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Etiqueta: arquetipo

ENCARNADURA

ENCARNADURA

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El libro de la palabras define la encarnadura como una disposición de los tejidos del cuerpo humano que favorece la cicatrización de las heridas y la curación de lesiones. Pero coloquialmente, se atribuye buena encarnadura a las personas de soportan críticas sin inmutarse ni mover una pestaña, simulando ausencia de dolor, aunque los hechos les estén abriendo las carnes.

Eso hacen don Mariano y don Alfredo ante las críticas que reciben, dejándonos a todos pasmados con sus intervenciones, omisiones, escapismos y silencios, por muy noqueados que estén ante las situaciones que cada uno de ellos atraviesa, de las que salen a hombros de sus palmeros, entre el abucheo del pueblo y con el impermeable puesto para que no les alcancen las salpicaduras de la mierda que están cayendo sobre sus partidos.

Paradigmas de cinismo, hablando de transparencia y democracia interna. Ejemplos de hipocresía por negar la corrupción propia ante el reparto de los cien casos de podredumbre que esperan turno en los juzgados. Modelos de engaño al afirmar que no todos los políticos son corruptos considerando que sólo son tales quienes se lo llevan, y no quienes los protegen, encubren y guardan silencio ante las fechorías de los malhechores. Arquetipos de falacia al proponer medidas contra la corrupción sin tomar las medidas que están a su alcance para subsanar las corrupciones propias. Enhorabuena a los dos por el éxito obtenido sin otro mérito que mantener baja la testuz para no ver los excrementos que sobrevuelan por encima de sus cabezas.

Pónganse parches Sor Virginia en el cinismo de quienes autorizaron el insulto ponferradino y luego se rasgaron las vestiduras para mantenerse en su puesto. Aplíquense con urgencia electrochoques a la izquierda socialista para que reaccione internamente y lleve a cabo la necesaria y profunda renovación del partido, antes que la destrucción sea total e irreparable. Aplíquense con la  misma urgencia puntos de sutura a la ceja izquierda de Rubalcaba que le ha roto Chacón con un uppercut directo en las redes sociales. Y quítense las prótesis de las bocas al pueblo que no cierra las mandíbulas teniendo las dos sardinas entre los dientes.

ELEUTERIOS

ELEUTERIOS

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Por la costa levantina, – tierra de arroz, flores, amor y luz -, es popular que los “eleuterios”  son especies animales con perfil humano, caracterizados por pasar “de la figa de su mare al cementerio”, sin romper la vida ni mancharla.

Personajillos de tres al cuarto empeñados en ser sal de los platos que indigestan con su presencia; mendas tautológicos de sus propias sandeces; coleguillas inhabilitados para concluir silogismos elementales; sujetos con pares cromosómicos desapareados; individuos con abstrusa mente engominada; y arquetipos de la estupidez.

Peligrosos fulanos que navegan por las redes sociales contaminando con sus necedades la solvencia de estos medios, al tiempo que obligan a los pobres incautos que caen en sus redes a malgastar el tiempo en sus páginas. Hay “eleuterios” de todos los colores, tipos, razas y nacionalidades. Van solos por la red, formando una gran comunidad de analfabetos funcionales, agremiados en la distancias por la bandera de la memez profesional. Pontifican sobre lo que ignoran; insultan con descaro ofensivo; y juegan al escondite tras las bambalinas.

Se cuelan estos prójimos en el Facebook con delirantes comentarios carentes de fundamento; escupen en Twitter sus absurdas proclamas, enlaces y ofertas, con palabras que sólo alcanzan los de su misma especie. Y, lo que es más grave, patrocinan blogs infumables, carentes de gusto, interés y contenido, con entradas que avergüenzan al diccionario, injurian la gramática y laceran el sentido común.

Para ser “eleuterio” no se precisan estudios, sino todos lo contrario. Tampoco se necesitan conocimientos que vayan más lejos de las tres primeras letras del alfabeto, ni se requiere saber contar los dedos de la mano o leer tres palabras seguidas con más de una consonante. Les basta con balbucear algunas palabras y entender la lengua materna sin alcanzar el nivel de los animales domésticos.

Lo grave de los “eleuterios” es que ignoran lo poco que saben y sacan pecho en los foros, comentarios y anotaciones, adornando su mentecatez innata con errores ortográficos, desaciertos lingüísticos y torpes plagios, atreviéndose a condenar, censurar y criticar sin argumentos, a quienes no alcanzarían nunca, aunque tuvieran las vidas de los gatos. Todo ello con alevosía y amparándose en el anonimato de ficticias fotos, falsos nombres, hipotéticos títulos y supuestos oficios.