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¡CUÍDATE, PACO!

¡CUÍDATE, PACO!

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Los amigos preocupados por mi bienestar continúan diciéndome con indudable cariño, en correos electrónicos, llamadas telefónicas y encuentros: “¡Cuídate, Paco!”, sin que haya podido desentrañar con certeza absoluta el origen de tal deseo ni su alcance, sabiendo que no se trata de un sonsonete carente de sentido, o un latiguillo de moda que corre de boca en boca. No, el buen deseo de los amigos y amigas hacia mí es sincero.

Pero tan noble consejo provoca en mi ánimo ligeras turbaciones, porque ninguno de los bienintencionados consejeros me explica los argumentos que les lleva, de forma tan insistente, a inquietarse por mi salud y bienestar, sin que yo haya hecho méritos reconocidos para llevar el desasosiego a sus sentimientos.

A veces pienso que sus buenas intenciones obedecen a que me ven algunos días fuera de mí por razones de inconformismo y rebeldía con la situación que muchos padecemos, y esto les hace pensar en posibles dolencias ocultas que, de momento, se mantienen alejadas de mi horizonte, aunque soy consciente que no tardarán en llegar porque la vida es tenaz en su empeño de llevarnos a todos a la estación término.

En otras ocasiones, intuyo que me sugieren cuidarme pensando que llevo una vida muy agitada con poco descanso, pero no parece que este sea el caso, porque hago deporte a diario, llevo buena alimentación, no fumo y mis vicios se reducen a compartir un saludable vaso de vino, con buenos amigos entre los que ellos se cuentan, a quienes agradezco sus buenas intenciones y sinceras confidencias.

En todo caso, compláceme que me pidan cuidarme porque escondido en tal deseo hay una carga de afecto, simpatía y cariño que no siempre merezco, porque con algunos de ellos no he correspondido a cuanto me han entregado, sin pedir nada a cambio.

HACER FELIZ AÑO

HACER FELIZ AÑO

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En este día de buenos deseos hacia los demás, hago de las rutinarias intenciones un compromiso de vida, proclamando mi sincera propuesta de contribuir a la felicidad ajena, sabiendo que serán muchas las ocasiones que el año 2015 me brindará para hacer posible el deseo que hoy expreso con vocación de realidad.

Por eso, no deseo a mi familia, amigos y vecinos que tengan un feliz año nuevo, sino que intentaré realizar mi empeño en hacerlos más dichosos, cambiando el sonsonetario “feliz año 2015” por el comprometido “te haré más feliz en 2015”, poniendo mi voluntad al servicio de las personas que me rodean para contribuir a su bienestar a lo largo del año que hoy comienza.

Los que se unan a mis intenciones, más allá de los rutinarios deseos, deben saber que no será fácil cumplir tal propósito porque tendrán en contra todo aquello que se ocupa en preservar el propio bienestar, por encima de la buenaventura ajena, pues hacer felices a los demás implica sobreponer la generosidad, al beneficio personal; la pereza moral a la diligencia espiritual; el cansancio a la fortaleza; la decepción al compromiso; el desánimo a entusiasmo; y la intolerancia a la indulgencia.

Pugnar por el bienestar de los demás exige renunciar a la condición humana determinante que nutre el instinto de supervivencia propia, para hacer posible la supervivencia de los demás. Rechazar la complacencia propia en beneficio de la satisfacción ajena. Desertar en la batalla por alcanzar la gloria personal, subiendo a hombros a quienes no lleguen los aplausos.

Poner la voluntad al servicio de la felicidad ajena implica estar dispuestos a ofrecer sin recibir ofertas; a luchar por quienes nos abandonarán en el combate; a ceder el paraguas en los aguaceros de la vida; a llevar el peso del dolor de quienes nos han dañado; a dar y darse sabiendo que la donación dejará rasguños, porque hacer felices a los demás implica sacrificio personal, renuncia a intereses propios, privación de bienestar y concesión de tiempo no disponible.

Con esa intención comienzo el año nuevo, prometiendo ocuparme algo más de la felicidad de quienes comparten mi vida sin desearles feliz año, esperando comparecer ante todos los lectores de este blog el próximo San Silvestre para decirles que cumplí en 2015 lo prometido un día como hoy en que pongo mi empeño a favor de la felicidad de quienes me rodean.

INCOMUNICACIÓN

INCOMUNICACIÓN

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Nunca hemos estado más incomunicados que en esta era de la comunicación, donde el bombardeo de la información destruye la palabra, el exceso de noticias impide la interiorización, lo urgente desplaza lo importante, la pugna aleja el entendimiento, los señuelos confunden a ingenuos navegantes y la prisa por llegar nos impide deleitarnos la belleza del camino.

