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Etiqueta: Ateneo

UNAMUNO EN EL ATENEO

UNAMUNO EN EL ATENEO

Esta tarde daré una conferencia en el Ateneo recordando a los oyentes la peripecia de Unamuno como ateneísta en todas las sociedades culturales así tituladas que había en su época repartidas por España, dedicando especial atención al Ateneo Científico, Artístico y Literario de Salamanca, que él fundo en 1913 y presidió durante varios años.

No decimos nada nuevo al afirmar que don Miguel fue hombre de Ateneo desde su juventud, pues siendo estudiante en Madrid con 17 años, ya frecuentaba el Ateneo de la calle Montera, era asiduo lector de su biblioteca, visitante de las exposiciones que allí se presentaban y puntual oyente de sus conferencias, aunque mudo asistente a los debates que tenían lugar en sus salones. Más tarde, cuando fue trasladado el Ateneo madrileño a su sede actual de la calle Prado, Unamuno llegó a presidirlo, ocupó numerosas veces la tribuna, presentó a los socios algunas de sus obras, leyó poemas y discutió con los contertulios en la Cacharrería.

Siendo rector de la Universidad salmantina, fundó en esta ciudad el Ateneo local apoyado por profesores universitarios e intelectuales, con el catedrático de Derecho Político Tomás Elorrieta a la cabeza del proyecto,  para “elevar el tono de la cultura, entretenerse en algo más que en murmurar de honras ajenas, distraer de mezquindades y de hacer cábalas sobre si menganito o fulanito saldrá o no diputado provincial”, según palabras de Unamuno en la sesión inaugural de la Institución.

Fue tal el prestigio que tuvo este Ateneo que a él acudieron princesas, ministros, infantas, obispos, nuncios apostólicos, académicos franceses, intelectuales de renombre, músicos destacados y escritores de prestigio, con generosidad desconocida en nuestro mundo intelectual.

RECOGIDO HOMENAJE

RECOGIDO HOMENAJE

Tan sencillo y discreto, como afectuoso y sincero, fue el pequeño homenaje que profesores y alumnos del Instituto “Torrente Ballester” rindieron ayer a Unamuno en el patio central del centro, donde los estudiantes leyeron algunos poemas suyos, tras las palabras del director y la entrega de unos premios literarios.

Media hora después de bajarme del asfalto que me devolvió a Salamanca tras mi periplo por tierras gallegas, fui invitado a cerrar este acto de homenaje con unas palabras, ante el original busto de don Miguel que Ángel Posada había realizado con hojas del periódico “El País” pintadas de blanco, queriendo representar con ello la capacidad de Unamuno para seguir llevando al país en su cabeza, setenta y seis años después de abandonarnos.

Nula fue la relación personal entre Unamuno y Torrente, pero intensas las horas que el gallego-salmantino pasó leyendo la obra del vasco-salmantino, desde que cayeron en sus manos los primeros libros de don Miguel, cuando Torrente se encontraba en Vigo, allá por el año 1928.

Don Gonzalo frecuentó al año siguiente las tertulias madrileñas, sin posibilidad de encontrarse con don Miguel en la Granja del Henar o en la Cacharrería del Ateneo, porque el sentidor vasco se encontraba autoexiliado en Hendaya. En cambio, sin coincidir en el tiempo, compartieron la tertulia en el Novelty donde ambos acudían de forma habitual.

En mis breves palabras, pedí a los jóvenes que ocupaban el soleado patio, lo que Unamuno les hubiera demandado: riguroso cumplimiento de la disciplina académica; esfuerzo y constancia en el trabajo; respeto en todos los órdenes; y voluntad de empujar a los profesores a ser cada día mejores maestros, enseñándoles a enseñar. Y exhorté a mis antiguos compañeros a recibir enseñanzas de los estudiantes, porque enseñar es ante todo y sobre todo, aprender.

UNAMUNO EN EL CASINO

UNAMUNO EN EL CASINO

Conferencia ayer por la tarde en el Casino de Salamanca para abrir los actos conmemorativos del 75 aniversario de su muerte. Dejo a los asistentes la opinión sobre lo visto y oído, para decir a los lectores de este blog que Unamuno fue presidente, contertulio y compañero de tapete en el salmantino «Casino de los señores», que se decía en sus tiempos, para distinguirlo de los otros casinos de la ciudad. Presidente de pasada, pues apenas duró tres días su mandato ya que los militarotes Primo de Rivera y Martínez Anido le desterraron a Fuerteventura tres días después de ser elegido para dirigir la Institución el 17 de febrero de 1924.

Contertulio durante treinta y cuatro años en el Casino, cumpliendo la vocación de comunicador que ejerció en el aula, y allí donde tuvo oportunidad de pegar hebra. En Bilbao con los amigos de El Bulevar y los socios de El Sitio; en Madrid, en la Cacharrería del Ateneo o en La Granja del Henar de la Revista de Occidente; en la Rotonda parisina con Blasco Ibáñez; en Cantabria con José María de Cossío; y en Fuerteventura con Soriano y Castañeira.

Aficionado a los juegos de naipes, especialmente mus, tute y tresillo, acostumbraba a llevar una barajita en el bolsillo con la que hacía solitarios. Y disfrutaba más sobre el tapete verde ganando un envite a pares jugando al mus, que discurseando en las tribunas. Pueba de ello son estos versos del Cancionero:

“El mus trilingüe de Hendaya / dos a dos en un combate / “¡paso!” “¡envido!” “¡cinco más!» / el arte está en el descarte. / Grande, chica, pares, juego /y los boxeos verbales / cerner el azar es suerte / de donde la gloria nace”.

Fue el Casino la única Institución que no lo apartó nunca de sus filas, la que siempre conservó su memoria y la única que le homenajeó en tiempos de sequía, cuando la dictadura ponía mordaza y el miedo atenazaba los corazones.

OCUPACIONES DICHOSAS

OCUPACIONES DICHOSAS

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Fue ayer un día de felices compromisos junto a unamunianos amigos. Por la mañana apertura de los actos en homenaje a don Miguel en el Casino, cuyo programa dejé colgado en este blog, y por la tarde conferencia en el Ateneo.

Así lucido estaba el patio renacentista del Casino de Salamanca cuando Pablo de Unamuno, el nieto de don Miguel, nos agradecía a Alberto Estella y a mí la organización de todos los actos que hemos preparado a lo largo del año, con intención de homenajear a un personaje tan singular, sabio y honrado como don Miguel de Unamuno y Jugo.

Aquí podéis ver la «tribuna de personajes ilustres» (disculpad la broma) que asistimos a la inauguración: Estella; quien esto escribe; Manuel Tostado, diputado de Cultura; el concejal de Cultura; Ana Chaguaceda, directora de la Casa Museo Unamuno; y Agustín Casillas, escultor que hizo el busto de don Miguel que retornaba al lugar donde tuvo su tertulia en el Casino.

Por la tarde, conferencia en el Ateneo salmantino sobre quehaceres docentes de don Miguel. Charla amena e interminable por el interés con que los/las asistentes/as participaron en el coloquio, para concluir con un bonito regalo que conservaré con afecto y gratitud.

 

 

 

 

Dentro de unas horas explicaré cómo ha ido la conferencia que pronunciaré hoy a las 20:30 horas en el Casino, recordando lo que pocos conocen, pues hablaré de la vínculos de don Miguel con el Casino y de las actividades que realizó en la Institución, intentando deshacer algunos mitos y errores que sobre ello se ha publicado. Mañana os cuento.