LA REDENCIÓN ES POSIBLE

LA REDENCIÓN ES POSIBLE

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He cabalgado en sueños sobre frágiles monturas hacia quimeras inalcanzables, esquivando certidumbres, venciendo dudas y contraviniendo preceptos grabados a fuego en páginas de la infancia, sin pretender otra cosa que dejarme envolver por historias empedradas en la realidad del camino recorrido, acompañado de mi sombra en el espejo.

Galopando en jornadas interminables sobre leyes, tratados, catecismos, armisticios y contratos, llegue a tiempo para asistir a los desposorios enlutados de los porqueros con el estiércol, sin poder evitar que la miseria moral apadrinara este maridaje, haciendo de la corrupción, costumbre.

Pero aún queda tiempo para la redención si todos tomamos el látigo evangélico colgado en el perchero de la civilización cristiana y expulsamos a cinturazos del templo social a los mercaderes de la vida, sin darles tiempo a recibir inmerecidas bendiciones indulgentes en las urnas.

Verdearán entonces las fachadas institucionales, brotaran flores en las mesas de los despachos, crecerá la hierba en las alfombras y la moral tendrá su espacio en los sillones, la ética colectiva abandonará su destierro y cabalgaremos juntos hacia la luz sin descuideros que nos roben el futuro, rateros de guante albino, embaucadores de feria, explotadores de oficio, depredadores sin escrúpulos, especuladores de la miseria y trileros que mienten como bellacos de bellota.

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