Sabemos que una persona ha sido atropellada en Manhattan pero la aspiración de las colmenas urbanas nos impide conocer la muerte de un vecino. Viajamos en la pantalla virtual al encuentro del más lejano ciudadano del mundo, pero no intercambiamos palabras con el compañero de trabajo. Compartimos mantel con amigos sin mediar confidencias amistosas porque el móvil exige conversar artificialmente con los ausentes.

Los pormenores de la vida se han dispersado al soplo indiferente de aconteceres ajenos a nuestra existencia, consiguiendo alejar nostálgicos paseos amanecidos, lunas compartidas en dulces noches de insomnio, placenteras confidencias en los atardeceres y saludos esperanzados al amanecer.

Vivimos encapuchados en la cercanía del contacto y abiertos en el anonimato de la distancia a personas desconocidas que nos buscan como bisutería de escaparate, sin el compromiso vital que exige la fraternidad cercana, transformando la convivencia en amontonamiento vecinal.

El deseo de saberlo todo nos lleva a ignorar lo importante, y la pretensión de estar en todas partes, nos impide llegar donde se nos espera. Hasta Dios afónico guarda su palabra cansado de gritar sin que nadie le escuche, porque la fraternidad ha quedado petrificada en el silencio agitado de la prisa, incapaz de rescatar el azahar de la nieve para matrimoniar voces confidentes de amores y dolores perdidos en las tajuelas embriagadas de humo familiar junto a la chimenea doméstica.

ESCRIBIR PARA AMIGOS

ESCRIBIR PARA AMIGOS

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Escribir para ser leído por amigos exige humedecer la pluma en tinta del alma y pasar el pliego virtual de la pantalla por rincones inaccesibles del espíritu, para mostrar sentimientos propios sin vestimenta alguna, urdidos por afanes cotidianos que brotan de un corazón desnudo, sin más intención que compartir el vuelo con los amantes de la vida.

Las palabras, sin retoque alguno ni maquillaje, se encadenan gozosas en ocasiones al dictado de experiencias hermosas que embellecen con pinceladas de hermandad la existencia. Pero otras veces brotan doloridas, sudorosas y cansadas, con la hartura de la decepción y el desengaño de la frustración.

Me gusta escribir desde el ruedo, recibiendo el toro de la vida a puerta gayola, sabiendo que puede empitonarme una vez más como tantas veces ha ocurrido, pudiendo enseñar mis cornadas de guerra a quien solicite ver las cicatrices, porque nunca he callado lo que tenía que decir, ni silenciado el pensamiento, aun sabiendo que el morlaco buscaría mi cuerpo en la embestida.

No escribo pensando en el gusto de los lectores para complacer sus preferencias, sino con la esperanza de que los lectores se hermanen con los sentimientos que expresan mis palabras, aceptando que no son compartidos muchos de ellos y que molestarán a otros, por lejos que esté mi intención de abrir heridas en el pensamiento ajeno.

Al escribir no pretendo hallar consuelo a penas que no tengo porque la vida me sonríe, ni busco alivio a inexistentes pesares, ni persigo complacencias ajenas, sino alimentar de esperanza la comunidad que formamos los que todavía creemos en valores que contribuyen a la hermandad y felicidad entre los que el azar de la vida ha unido.

AMIGOS, PINTAN BASTOS

AMIGOS, PINTAN BASTOS

Los elogios que ha merecido el Gobierno por su dominio del lenguaje para no decir lo que quería decir, diciendo lo que nadie quería oír, se han venido abajo con el Proyecto de Presupuestos Generales donde lanza un mensaje directo a policías y “enemigos”, como fueron calificados los manifestantes por el jefe superior de la policía valenciana, Antonio Moreno.

El arte dialéctico del Gobierno ha perdido su gracia en las cuentas del Estado, dando a los policías antidisturbios la orden de “garrotazo limpio y tente tieso”, reservando para los “enemigos” una amenaza impropia de la época, diciéndoles “temblad, temblad, malditos”.

Agradecemos la claridad de las palabras gubernamentales, aunque los presupuestos no digan ni palabra, dejando que los números hablen por ellas, multiplicando por 18,8 la cantidad destinada a material antidisturbios, que pasa de 173.620 € en 2012 a 3.260.000 € para el año que viene.

Pintan bastos, amigos, para los “enemigos” del sistema en el inmediato futuro, porque los manifestantes están pelados y no tienen dinero para comprar máscaras de protección respiratoria contra los gases lacrimógenos que les esperan, ni chalecos antibalas, ni cascos de protección contra los garrotazos, ni escudos contra los pelotazos que doblarán sus costillas.

