DICTADURA EMPRESARIAL MOTORIZADA

DICTADURA EMPRESARIAL MOTORIZADA

pintura carro

El dominio que tuvieron durante muchos años los caminos de hierro por donde circulaban trenes y tranvías, dio paso a la dictadura del motor de cuatro tiempos, cuando se abrazaron Henry Ford, Harvey Firestone y Rockefeller, sellando un pacto para desterrar los railes e imponer el dominio del asfalto para los vehículos que salieran de sus fábricas de motores y neumáticos.

Lo que en principio fue un negocio menor se multiplicó cuando se unieron a este corro las empresas productoras del petróleo, encargadas de extraer y transformar el crudo en combustible, para ser quemado en los motores que salían de la Ford Motor Company, rodando sobre neumáticos de caucho procedente de Firestone Tire and Rubber Company.

El resultado de aquel abrazo inicial es bien conocido desde el Ártico al Antártico: infinitas millas de carreteras, millones de kilómetros en autopistas, la British Petroleum a la cabeza del ranking mundial de grupos industriales, seguida por la General Motors americana y un dominio absoluto sobre los gobiernos y proyectos de investigación que mejoren las rentas de sus megamultimillonarios beneficios empresariales.

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