas, mejorar infraestructuras, fomentar el empleo, incrementar el bienestar ciudadano, crear hospitales y levantar centros educativos, siendo ahora la situación distinta para los ciudadanos que habitamos distintos espacios en la piel de toro. ¿Quiénes han sido los mayores beneficiarios de la política autonómica? Pues los depredadores que han sabido aprovecharse de ella, pero no el pueblo. Es decir, los pícaros de siempre.

Según datos consolidados de la contabilidad nacional, elaborados por el Ministerio de Hacienda, las comunidades autónomas gastaron en 2011 la cantidad de ¡86.333 millones de euros¡, de los cuales 53.484 millones (¡el 62 %¡) se fueron en gasto de personal, o como diría un castizo, las comunidades se han convertido en oficinas de colocación, en mamoneo de politiqueros, amiguismo insultante y descarado nepotismo. ¡Ah!, no intenten pasar estas cifras a pesetas porque reventarán las calculadoras.

Si tenemos en cuenta que la deuda pública de la comunidades asciende a ¡140.083 millones de euros¡  según el Banco de España, no queda más remedio que apuntalar con honradez, responsabilidad y competencia el artículo 2º, antes que un golpe desesperanzado del pueblo ponga las cosas en su sitio, porque la indignación es grande, la desvergüenza va en aumento, los abusos no cesan, aumenta dolorosamente el número de parados y el «rescate» está dando cada día mayores aldabonazos en la puerta para dejarnos definitivamente en situación de K.O. técnico.

FRUSLERÍAS POLÍTICAS

FRUSLERÍAS POLÍTICAS

Enturbia el ánimo, pero refresca el humor, dar una vuelta por las hemerotecas donde se guardan bagatelas políticas sin desperdicio, que son verdaderas perlas que regocijan el espíritu y alivian la mortificación en tiempos de cuaresma.


Fue la generosidad de don Eduardo Zaplana responsable de que este político declarara a un amigo: “Estoy en política para forrarme”. Lo que no está claro es si se ha forrado mucho, muchísimo o más todavía.

El presidente Zapatero tuvo la amabilidad de decirle al pueblo que gobernaba debajo de sus angulares cejas, que el precio de un café eran ¡80 céntimos!, sin decirnos en casa de quién le cobraban ese dinero cuando le invitaban.

A doctorazo Federico Trillo, especialista en catástrofes aéreas, se le ocurrió gritar “¡Viva Honduras!”, cuando terminó un acto institucional en El Salvador, sin pudor personal ni perder un solo pelo de vergüenza política.

La “miembra” del PSOE, Bibiana Aido, disfruta de un exilio platinado paseando con botas y minifalda por las calles de Nueva York, en ventajosa y desigual situación con las chicas de su edad, sin dar explicación alguna.

La alcaldesa de Madrid dio una lección de genética homosexual al pueblo ignorante, diciendo: “Si se suman una manzana y una pera nunca pueden dar dos manzanas”. Es obvio, porque lo que da es una botella vacía.

El «hombre» de la anterior señora declaró públicamente que a él le gustaba “la mujer, mujer”, sin molestarse en explicar a los ciudadanos qué quiso decir con tan machota tautología, un machote como él.

A José Blanco debemos agradecerle que diera vida nueva a las paradojas unamunianas, declarando: “Hay mucha gente que no sabe de qué habla. Yo, como sé de qué hablo, me callo”. ¡Manda huevos, que diría el supernumerario!

El actual presidente de Gobierno padeció en tiempos de sequía una preocupante confusión mental transitoria que le llevó a decir: “ETA es una gran nación”, para hacernos olvidar los “hilillos del Prestige”.

Josep Lluis Carod Rovira corrigió en televisión española a un español, diciéndole que no se llamaba José Luis, pero que había  viajado mucho a Bruselas, y alguien le gritó “¡Bruxelles, paisano, Bruxelles!”.