Bien pertrechados los policías con las nuevas dotaciones de material que van a comprarles los esquilmadores para que los protejan, sólo cabe esperar que los guardianes del orden no permitan que las órdenes políticas los conviertan en enemigos del pueblo al que pertenecen. No olvidemos que quienes golpean no son los policías, sino quienes dan las órdenes, excluyendo el ensañamiento ejercido por el pequeño grupo de descerebrados que denigran a la mayoría de miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

TEMBLAD, TEMBLAD AMIGOS

TEMBLAD, TEMBLAD AMIGOS

En la precampaña de las elecciones que le llevaron a la Moncloa, Rajoy dijo a los españoles en Soutomaior que no subiría los impuestos y que fortalecería la educación y la sanidad. Un año después, en el comienzo de la precampaña gallega y vasca, afirmaba ayer en el mismo escenario que las cosas estarán mejor en junio de 2013.

 Temblad, pues, amigos porque eso significa que en el verano de 2013 la mayoría de ciudadanos que sobrevivan a la que nos espera a partir del 21 de octubre, – un segundo después que se cierren las urnas -, estarán mucho peor de lo que ahora están.

No es que yo tenga especiales dotes de profeta. Hasta el más lerdo del país sabe que esa es realidad que nos espera, a juzgar por los sucesivos incumplimientos y engaños del presidente, haciendo lo contrario de lo que prometió hacer.

Recordad que en diciembre dijo: “No subiré los impuestos porque eso se traduciría en más paro y recesión”. Once días después subía el IRPF y el IBI, incrementando ahora el IVA, lo que significa, según sus palabras, que pretende aumentar el paro y la recesión.

Prometió que el PP no abarataría el despido. Y el propio Luis de Guindos calificó de “extremadamente agresiva” la reforma laboral que impuso a los trabajadores quien dijo que no haría tal cosa.

Tras calificar de frívola “ocurrencia” la amnistía fiscal propuesta por el de León y considerar un “grave error” el impuesto de sociedades, tuvo Rajoy la misma ocurrencia y cometió idéntico error al criticado por él.

Juró ante los santos evangelios de la verdad que iba a meter la tijera a todo, menos a la sanidad, la educación y las pensiones. ¿Alguien sabe qué hizo después?

 La justificación que ha dado el presidente a los incumplimientos de promesas y mentiras electorales es que ha tenido que hacer lo contrario a lo prometido porque no ha tenido más remedio, pero que lo ha hecho como Dios manda, aunque haya otros remedios y Dios no le haya mandado nada.

A pesar de ello, los ciudadanos acudirán a las urnas el día 21 de octubre con la papeleta del partido correspondiente en el bolsillo, convencidos del engaño que les espera, y serán minoría los que voten en blanco para botar de una vez a los políticos de todos los colores que están denigrando la democracia con insultos a la inteligencia ciudadana y mentiras que ofenden al más elemental común sentido.

NOSTALGIA REDENTORA

NOSTALGIA REDENTORA

A veces nos encontramos con sonrisas de la vida cuando doblamos alguna esquina del tiempo, como me está sucediendo estos días en los que una charla al aire libre y la visita de unos amigos abren paréntesis en las preocupaciones diarias.

Primero fue el pueblo de Candelario, donde pasé la tarde hablando a los vecinos en la corrala municipal sobre la vida familiar de Unamuno, al atardecer de una calurosa tarde estival, antes de visitar la hipotética casa donde el rector pasó los últimos veranos de su vida.

Luego han venido amigos a redimir inquietudes cotidianas, con bonachonas sonrisas para amortiguar la calima que se ha echado sobre nosotros estos días, devolviéndome la hermandad compartida en tierras alpinas, porque la relación que mantuvimos y mantenemos va más allá de la amistad.

Nos encontramos en Zürich hace casi treinta años dando clase a jóvenes que hoy nos dirigen, y ni el tiempo ni la distancia ha podido deshacer nuestro hermanamiento, porque cuando la relación es sincera el espacio y los años se condensan eternamente en la historia compartida.

Nostalgia de noches interminables de vino y canciones en el lago Constanza, St. Moritz, Chatel, Friburgo,… Peregrinaciones continuas por ciudades europeas, entrañables paellas, inolvidables jornadas de esquí en paisajes de encanto, squash preludio de sauna y “pilonazo”, fiestas de vendimia y cerveza en Neuchatel y München, bromas en los tranvías, noches de Ateneo con el grupo de teatro MAMFAS que formamos y aventuras inconfesables que han venido a redimir la agitación del espíritu.